Las convulsiones siguen a la orden del día en el sector del transporte con influencia en las áreas de puertos y vías navegables. Las convulsiones siguen a la orden del día en el sector del transporte con influencia en las áreas de puertos y vías navegables. Todo lo que no tiene el Gobierno de autocensura lo tiene de autodesmentida. La semana última, el secretario de Transporte, Alejandro Ramos, a horas de haberle instruido a su subalterno de Puertos y Vías Navegables que de forma “urgente” acelere el desalojo de la isla Demarchi, se desdijo públicamente también. Poco importa, el verticalismo cristinista llega a todos lados, y desorienta a esos adornos políticos que son los ministros y secretarios. Ya estaba firmado el decreto para licitar el polo audiovisual. Y en menos de 15 días -entre el anuncio y el decreto- se había puesto en marcha la extensión inmobiliaria de Puerto Madero. Sólo tres galpones serán para la producción audiovisual (¿No fue durante la dictadura militar donde florecieron películas argentinas, contando la realidad que el poder de turno digitaba?), el resto será para los clásicos pisos a US$ 5000 el metro cuadrado. Poco, poquísimo, importa el polo petroquímico de Dock Sud ahí nomás, enfrente. En el mundo el tancaje de hidrocarburos y productos químicos se aleja de las ciudades. Acá la especialidad es alejarse de las tendencias ¿Dónde irá a parar lo que “sirve” aún de la isla? Bueno, al puerto de Buenos Aires, casi seguro. El estado de alerta de algunos sindicatos solamente (dividir para reinar) se moderó. Se hablaba de una marcha que no fue finalmente al Centro Naval, el jueves último. Allí el actual interventor de la Administración General de Puertos (AGP), Sergio Borrelli, habló del plan maestro de la navegación por la hidrovía. Justo cuando las dragas de Hidrovía SA están a punto de ser desalojadas, aunque la empresa no hizo comentarios al respecto. Curioso: quien más debiera hablar del plan maestro director para la vía navegable es, justamente, el titular de la cartera. Borrelli, como técnico especializado en practicaje y una amplísima trayectoria en la materia, seguro no reparó en que se trepó a una cornisa política al aceptar hablar en el Centro Naval. Tettamanti quizá sí midió las consecuencias. En tanto, el hombre naval insiste con su proyecto para reactivar la marina mercante. Argumenta que en Estados Unidos, el cabotaje es en barcos norteamericanos, construidos en astilleros norteamericanos. El concepto es indiscutible. Importarlo y aplicarlo requiere un abismo más que la simple firma en un escritorio. Por Emiliano Galli | LA NACION 25/09/12 LA NACION
