Carrió, la pesca y el kirchnerismo

Durante la primera jornada del juicio que un empresario le sigue por calumnias e injurias, la candidata presidencial ratificó sus críticas a los manejos del oficialismo.Antes de ingresar a los tribunales, Carrió recibió el apoyo de sus partidarios. (DyN).

Durante la primera jornada del juicio que un empresario le sigue por calumnias e injurias, la candidata presidencial ratificó sus críticas a los manejos del oficialismo.Antes de ingresar a los tribunales, Carrió recibió el apoyo de sus partidarios. (DyN).

BUENOS AIRES (DyN y NA) — La candidata presidencial de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, vinculó ayer al kirchnerismo con las compañías pesqueras a las que sindica como sospechadas en el asesinato del empresario del sector Raúl Espinosa.

Las afirmaciones de "Lilita" se produjeron en la primera audiencia del juicio que Héctor Antonio, hijo del ya fallecido magnate peronista Jorge Antonio, le sigue por calumnias e injurias.

Durante la jornada, Carrió aportó grabaciones de una conversación suya con la viuda de Espinosa, Lorena Gabarrús. "Héctor Antonio es la cabeza de todo esto", dice la mujer en la cinta, única testigo del crimen y quien identificó al supuesto sicario.

A lo largo de ese diálogo, reproducido en la audiencia celebrada en el juzgado correccional 11, Gabarrús reveló que, tras el homicidio, Antonio ofreció comprarle sus acciones en la pesquera San Isidro.

También pudo oírse cómo Gabarrús contaba a su interlocutora que "todas" las pesqueras pusieron plata en la campaña electoral de Néstor Kirchner y que hasta Espinosa entregó U$S 60.000, que pagó en tres cuotas de 20.000.

Frente al juez Luis Schlegel, Carrió trató de instalar la hipótesis de que el asesinato de Espinosa –ocurrido el 30 de octubre de 2003 cuando arribaba a su casa en Puerto Madryn (Chubut)– tuvo como móvil el afán de otras empresas por hacerse del control de San Isidro, algo a lo que la víctima se oponía al estar enemistado con los dueños de Conarpesa.

Más tarde, Antonio admitió haber hecho el ofrecimiento de comprar a Gabarrús sus acciones, pero sin resultado positivo. Hasta reconoció la compra de la parte correspondiente a Alicia Martínez, primera esposa de Espinosa, y de los tres hijos de la pareja, con destino al fundador de Conarpesa, Juan Alvarez Cornejo.

Asociación.
En un descargo mechado con fuertes consideraciones políticas, Carrió aseguró que Puerto Madryn estaba atiborrada por carteles Kirchner-Conarpesa cuando la visitó, allá por principios de 2003.

"Gabarrús me dijo que Rudy Ulloa Igor (ex chofer del ahora presidente) y Claudio Uberti (recientemente desplazado del ente de control de autopistas por el escándalo de la `valija verde’) eran los que pedían plata a las pesqueras para la campaña electoral de Kirchner. Quien más insistía era Uberti", evocó "Lilita".

También llamó la atención sobre la coincidencia de que Antonio –representante de Pescafina, que comercializa en Europa los langostinos capturados por Conarpesa–, Alvarez Cornejo y el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, la querellaran por sus declaraciones acerca del negocio de la pesca en la Patagonia y el crimen de Espinosa.

"Hay una suerte de íntima conexión entre los tres. De Vido es amigo de Antonio", manifestó la ex diputada nacional.

Al redondear su defensa, Carrió remarcó que jamás imputó delitos a Antonio sino que sugirió una línea de investigación para esclarecer el crimen de Espinosa. "Yo hablé para colaborar con la justicia de la Nación y siempre dije la verdad", remató.

Cuando le llegó el turno, Antonio recalcó que nunca estuvo ni imputado ni lo citaron judicialmente por la muerte de Espinosa. También desestimó haber tomado parte en la "operación Langostino" de tráfico de drogas o en la pesquisa sobre lavado de dinero atribuido al banco BCCI, de Gaith Pharaon.

"Yo no aparezco en todo esto hasta que la doctora Carrió me metió gratuitamente en el tema", afirmó el querellante. Se lamentó, además, sobre el efecto que las acusaciones tuvieron sobre su vida privada y laboral. "Fue devastador porque en 2004 Carrió tenía muchos más crédito político y era la jefe de la oposición", dijo.

En otro momento de los testimonios, Antonio hizo alusión a la compra de un caballo pura sangre al que bautizó con el nombre de su demandada. "La doctora Carrió se merecía una yegua cara", ironizó sobre la hembra por la que desembolsó un elevado valor económico.

"Lo hice para llamar la atención de que todos somos vulnerables a lo que ella dice y sale publicado en los medios de comunicación", explicó, en el tramo más picante de la primera audiencia del juicio.

"Anduvimos pensando distintos nombres… `Lilita’, `Elisa’ y, al final, quedó `La Karrió’ ", agregó.

Schlegel dispuso un cuarto intermedio hasta el lunes 27, a las 14, cuando los abogados defensores Mariana Stilman y Gerardo Conte Grand formularán sus alegatos y el letrado querellante Jorge Sandro haga lo propio. Acto seguido, y antes de la sentencia, Carrió dirá unas últimas palabras.

18/08/07
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA

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