Crisis en la pesca comercial argentina

Crisis en la pesca comercial argentina

(FNM) La pesca comercial argentina se encuentra en una profunda crisis, que las Cámaras Pesqueras denominan en situación de quebranto.  La situación de la industria pesquera es  similar a la de un barco cuya tripulación lucha contra la adversidad ante la inminencia de un naufragio, pero el capitán está  ausente.

(FNM) La pesca comercial argentina se encuentra en una profunda crisis, que las Cámaras Pesqueras denominan en situación de quebranto.  La situación de la industria pesquera es  similar a la de un barco cuya tripulación lucha contra la adversidad ante la inminencia de un naufragio, pero el capitán está  ausente.La metáfora de la  tripulación del barco que lucha contra la tormenta la competan los empresarios pesqueros, los trabajadores agremiados del ramo, los proveedores, etc.,  que ante el  inminente peligro de naufragio emite un desesperado S.O.S. Pero nuestro barco tiene un gran problema: le falta el Capitán, que en el caso de nuestra metáfora está  representado por la Autoridad del Estado.

Ya en el año 2008 advertíamos desde estas mismas páginas, que la pesca se encaminaba hacia una “tormenta perfecta”.

La tormenta ya asola a la pesca, tanto la  marplatense como a la patagónica. Las plantas cierran. Las pesqueras quiebran. Los ánimos sindicales no dan para más y sólo en Mar del Plata la conflictividad provocó  un “parate” desmedido que incluyó a la captura, a  la actividad de las plantas procesadoras y continuó con la logística.

La realidad y el relato

Sin embargo, las autoridades no estaban dispuestas a escuchar “augurios negativos” que restaran brillo a sus propios relatos triunfales.

Como ejemplo de esta disciplina del relato, cuyo principio rector es que la verdad es lo que se dice y no lo que realmente ocurre, es decir los hechos, el medio oficialista Pagina 12 publicaba un artículo en julio de este año bajo el título de “Con buen pique” donde hablaba de los éxitos de la administración pesquera y el gran crecimiento de las exportaciones.

Nada más alejado de los hechos. Durante  2012 la situación pesquera fue muy negativa .En nueve meses, comparada con 2011, la baja acumulada en volumen fue del  16 % y del 17 % en valor en dólares,  siempre de acuerdo a datos que aporta el organismo oficial Senasa. Solamente en septiembre las operaciones pesqueras cayeron un 33 por ciento.

Desde 2008 hasta ahora poco se ha hecho para mejorar la situación por parte de las autoridades gubernamentales, a excepción de la declamación de presuntos éxitos, de  anuncios de cuentos chinos y de relatar supuestas soluciones a los problemas  que se planteaban.

Langostino gourmet

Un ejemplo reciente de ello es la solución supuestamente lograda por el actual Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación a la prohibición de importar langostino argentino por parte de la República Federativa de Brasil. En el día de la fecha por medios periodísticos nos enteramos de que por gestión de la presidente y del ministro Yahuar se habría destrabado la exportación de langostino a Brasil, pero acotada a 5.000 toneladas de langostino del tamaño 1 y 2, pescado por las lanchas de la flota amarilla, a marisco procesado en tierra y con un valor promedio de 10 dólares, no los valores que manejaban en sus primeros presuntos acuerdos.

Cabe aclarar que las autoridades sanitarias brasileñas aun no han recibido instrucción alguna por parte de sus ministerios referente a las medidas restrictivas aplicadas a la exportación de langostino argentino a ese país, razón por la cual la exportación sigue impedida dado que no se otorgan los DIPOA correspondientes. Esperemos que esto sea solamente el producto de una lógica demora entre el acuerdo y su implementación.

Los criadores brasileños de langostino banamei  habían recibido de parte de sus autoridades la seguridad que no se va  a destrabar la prohibición de importar langostino argentino, por eso aparentemente se habría autorizado únicamente los calibres 1 y 2 que no compiten con su producción. Nosotros desde esta página habíamos recomendado hace muchos meses que ese era el camino a seguir.

Los empresarios argentinos llevados por el triunfalismo del Ministro desde hace varios meses hicieron inversiones en la Patagonia para producir langostino de tierra, así que esperemos que una buena vez por todas esto se concrete.

Cuento chino

Ahora el nuevo “logro del gobierno” es China y se presenta la información, como si como resultado de su gestión de hubiera abierto un nuevo mercado. Pero lo hechos indican que ese nuevo mercado ya está exportando langostino desde hace más de un año, sin que fuera necesaria ninguna intervención estatal.

Pero el cuento Chino se realizó con las declaraciones del entonces Subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Nación en abril de 2010  diciendo que el  resultado de la misión a China “superó las expectativas”

Al regresar de su viaje por la República Popular de China, Norberto Yahuar hizo pública su conformidad con los resultados de la misión comercial, cuyo objetivo –dijo- fue alcanzado y en muchos casos “superó las expectativas”.

