Iban en viaje de bodas. Pasaron mucho miedo y perdieron todo lo que llevaban.
Iban en viaje de bodas. Pasaron mucho miedo y perdieron todo lo que llevaban.
La luna de miel de Virginia Alvarez (30) y Sebastián Maglione (31) no pudo terminar peor: a bordo de un lujoso crucero que se hundía, en medio de una caótica evacuación, y perdiendo todo su equipaje. La pareja de argentinos fue parte de los 1.155 pasajeros del "Sea Diamond", que el viernes naufragó frente a Grecia. Dos pasajeros están desaparecidos. Muchos sufrieron fracturas, golpes y cortes.
Los jóvenes se conocieron cuando estudiaban administración de empresas. Se casaron el 24 de marzo. "Sabíamos que por nuestra cuenta no podríamos viajar a Europa y, de regalo de bodas, pedimos la plata", contó Sebastián a Clarín.
Viajaron a Roma, donde estuvieron cuatro días, y en El Pireo, el puerto de Atenas, embarcaron en el "Sea Diamond" para un crucero de cinco días por las aguas griegas. Estaban llegando a la isla de Santorini, para una excursión, cuando el buque dio a estribor contra unas rocas. Eran las 15.50 de un día espléndido.
"Yo estaba en el piso 10º, a estribor, y vi cómo pegó. Fue un choque tonto, no tendría que haber pasado tan cerca —relató Sebastián—. Pegó de lleno y pasó por arriba de las rocas. Muchos pensaban que quedaba encallado, pero como no es arena, el barco iba por arriba de las rocas rompiendo todo. Por el golpe me di cuenta de que no era un roce menor, pero ni siquiera sonó la sirena".
El buque continuó avanzando cuando, pocos minutos después, "en diez segundos escoró a estribor, y empezamos a caernos todos —relató Sebastián—. Se caían las copas, las personas… Había muchos llorando… Nos sentíamos como en el ‘Titanic’. Y eso que no estábamos en el 2º piso, donde entró el agua".
"Los mozos ayudaron, pero la tripulación se las tomó; sólo vimos a unas veinte personas. Nadie se hizo cargo, no había ningún plan, no sonó la sirena, no habló el capitán… —describió el joven—. El barco giraba como un trompo, pero despacio, y casi choca de nuevo. Tampoco se podía bajar los botes salvavidas porque los cables no eran lo suficientemente largos para apoyar en el agua".
Comenzaron a llegar lanchas y otras embarcaciones, y a acercarse helicópteros. Sebastián contó que logró permanecer tranquilo. "Vicky estaba aterrorizada —recordó—. Empezaron a bajar las mujeres y los niños, y la empujé para que se fuera; del susto que tenía, no me soltaba la mano, y me dijeron que fuera con ella".
"La gente aún estaba en el barco, y la tripulación de algo rango estaba en el puerto, tomando cerveza y comiendo", se indignó Sebastián. Calculó que la evacuación duró cinco horas. "Recién pasada la medianoche nos llevaron a comer. Y a las 3.30, otro crucero de la misma empresa, Louis Hellenic Cruises, nos llevó a Atenas. Perdimos todo: el equipaje, los regalos, los pasajes".
El fiscal de Naxos acusó al capitán y a cinco oficiales de violar las reglas internacionales de seguridad naval y de contaminar el medio ambiente.
10/04/07
CLARÍN
