Colapso portuario- El Río Paraná se seca y su cuenca sufre la peor crisis hídrica en 60 años

Colapso portuario- El Río Paraná se seca y su cuenca sufre la peor crisis hídrica en 60 años

El descenso del caudal afecta en mayor medida la actividad en puntos de exportación como San Pedro y Rosario, pero también se siente en Zárate, Baradero, Campana, norte de Santa Fe, Corrientes, Formosa y Misiones. Hay empresas que migran de los puertos en dificultades y también faltante de naftas.

El descenso del caudal afecta en mayor medida la actividad en puntos de exportación como San Pedro y Rosario, pero también se siente en Zárate, Baradero, Campana, norte de Santa Fe, Corrientes, Formosa y Misiones. Hay empresas que migran de los puertos en dificultades y también faltante de naftas.

La bajante que, con diferentes matices, afecta al río Paraná desde principios de año sigue profundizándose y pone en peligro la actividad comercial en los puertos y territorios que el curso de agua toca en todo su recorrido.

El descenso del caudal afecta en mayor medida la actividad en puntos de exportación como San Pedro y Rosario, pero también se siente en lugares como Zárate, Baradero, Campana, el norte de Santa Fe, Corrientes, Formosa y Misiones.

Puntos Importantes

• El menor flujo ha provocado la peor crisis hídrica en más de 60 años, según Prefectura Naval Argentina. Y el escenario obliga a las empresas que operan en el área a modificar sus planes de logística y exportación.
 
• En la zona de Rosario, por ejemplo, los barcos que trasladan granos cargan mucho menos de lo habitual.
 
• San Pedro, en tanto, viene perdiendo buques que carguen frutas desde el mes pasado, y las empresas instaladas en la ciudad poco a poco empiezan a mirar con interés otros puertos con menores inconvenientes a nivel disponibilidad de agua.

El menor flujo ha provocado la peor crisis hídrica en más de 60 años, según Prefectura Naval Argentina. Y el escenario obliga a las empresas que operan en el área a modificar sus planes de logística y exportación.

En la zona de Rosario, por ejemplo, los barcos que trasladan granos cargan mucho menos de lo habitual. San Pedro, en tanto, viene perdiendo buques que carguen frutas desde el mes pasado, y las empresas instaladas en la ciudad poco a poco empiezan a mirar con interés otros puertos con menores inconvenientes.

En esa dirección, la firma Multimar ya informó que se retira del puerto sanpedrino hasta tanto “se logre realizar los trabajos necesarios que permitan la normal y segura operación/zarpada de buques”. Este miércoles el Paraná a la altura de San Pedro presentaba una profundidad de apenas 50 centímetros.

Por el descenso hídrico de los últimos días los muelles de esa localidad “se perdieron de exportar un barco completo de frutas”, explicó a iProfesional.com Mariano Veiga, presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de San Pedro.

El navío en cuestión terminó cargando productos en Campana; terminal que a raíz de la crisis parece emerger como la gran alternativa para las empresas del sector. A eso ayuda, también, el hecho de que Siderca haya disminuido los embarques desde ese puerto. La menor carga metalúrgica ahora le abre un espacio al traslado de frutas desde los muelles campanenses.

“También se dio una situación complicada con un barco que cargó cítricos. El buque tuvo que zarpar un día después por el inconveniente de no darse las condiciones de profundidad necesarias para su movimiento”, precisó Veiga.

Veiga sostuvo que sólo por el crac mundial San Pedro perderá el 30% de su actividad habitual. Pero a ese problema ahora hay que adicionarle los inconvenientes derivados del escaso caudal del Paraná. “Si no hay carga de frutas alrededor de 200 familias se quedarán sin trabajo en los próximos meses. Hablamos de $2,5 millones que se perderían sólo en salarios”, dijo.

Según el entrevistado, la inminente llegada a la terminal portuaria de una draga proveniente del río Salado “permitirá aliviar la preocupación al menos por unas semanas”. “La bajante del río aumentó el limo depositado. Necesitamos más calado para, entre otras cosas, no poner en riesgo actividades como la exportación de las frutas que se producen en Tucumán”, indicó.

