Historia breve – Cabos de Remolque – por BHP
Historia breve – Cabos de Remolque – por BHP
En nuestro país la reglamentación vigente establece que los remolcadores de puerto deben efectuar los servicios utilizando cabos proporcionados por el buque remolcado.
La regla establece que se deberán pasaran DOS cabos “por razones de seguridad”.
Hace 30 años, cuando los remolcadores eran todos del tipo convencional, trabajando bajo la modalidad de tiro al gancho (es decir, los cabos de remolque se recibían de los buques y se encapillaban en el gancho del remolcador de proa) esta probablemente era la única forma de hacer la maniobra. Algunos remolcadores eran balleneras (catchers) modificadas.
Cómo se hacia la maniobra en los remolcadores de tiro al gancho? Muchos tripulantes en el castillo de proa del buque preparaban la faena de pasar los dos cabos de remolque, controlaban el arriado de los mismos hasta una longitud de unos 50 metros de cada cabo, hacían firme sobre las bitas del buque dando vueltas y el remanente quedaba a bordo del buque, enrollado en sus tambores.
En el remolcador, varios tripulantes tomaban las puntas de los dos cabos y las llevaban a mano pasándolos por sobre los arcos de remolque, hasta hacerlos firme en el gancho del remolcador.
Problemas mas frecuentes:
• La longitud de los cabos de remolque no se puede modificar una vez hecho firme en el castillo de proa del buque remolcado.
• Si se descuidaban los tripulantes del buque remolcado, se les escapaba una longitud mucho mayor que 50 metros, se formaba un seno en el agua, que por la velocidad a la que remolcador y buque navegaban hacía que los tripulantes del remolcador no podían controlar, ni recoger para encapillar, abortándose la maniobra o postergándola peligrosamente.
• Es imposible igualar la tensión de trabajo de dos cabos. Siempre uno quedará mas tenso que el otro, uno estará sujeto a más tensión que el otro. La rotura del primero soportando la mayoría de la fuerza, inevitablemente conduce a la inmediata rotura del segundo, que repentinamente recibe el TOTAL del esfuerzo. Es un falso concepto de seguridad el que está inserto en la norma.
• Los cabos utilizados para amarrar un buque no son los aptos para remolcarlo.
• Una cosa es que 8 o 10 cabos de amarre actúan reteniendo un peso muerto de 60.000 toneladas estáticas, quietas, al costado de un muelle, y otra totalmente distinta – y peligrosa – es que solo dos de ellos soporten las fuerzas dinámicas durante el remolque del barco, durante el cual se pueden llegar a cuadruplicar las tensiones a las que se los somete.
• Los patrones de los remolcadores saben de esto, y jamás aplican toda la fuerza de sus máquinas pues los ven estirarse como chicles, los oyen crujir, y pueden estimar más o menos hasta donde van a aguantar.
• Con frecuencia los cabos recibidos de los buques se cortan. La consecuencia – fatal algunas veces para la tripulación del remolcador – es que el buque queda sin apoyo suficiente en medio de situaciones críticas.
• Imaginar qué puede suceder con un buque que no cae en su giro, en aguas restringidas, asistido por remolcadores que no pueden aplicar toda la fuerza que los prácticos les piden no es un ejercicio difícil.
Cuál es la situación actual en nuestro país
Es la misma que hace 30 años. Es obligatorio tomar los cabos del buque remolcado. Ello a pesar de que:
• Ya casi no quedan remolcadores convencionales.
• El tamaño de los buques mercantes que entran a los puertos del país ha crecido de tal manera que los antiguos y convencionales remolcadores ya no pueden maniobrar. Han sido reemplazados casi todos.
• El diseño de los remolcadores modernos ha cambiado. En el resto del mundo ya no se remolca desde el gancho, sino desde el guinche de remolque del remolcador que ha sido concebido para pasar su propio cabo de remolque. Pero en nuestro país esto no se permite.
• También han cambiado las tripulaciones de los buques mercantes. Ya no hay un batallón en la proa, hay solo dos o tres marineros que no pueden manipular con rapidez las dos líneas que se les exige que pasen al remolcador. Eso produce demoras en la toma de cabos.
• La flota de remolcadores que se está modernizando y cuya potencia se está incrementando no pueden aplicar toda su fuerza, pues debido a la falsa “seguridad” de la vieja disposición de usar cabos inapropiados, sólo aplican un 20 % de su potencia total.
• Las nuevas unidades de la flota de remolcadores tienen instaladas potentes guinches de remolque portuario, provistos de un solo cabo de remolque apropiado a la potencia del remolcador, cuya longitud puede regularse desde la timonera del remolcador, pero todo esto – que es altamente seguro y probado en el resto del mundo – en nuestro país no puede ser utilizado, pues la norma no lo permite.
• Es altamente inseguro y muy ineficiente continuar utilizando cabos provistos por los buques remolcados, mal cuidados, gastados, y que no han sido diseñados ni calculados para remolcar.
Qué se requiere
Modernizar la reglamentación del Reginave, poner al país a la altura de la actividad del remolque en el resto del mundo permitiendo que las unidades de moderno diseño utilicen sus guinches de remolque de puerto, y su propio cabo de remolque.
Con esto se incrementará la seguridad de las maniobras en puerto ya que los remolcadores podrán utilizar toda su potencia.
15/11/07
Especial para NUESTROMAR

