Cae la credibilidad en el sistema

¿Por qué todo debe hacerse a medias? Es la pregunta recurrente que se plantean los armadores que han construido embarcaciones en astilleros argentinos con financiación a través del sistema de leasing.

¿Por qué todo debe hacerse a medias? Es la pregunta recurrente que se plantean los armadores que han construido embarcaciones en astilleros argentinos con financiación a través del sistema de leasing.

Dichas empresas debieran estar devolviendo al banco la cuota parte del crédito con tasas subsidiadas en 4 puntos; pero la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables demoraría los expedientes ocasionando un perjuicio notorio a las empresas armadoras que, creyendo en el sistema, se han endeudado.

Como se recordará, el pasado 16/09/04 el ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, arquitecto Julio De Vido, anunció el plan de financiación de inversiones para armadores argentinos, mediante un sistema de leasing naval, a través de un banco de esta plaza. Este proponía un plan de inversiones para la construcción e incorporación de embarcaciones durante 5 años, a partir de ponerse en marcha dicho proyecto.

Consecuentemente, el presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner, hizo los anuncios correspondientes en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, que ratificaban sus expresiones respecto de refundar la industria naval y recuperar la Marina Mercante nacional, como una de las medidas prioritarias a encarar por este gobierno.

La buena noticia alentó a los armadores a presentar proyectos de inversión en forma inmediata, a ejecutar a partir del año 2005. Así comenzaron a concretarse algunas construcciones, aunque no en la magnitud de las expectativas generadas a partir de los anuncios, ya que, si bien el leasing naval puede convertirse en una herramienta muy importante para la recuperación de astilleros paralizados o semiparalizados, y para los armadores en la oportunidad de modernizar sus flotas tanto fluviales como marítimas, para ser eficaz, el sistema debiera ser más flexible.

Lo grave para los armadores, no obstante tener aprobados los subsidios de 4 puntos a la tasa del banco, es que siguen pagando los cánones sin esa medida de promoción, que forma parte indisoluble del contrato de leasing.

La morosidad en la decisión estaría radicada en la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, que es quien debe ordenar el procedimiento. Esta falta de comunicación perjudica a las empresas en cientos de miles de pesos; a la vez que, por el tiempo transcurrido, desalienta la inversión y le quita el valor real que este sistema tiene para la Marina Mercante y la industria naval.

Según versiones, dicho trámite habría sido girado al área de Legales del Ministerio de Economía. Un trámite que tendría que ser casi automático y generar la confianza en el leasing, con estas desviaciones se ve obstaculizado. No hay que ser adivino para imaginar que pasarán varios meses antes de que los armadores puedan gozar de los beneficios que les otorga el sistema.

Lamentablemente, no todos los funcionarios acompañan las buenas decisiones del gobierno nacional.

En síntesis, quedaría en evidencia que la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, al generar un procedimiento reglamentario no previsto e innecesario, toda vez que el sistema del leasing garantiza los pagos, sólo logra prolongar injustificadamente los tiempos, perjudicando a los armadores y a la credibilidad del sistema.

Escribe Richard Leslie Ramsay

26/04/07
Ámbito del Comercio Exterior
AMBITO FINANCIERO

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