Los hombres de la Prefectura avistaron desde el helicóptero el casco de la lancha, semihundido a cinco millas de la costa y dieron aviso inmediato a los guardacostas que rastrillaban cerca.
Los hombres de la Prefectura avistaron desde el helicóptero el casco de la lancha, semihundido a cinco millas de la costa y dieron aviso inmediato a los guardacostas que rastrillaban cerca.
Pero al acercarse, y sacar a flote a la embarcación para remolcarla, una burbuja de agua sacó a la superficie cuatro chalecos salvavidas. La novedad golpeó fuerte en el ánimo de los necochenses, que desde el anochecer del miércoles buscan intensamente a cuatro jóvenes pescadores, desaparecidos en altamar.
Fue el padre de uno de los muchachos, que tienen entre 20 y 33 años, quien avisó a la Prefectura Naval en Puerto Quequén que los pescadores no habían regresado a tierra el miércoles, cuando salieron a pescar muy temprano en la lancha "Odense", un semirígido de 5.15 metros de eslora. Poseían permiso, y toda la documentación de la lancha en regla, para realizar pesca deportiva.
Cristian Knudsen, el mayor de los tripulantes, de 32 años, y dueños de la embarcación, es titular del carné de timonel desde hace más de una década, confió el prefecto principal Carlos Barrios Cardozo, a cargo de la Prefectura en Necochea.
En la mañana del martes, Knudsen había zarpado de la bajada náutica de calles 59 y 26, en la desembocadura del río Quequén. Allí, la Prefectura Naval habilita el paso de los navegantes. El muchacho navegaba con Walter Lencina, Víctor Herrera y Alberto Herrero, jóvenes de entre 21 y 30 años y con poca experiencia en el mar, según consignó una fuente abocada a la búsqueda.
"Todas las embarcaciones regresaron a tierra en tiempo y forma", sostuvo Barrios Cardozo, quien presume que la maniobra que provocó el accidente de la lancha Odense fue "imprevista y violenta". Se basa en el estado en que fueron hallados tanto la embarcación como los elementos de seguridad.
Al parecer, de acuerdo a las primeras estimaciones, cuando no se registraron cambios bruscos del clima y las condiciones de navegación eran buenas, los jóvenes habrían sido sorprendidos por una ola muy fuerte, por la popa, que derivó en el vuelco de la lancha.
Cuando la descubrieron en medio del mar, a cinco millas náuticas de la costa, estaba a la altura de Lobería, en la zona del balneario Arenas Verdes. La tripulación del helicóptero Dolphin dio el parte a uno de los dos guardacostas que rastrillan el área.
"La embarcación estaba completa, la encontramos flotando, semihundida, con la proa hacia arriba", dijo Barrios Cardozo. Además de encontrar los cuatro chalecos salvavidas, los prefectos hallaron las bengalas, el matafuegos y hasta los equipos de pesca de los jóvenes. La llave de arranque del motor estaba en su posición, lo que confirma el golpe "sorpresivo" del oleaje.
La búsqueda comenzó en el mismo momento en que se supo que la Odense no había regresado a tierra. El helicóptero de la Prefectura ha sobrevolado el mar también en las noches. "En ningún momento se interrumpió el operativo, al que se le sumaron medios de Mar del Plata", dijo el prefecto. Ayer, la madre de uno de los desaparecidos, Ester Lencina, junto a sus hijas Cecilia y Lidia, desesperada, reclamaba que se incluyeran buzos tácticos al operativo.
Hay además un avión de búsqueda y salvamento y los dos guardacostas, pero el operativo también no sólo lo efectúan fuerzas de seguridad. También desde el primer momento, particulares en vehículos todo terreno y cuatriciclos, se dedicaron a rastrearlos por la amplia franja de playas de Necochea y Lobería, aunque sin resultados.
En ambos casos, el rastrillaje continuará sin luz natural, con reflectores desde el aire y desde la costa apuntado hacia el mar.
03/10/09
CLARIN

