Científicos estudian detalladamente el ambiente marino de la EPEA (Mar del Plata)

Científicos estudian detalladamente el ambiente marino de la EPEA (Mar del Plata)

Las tareas de los profesionales del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) no sólo se orientan a los recursos pesqueros de nuestro mar, sino que también comprenden el estudio del ambiente en el cual viven estos organismos.

Las tareas de los profesionales del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) no sólo se orientan a los recursos pesqueros de nuestro mar, sino que también comprenden el estudio del ambiente en el cual viven estos organismos.

Y una fuente primordial de información es la Estación Permanente de Estudios Ambientales (EPEA), una posición de muestreo en la cual se llevan adelante múltiples actividades con el objetivo de recabar información sobre las variables oceanográficas y del plancton.

Encabezan los trabajos en esta área integrantes del Proyecto “Dinámica de Plancton Marino y Cambio Climático”, cuyo objetivo principal es el estudio a largo plazo de las variaciones de la comunidad del plancton (incluyendo bacterioplancton, fitoplancton, zooplancton e ictioplancton) en relación con los factores ambientales (físicos y químicos).

La EPEA, con 46 metros de profundidad, es una estación costera situada a 27 millas náuticas (50 km) de la costa de Mar del Plata. Dicha estación se encuentra en la transición entre aguas costeras y de plataforma media (cercana a la isobata de 50 metros), hecho que le asigna características oceanográficas muy dinámicas.

Este punto permanente de muestreo comenzó a estudiarse en 1994. Allí, donde se encontraba un banco de mejillones, los profesionales del Inidep realizaban actividades de monitoreo de “marea roja”, análisis de la composición del fitoplancton para determinar la presencia de especies tóxicas, y se registraban variables ambientales. Sin embargo, los trabajos en esa posición eran anexos a otras campañas de investigación dirigidas a recursos pesqueros, como las de merluza, caballa, anchoíta y tantas otras que se llevan adelante con regularidad.

No fue sino hasta el año 2000 que la EPEA se transformó en una estación de actividades periódicas, con la creación del Proyecto Dinámica del Plancton Marino y Cambio Climático, que incorporó a diferentes grupos del instituto, que abordan toda la diversidad del plancton marino y las variables ambientales.

Así, con los datos recopilados a lo largo de todos estos años de trabajo, la EPEA se transformó en una serie de tiempo que reúne información de importancia para conocer el estado general de la región y la evolución de las variables oceanográficas. En la actualidad, es significativo el énfasis que se le asigna a los estudios de serie de tiempo ya que proveen la información necesaria para evaluar los cambios en los ecosistemas marinos en relación no sólo con variaciones naturales, sino también con posibles cambios climáticos. En este sentido la EPEA forma parte de la red latinoamericana Antares y la red internacional ChloroGIN.

Los profesionales del Inidep llevan adelante un abanico de tareas muy amplio, orientado a conocer las condiciones del ambiente de los recursos pesqueros. En esta línea, estudian la temperatura, salinidad y densidad del mar, además de realizar mediciones de penetración y disponibilidad de luz, lo que permite observar la energía que tiene el fitoplancton para su proceso de fotosíntesis, así como la concentración de nutrientes para estimar la capacidad productiva del ambiente.

Además, se analizan las características bio-ópticas del material particulado del mar. Este estudio resulta de mucha utilidad para contrastar con las imágenes satelitales con las que trabaja el Instituto. Por medio de sensores remotos, se toman registros de temperatura o color del océano, entre otros, que luego son validados con los datos ambientales tomados en la EPEA.

En algunas oportunidades, además, se llevan adelante mediciones de producción primaria para conocer la cantidad de materia orgánica que ingresa al sistema por la actividad de fotosíntesis del fitoplancton. Esta síntesis de biomasa fitoplanctónica constituye la base de las tramas alimenticias en el mar, sustentando así a todos los organismos marinos, incluyendo los que conforman los recursos pesqueros.

Para conocer cómo se distribuye el fitoplancton en la columna de agua, se efectúan registros de fluorescencia que arrojan una estimación de la concentración de clorofila, un pigmento del plancton vegetal fundamental para el proceso de fotosíntesis.

Además, se identifica la abundancia y diversidad de bacterias por medio de estudios de bacterioplancton, y se desarrollan múltiples análisis de los diversos grupos que conforman el fitoplancton, zooplancton e ictioplancton, abarcando así toda la diversidad del plancton marino.

Datos para otras áreas

La información recabada en la EPEA resulta de utilidad para otros sectores de trabajo dentro de la institución. El caso de la anchoíta (Engraulis anchoíta) es elocuente, ya que la zona de distribución de este recurso pesquero incluye a la EPEA.

Como las muestras tomadas son utilizadas para estudiar los tipos plancton, entre ellos el ictioplancton (huevos y larvas de peces), se puede identificar, cuantificar y determinar el valor nutricional de las larvas de anchoítas. Así, a futuro, se puede estimar su posible incorporación a las pesquerías.

Si bien la anchoíta sirve para graficar la interacción en el trabajo y la importancia de la información recopilada en la EPEA, lo cierto es que el Proyecto Dinámica del Plancton Marino colabora con otros sectores debido a que estudia las principales variables del medio ambiente de los peces. (La Capital – Mar del Plata)

20/06/14

 

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