Cabe recordar que el jefe de la cartera de pesca nacional viajó acompañado por el  entonces representante bonaerense ante el Consejo Federal Pesquero y por el partido de General Pueyrredón, Horacio Tettamanti y el Director Nacional de Coordinación Pesquera, Marcelo Santos. Siempre en el campo de las declaraciones, Yauhar se refirió a otro de los ejes del viaje: “la oportunidad de abrir un nuevo mercado donde colocar productos que abundan en el mar argentino pero no se capturan por baja rentabilidad”. Puso por ejemplos a la castañeta, el pargo blanco y la anchoíta, a los que se refirió como productos abundantes en nuestro sur. De más está decir que nada cambio durante estos años con el supuesto mercado que habían abierto. Con relación a este aspecto de las negociaciones, Yauhar explicó además que “se ha puesto sobre la mesa una posibilidad de establecer una rebaja muy importante”  en los aranceles del mercado oriental, especialmente en los productos que acaban de nombrarse. Vale la pena recordar al funcionario, que el interés primario del empresariado local se centra en la eliminación del arancel del 25% que China aplica sobre el calamar, y no sobre la castañeta, el pargo o la anchoíta. Por supuesto China nada modificó.

También expresó la posibilidad de que barcos argentinos desembarcaran su producto en puertos chinos en reciprocidad con el permiso que se daría a los barcos chinos. Esto último no merece comentario alguno, por lo desproporcionadamente patético de tal afirmación.

Lo cierto es que desde sus primeros anuncios, el proyecto de acuerdo pesquero y la misión comercial a China lo único que ha quedado vigente es el peligro de autorización para que ingresen barcos Chinos a operar nuestro calamar. Nos preguntamos:  ¿Cuál es la realidad, el relato o los hechos?

Cámaras pesqueras destruidas

El gobierno nacional, en un trabajo de zapa que le demandó años, logró destruir las cámaras representativas de la industria pesquera, pudo disciplinar a los gremios que le podían resultar molestos alineándolos detrás de un proyecto supuestamente “nacional y popular”, y sometió a los empresarios del sector, siempre bien dispuestos a negociar todo aquello que les brinde un beneficio económico inmediato, muchas veces sin considerar los posibles efectos negativos para las generaciones futuras.

Pero el gobierno nacional no es el único responsable de la actual situación pesquera. También lo son los provinciales, que se han manejado de forma imprudente y con total impericia el sector, y asisten ahora a la diaria constatación del cierre de plantas y la consecuente generación de nuevos desocupados, con el consiguiente malestar social y renovada conflictividad.

Tampoco queremos dejar de nombrar la corrupción, ese verdadero cáncer de la economía y la política en Argentina que, lamentablemente tolerada por muchos y apañada por otros, fue socavando los propios cimientos de la industria pesquera. Verdadero flagelo nacional, que beneficia a unos pocos, normalmente en puestos de poder político, gremial y empresarial, en detrimento de las mayorías, habitualmente los más necesitados y desprotegidos.

Las consecuencias de las acciones- Las provincias

El resultado de todas estas políticas es lo que estamos viviendo ahora. Recursos agotados, un dólar de exportación 40% menor a la cotización real del mercado, una presión fiscal que hace inviable la producción y la exportación, una profunda conflictividad sindical y costos portuarios fuera de toda competencia.

En Santa Cruz se cerraron empresas pesqueras y muchas están en venta sin que aparezcan interesados en su compra. Inclusive Conarpesa –a la que algunas fuentes le atribuyen parte de la financiación de la campaña presidencial de Néstor Kirchner-  ha suspendido las tareas y el personal en la planta de Caleta Olivia, y Puerto San Julián está desocupado y a la espera de una solución oficial.

En la provincia de Chubut la industria pesquera está sufriendo un cimbronazo por la falta de rentabilidad, Harengus y Alpesca son ejemplo de esa situación y pende sobre los empresarios  que subsisten de esa provincia patagónica la espada de Damocles del acuerdo con el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA).

En Rio Negro,  San Antonio muestra un panorama similar al resto de las Provincias Patagónicas

En la provincia de Buenos Aires, Mar del Plata, puerto pesquero por excelencia, luego de  padecer una huelga de varios meses por parte de los afiliados a distintos sindicatos, se suma la ya crónica falta de dragado del canal de acceso al puerto marplatense, que ha llevado a empresas navieras a negarse a operar desde sus muelles. Esto obliga a transportar por tierra los contenedores refrigerados con los productos elaborados en sus plantes hasta Buenos Aires, para poder ser exportados desde el puerto metropolitano, con los consiguientes costos adicionales en seguros y fletes, restando competitividad a la actividad.

Conclusión

Lamentablemente la situación de la pesca comercial no va a mejorar sola. Y sin duda tenderá a agravarse, ya que además de los problemas propios nos enfrentamos a un mundo que no colabora, donde sopla un viento de proa (en contra) que nos frena y no nos deja avanzar.

Desgraciadamente para la industria pesquera,  la Argentina de los últimos años navegó con “viento de popa” en muchos aspectos y no aprendió en los momentos de bonanza a ceñir frente a los vientos adversos.

10/12/12

FUNDACION NUESTROMAR

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