La poca profundidad en los canales de acceso a las terminales portuarias termina boicoteando el crecimiento económico. Pero encima no hay dragas para realizar los trabajos de profundización. Aseguran que los astilleros argentinos podrían construir o reparar las maquinarias en desuso.
La poca profundidad en los canales de acceso a las terminales portuarias termina boicoteando el crecimiento económico. Pero encima no hay dragas para realizar los trabajos de profundización. Aseguran que los astilleros argentinos podrían construir o reparar las maquinarias en desuso.
Tres meses estuvieron paradas las obras de dragado del Puerto Quequén. ¿Falta de pago? Podría ser una razón previsible, pero no. La draga sufrió un desperfecto el 15 de enero último y la empresa concesionaria de la obra no pudo encontrar en el país una que la reemplace.
Un informe de la Auditoría General de la Nación detalla que “la contratista informa que no existen equipos disponibles en el mercado”.
Hoy más del 60 por ciento de las manufacturas industriales con destino a los mercados mundiales son fabricadas en la Provincia. El año pasado, las exportaciones totalizaron 17.723 millones de dólares y para 2007 la cifra alcanzaría los 20 mil millones.
Sin embargo, la poca profundidad en los canales de acceso a las terminales portuarias pone en peligro el crecimiento del sector. Hoy ya había advertido en febrero último que la falta de dragado impedirá en un futuro próximo el ingreso de los buques grandes.
Mario Goichochea, presidente del Consorcio de Gestión del Puerto Quequén, confirmó a Hoy que en el mercado “prácticamente no hay dragas para afrontar los trabajos”. Esto, claro, cuesta muy caro. “La draga ucraniana Perekopskiy no cumplió con el rendimiento requerido, entonces la empresa Dicassa -de capitales españoles- contrató a la draga Boskalis -holandesa- para terminar con el dragado, El trabajo ya fue concluido”, explicó Goicochea. Pero el problema de fondo sigue.
El Consorcio de Quequén paga 3 millones de dólares por año -firmó un contrato por tres años- por el alquiler de la draga holandesa. Ahora bien: ¿con los 9 millones de dólares que invertirá el Consorcio -y que seguiría invirtiendo sin fin porque la draga es para mantenimiento- no es posible adquirir una draga propia, o que el Astillero Río Santiago repare las disponibles o mejor, las construya?.
El presidente del Astillero, Julio Urien, aseguró a Hoy que “existe la real posibilidad de que los astilleros argentinos reparen, acondicionen y modernicen la flota”.
Es un tema urgente. Las obras de dragado son millonarias y no están al alcance de los ocho puertos de la provincia de Buenos Aires.
El Estado bonaerense administra tres: San Pedro, Dock Sud y Coronel Rosales. Las terminales de Mar del Plata, La Plata, Bahía Blanca, San Nicolás y Quequén, son administradas por consorcios.
En Bahía Blanca, el dragado y mantenimiento del puerto insume el 60% del presupuesto anual. En Mar del Plata, un banco de arena amenaza con dejar fuera de operación al canal principal del puerto.
El dragado abarataría los costos que insumen los fletes y el de las mercaderías. Goicochea contó a Hoy: “Si mantenemos la profundización a 45 pies, es posible ahorrar en el flete hasta 3 dólares por tonelada”. El Puerto de Quequén recibe 4.300.000 toneladas por año.
M.F.A
06/08/07
DIARIO HOY
