Cuál es el corolario naviero de la frase preferida del modelo cristinista

En estos días, ya no resulta una agresión a la lógica que un sindicalista negocie ante el Gobierno quedarse con los contratos de una empresa. Y no lo es porque el silencio oficial lo aprueba.

En estos días, ya no resulta una agresión a la lógica que un sindicalista negocie ante el Gobierno quedarse con los contratos de una empresa. Y no lo es porque el silencio oficial lo aprueba.

Petro Tank es el jugador más chico del cabotaje de combustibles. El proveedor más débil de los contratos con Cammesa para abastecer al país de fueloil y gasoil.

Petro Tank no logró pagar los sueldos de marzo-abril. Aduce una deuda de Cammesa de US$ 1 millón. Por la mora, un capitán se consideró despedido. Logró interdictar el Clipper Kylie, uno de los dos buques bajo contrato con Cammesa. Y aquí interviene el SOMU, o bien, Omar Suárez, su secretario general, en tres frentes.

En el primero, le advierte a dos compañías (a las que acudió Petro Tank) que no intercedan. El SOMU participa en ambas agencias: Maruba (accionista minoritario) y Abadía del Mar (en sociedad con Abbey Sea). Petro Tank pretendió cederles la administración de los buques de Cammesa, endosando las tripulaciones. Una amagó con aceptar. Sus buques sufrieron el trabajo a reglamento hasta que desistió.

En el segundo frente, Suárez se presentó en YPF como un agente en busca de una cuota de mercado. Pidió los contratos de Petro Tank.

El tercer frente se erigió en el Ministerio de Trabajo. Allí no fue en carácter de secretario general del SOMU. Continuó transfigurado como empresario. Y lejos de interceder por los 200 trabajadores embarcados de Petro Tank, repitió el pedido de quedarse con los contratos de la agencia en crisis ante la presencia de los sindicatos, Juan Manuel Abud (Cammesa) y la secretaria Noemí Rial.

Suárez quitó de a una todas las sillas en las que Petro Tank podía sentarse a negociar. Y la ahogó financieramente parando e imponiendo trabajo a reglamento a sus buques.

El SOMU y Capitanes de Ultramar son gremios adictos al Gobierno. Suárez es uno de los sindicalistas predilectos de la Presidenta.

Disidentes son Patrones, Maquinistas y Conductores Navales. Estos tres realizaron un paro de varios días la semana última. Menos en solidaridad con los trabajadores de Petro Tank que por el creciente hartazgo ante el avance de Suárez como capitán de una pseudo nueva marina mercante basada en un apoyo implícito del Gobierno y una expoliación edulcorada de los contratos de una empresa que, en un tiempo, fue empleadora. Ahora es competidora.

“Todo lo que flota es mío”. Corolario naviero del “Vamos por todo”.

Por Emiliano Galli

14/05/13

LA NACION

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