A raíz de los hechos de público conocimiento ocurridos estos días en Mar del Plata, la Comisión de Pastoral Social de la diócesis emitió una declaración en la que "reconociendo la preeminencia del trabajo sobre el capital y teniendo presente la complementariedad cierta entre ambos factores de producción" afirman que "será sólo en un clima de amistad social en el que empresarios y trabajadores deberán poner fin de una buena vez y para siempre a situaciones de indignidad laboral que mucho se asemejan a "pecados que claman al cielo" por reparación y justicia". Y expresan su convicción "de que ninguna reivindicación, por legítima que sea, se defiende de otra manera que no sea por medios pacíficos".
A raíz de los hechos de público conocimiento ocurridos estos días en Mar del Plata, la Comisión de Pastoral Social de la diócesis emitió una declaración en la que "reconociendo la preeminencia del trabajo sobre el capital y teniendo presente la complementariedad cierta entre ambos factores de producción" afirman que "será sólo en un clima de amistad social en el que empresarios y trabajadores deberán poner fin de una buena vez y para siempre a situaciones de indignidad laboral que mucho se asemejan a "pecados que claman al cielo" por reparación y justicia". Y expresan su convicción "de que ninguna reivindicación, por legítima que sea, se defiende de otra manera que no sea por medios pacíficos".
El conflicto que lleva más de una semana y que mantiene inactivo al puerto de Mar del Plata comenzó con protestas de los trabajadores de ocho plantas procesadoras de merluza, agrupadas en la firma Giorno S.A., en reclamo de mejoras salariales y especialmente del registro laboral, y luego se sumaron los afiliados al Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP), según informan los medios locales.
El texto completo de la declaración es el siguiente:
La Paz y la Justicia
Ante los hechos sociales que tienen lugar en estos días en nuestra ciudad, la Pastoral Social de la Iglesia Católica de Mar del Plata quiere compartir su pensamiento con toda la comunidad.
En tal sentido, nos parece adecuado reflexionar sobre algunas cuestiones sencillas, concretas e importantes.
Bien sabemos que conforme a la Doctrina Social de la Iglesia: "El trabajo, por su carácter subjetivo o personal, es superior a cualquier otro factor de producción. Ese principio vale, en particular, con respecto al capital… La doctrina social ha abordado las relaciones entre trabajo y capital, destacando la prioridad del primero sobre el segundo así como su complementariedad".
La propia doctrina social de la Iglesia nos advierte que: "En los países en vías de desarrollo se ha difundido, en estos últimos años, el fenómeno de la expansión de actividades económicas "informales" o "sumergidas", que representa una señal de crecimiento económico prometedor, pero plantea problemas éticos y jurídicos… Un elevado número de personas se ven así obligados a trabajar en condiciones de grave desazón y en un marco carente de las reglas necesarias que protejan la dignidad del trabajador…".
Por eso creemos que, reconociendo la preeminencia del trabajo sobre el capital y teniendo presente la complementariedad cierta entre ambos factores de producción, será sólo en un clima de amistad social en el que empresarios y trabajadores deberán poner fin de una buena vez y para siempre a situaciones de indignidad laboral que mucho se asemejan a "pecados que claman al cielo" por reparación y justicia.
Siempre será bueno grabar en el corazón de cada uno de nosotros las palabras de San Ambrosio: "Cada trabajador es la mano de Cristo que continúa creando y haciendo el bien".
Sólo nos queda expresar nuestra convicción de que ninguna reivindicación, por legítima que sea, se defiende de otra manera que no sea por medios pacíficos. La paz es una aspiración de todo hombre de bien. Paz en el corazón, paz en nuestras familias, paz en nuestras comunidades, paz en nuestra nación.
Sabemos que la paz es el fruto mas preciado de la justicia. Allí donde habita la justicia, reinará la paz. Comisión de Pastoral Social, Obispado de Mar del Plata, 26 de julio de 2007.
31/07/07
AICA

