Cruceros cancelan escalas en Ushuaia por los conflictos gremiales y políticos

Este lunes, la ciudad austral se quedó sin 2.400 pasajeros que iban a desembarcar en dos buques. Preocupación en las Cámaras locales de comercio y turismo.

Este lunes, la ciudad austral se quedó sin 2.400 pasajeros que iban a desembarcar en dos buques. Preocupación en las Cámaras locales de comercio y turismo.En un país normal, se debería defender y apoyar la actividad turística en general y la de los cruceros en particular. Según cálculos conservadores, un crucerista desembolsa en tierra un promedio de $718, 89 diarios.

En un país racional, los sindicatos deberían defender a los trabajadores y sus fuentes de trabajo.

En la Argentina, entre el 7% y 8% del empleo total está vinculado con actividades ligadas a los viajes y el turismo. Además, con cada crucerista, se crean siete puestos de trabajo entre taxistas, empleados de gastronomía, tango, shoppings, y demás rubros.

Desde el Gobierno, los discursos parecen ir en tal sentido. Al inaugurar oficialmente la temporada de cruceros 2012/2013, Leonardo Botto, director Ejecutivo del InProTur, adelantó, días atrás, que el Ejecutivo estaba “receptivo a nuevas propuestas relacionadas a esta industria, sobre todo las grandes posibilidades que tenemos en el tema fluvial, nuevas y posibles combinaciones con otros tipos de embarcaciones sobre la costa argentina”.

No obstante, el mismo Gobierno mira de brazos cruzados cuando se le demora la salida de Buenos Aires al crucero “SEABOURN SOJOURM”, o se lo amenaza con un recibimiento hostil en alguno de los puertos argentinos donde pensaba recalar.

El buque, con 700 turistas a bordo, zarpó con varias horas de demora a pesar de estar despachado en tiempo y forma por Migraciones y Aduana. Oficialmente, la Prefectura Naval Argentina informó que un conflicto sindical había paralizado los remolcadores para imposibilitar su salida.

El crucero partió finalmente con rumbo a Montevideo, pasó por Malvinas, y tenía pensado recalar en Ushuaia el pasado lunes, pero, ante las amenazas recibidas, la empresa Holland America Line decidió cancelar la escala. Ese mismo día, pero por la tarde, también, llegaba a Ushuaia el “VEENDAM”, de la misma empresa, con 1.700 pasajeros a bordo, y también eliminó la parada. Este buque iba a hacer Malvinas de subida, pero estaría pensando en suspender su recalada en las islas.

Durante el fin de semana, fueron febriles las negociaciones para evitar este desenlace. Incluso desde la firma norteamericana Mc Larty, una consultora, se comunicaron con la Gobernación de Tierra del Fuego y con la Cámara de Turismo local, para solicitar garantías de seguridad para el buque y los pasajeros. Ante la falta de respuestas del Gobierno, se decidió la cancelación de estas dos recaladas.

Mientras esto sucedía, en Ushuaia, se desarrollaba una asamblea con participación de la agrupación Resistencia Patriótica, comandada por Tony López y de Quebracho, cuyos representantes se habían trasladado especialmente a la ciudad austral.

El enojo

Finalmente, la ciudad fuegina se quedo sin 2.400 pasajeros para atender, situación que determinó la preocupación y el enojo de las cámaras de comercio y de turismo con la gobernación.

En el fondo, aquí, subyace un conflicto político. Por un lado, está la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, junto a los activistas que defienden la Ley Gaucho Rivero. Ellos consideran que esta ley provincial está por encima del Decreto Nacional. Desconocen el Decreto 256/10, firmado por la Autoridad nacional correspondiente, con los certificados que autorizan las recaladas de los cruceros.

Asimismo, le dan a la Ley Gaucho Rivero una interpretación a su medida y que difícilmente se adapte al espíritu que tuvo el legislador al sancionarla. La norma establece la prohibición de amarre, permanencia, abastecimiento u operaciones de logística a buques que realicen tareas de exploración, perforación y explotación de recursos naturales en Malvinas. Para ellos, el turismo “afecta un recurso natural no renovable”.

Las compañías navieras ya dejaron saber que mientras no existan las garantías del caso, seguirá cancelando sus escalas. Según cálculos estimativos, si se procediera a la cancelación de todas las escalas en la temporada, Ushuaia perdería aproximadamente hasta unos 30.000 pasajeros. Un cifra por demás importante, que no puede dejarse pasar por alto.

Por Agustín Barletti

12/12/12

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