La decisión de la Comisión Europea de mantener la veda de la anchoa mejora sustancialmente las posibilidades de recuperación de una pesquería exhausta.
La decisión de la Comisión Europea de mantener la veda de la anchoa mejora sustancialmente las posibilidades de recuperación de una pesquería exhausta.
La medida, que impedirá la pesca de esta especie en el Golfo de Vizcaya por lo menos hasta finales de 2007 y, probablemente, hasta julio de 2008, ha sido recibida con satisfacción por el Gobierno vasco y las cofradías de pescadores, que han defendido siempre la sostenibilidad a largo plazo del sector. El anuncio del Ejecutivo comunitario, basado en el veredicto unánime de diversos informes científicos sobre el agotamiento del caladero, representa un serio revés para Francia, que ha denunciado la falta de consideración de la dimensión socioeconómica del asunto. Este aspecto, ineludible para todos los gobiernos implicados, lo encarnan en el país vecino unos 500 pescadores con dificultades para reconvertirse y muy enfadados con las autoridades galas, que confiaban en la experiencia como comisario europeo del actual ministro de Agricultura y Pesca, Michel Barnier.
La Comisión ha atendido el dictamen de su comité científico tras los resultados de la controvertida campaña experimental de la primavera pasada, en la que participaron barcos españoles y franceses y que ha permitido estimar en 30.000 toneladas la biomasa de la población adulta, nivel muy por debajo del que los expertos consideran seguro. Cuarenta años de explotación intensiva han vaciado el Cantábrico de esta exquisita presa, cuya pesca llegó a alcanzar las 80.000 toneladas en los sesenta. La utilización desde finales de los ochenta de técnicas extractivas industriales por parte de buques franceses ha jugado un papel clave en este proceso, encaminado a un futuro mejor tras una decisión que, al primar la evidencia científica, amplía las opciones para el mantenimiento de un modo de vida irrenunciable.
22/07/07
EL DIARIO VASCO