Pero la sequía que exhibe el Paraná no afecta sólo la salida y entrada de buques. En provincias como Misiones y Formosa, la bajante impide la circulación de las barcazas cargadas con combustibles, y el desabastecimiento en lo que hace a naftas y gasoil se ha vuelto moneda común en las estaciones de servicio de esos territorios.

Evolución, en metros, de la profundidad en el río Paraná de acuerdo al Instituto Nacional del Agua:

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Puerto a puerto

Más allá de las distancias geográficas, la compleja situación que doblega a los distritos que baña el Paraná cuenta con matices comunes de acuerdo a las distintas fuentes consultadas por iProfesional.com.

“El río registra una profundidad de 1,5 metros frente a Rosario. La disponibilidad del canal de navegación permite las operaciones de los buques comerciales, pero a raíz de la baja éstos tienen que adecuar sus niveles de carga a la poca profundidad que hoy presenta el Paraná”, expresó a iProfesional.com Alfredo Sesé, secretario técnico de la Comisión de Transporte de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Sesé señaló que los menos afectados “son los barcos que cargan aceites de soja, por cuestiones de calado”, pero que la situación cambia en el caso de aquellos destinados al traslado de granos. “En ese caso, pierden carga, y las empresas están empezando a completar lo que falta en el puerto de Bahía Blanca o ya en el sur de Brasil”, puntualizó.

El entrevistado comentó que “hay exportadoras que, por lo abrupto de la baja, tuvieron que desacelerar fuertemente el ritmo de carga”. “Esos casos son los más complicados: hay buques que por no completar dejaron de cumplir con varios contratos acordados”, dijo.

La profundidad que ostenta el Paraná frente a Rosario es, de acuerdo a Sesé, “la mitad de lo que debería ser en esta época del año”. “Lo peor es que no hay una perspectiva de suba para los próximos días. Al contrario: seguirá bajando. Gracias al dragado de la hidrovía el río todavía sigue operable para los barcos”, indicó.

En esa dirección, Miguel Bartorelli, prefecto principal de la Prefectura de Rosario, aseguró a iProfesional.com que “no se prevé una mejora sustancial en el nivel de agua a corto plazo”. “Los buques comerciales hasta ahora pueden seguir cargando altos porcentajes en Rosario. La más afectada, hasta el momento, es la navegación deportiva. La situación cambiaría si aumentan las lluvias en las cuencas Alta y Media del Paraná”, argumentó.

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El escenario no es muy distinto en Corrientes. En ese distrito, y por disposición del ente provincial de Transporte Fluvial y Puerto, las barcazas no podrán navegar de noche a fin de evitar inconvenientes relacionados con la bajante del río.

Gustavo Sabio, director del organismo, anunció que la decisión de suspender el tráfico tiene como principal objetivo “prevenir inconvenientes en los pasos críticos, ante la prolongada bajante de los ríos principalmente ubicados en la zona de Empedrado y la confluencia del Paraná y el Paraguay”.

Por su parte, en los puertos de Goya y Reconquista la bajante del río Paraná sigue obstaculizando la navegación y las balsas de pasajeros y cargas continúan suspendidas.

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Sin combustible

Al remontar las aguas en dirección norte, la bajante del Paraná golpea de otra manera a los territorios que en su recorrido toca el río. En Misiones y Formosa la sequía trajo aparejado un creciente desabastecimiento en lo que hace a naftas y gasoil.

“Más allá de las nuevas barcazas que puso YPF, la poca profundidad del río les impide pasar. Ahora esas provincias dependen de los camiones, que tardan muchas horas en llegar a cada destino y transportan muchos menos litros que las barcazas. Eso hoy provocó desde la falta de combustible hasta la caída en las ventas”, sostuvo a iProfesional.com Rosario Sica, presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles (Fecra).

Sica aseguró que la comercialización en algunas estaciones de servicio “cayó más del 50% en tanto se vendían 350.000 litros y ahora la marca está en apenas 150.000”. “Todo eso complica la actividad económica en ese sector. La industria en esa región está parada, y de mantenerse este contexto empeorará el estado de sectores golpeados como la madera en Misiones. El panorama sigue siendo desalentador”, concluyó.

29/05/09
INFOBAE PROFESIONAL

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