Buques científicos chilenos refaccionados y con fechas para sus reemplazos

Buques científicos chilenos refaccionados y con fechas para sus reemplazos

Chile tiene 6.435 km de costa. Para auscultar los secretos de esta inmensidad navegan dos ancianos buques de investigación: Vidal Gormaz y Abate Molina.

Chile tiene 6.435 km de costa. Para auscultar los secretos de esta inmensidad navegan dos ancianos buques de investigación: Vidal Gormaz y Abate Molina.

Pertenecientes al Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) y al Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) respectivamente, prenden motores para encontrar metano o estudiar la fauna marina.

Al igual que el Kay Kay, de la Universidad de Concepción, están viejos. Cada revisión resulta más costosa.

Pero el 19 de diciembre de 2006 el ministro de Economía, Alejandro Ferreiro había anunciado la compra de dos nuevos buques para el IFOP. Celebraban los 15 años de trabajo del Abate Molina, que acababa de ser "enchulado". Los barcos nuevos no están.


Vivian Montecinos, directora del IFOP, entonces se regocijó con mesura. Cree que Chile debe tener al menos cuatro naves.
Jenny Maturana, de la Comisión de Oceanografía del SHOA, insiste: "necesitamos un buque más amplio". Se refiere al Vidal Gormaz. Los tripulantes no deben seguir cediendo sus camarotes a los científicos, dice.

Este mayo, el Vidal Gormaz no navega. Está en los astilleros de Talcahuano. El almirante Rodolfo Codina, el 17 de julio de 2006, decidió que se le diera una mantención más rigurosa que lo habitual "mientras evaluamos la compra de un buque usado o nuevo, incluyendo su construcción en Chile".

Un año atrás debió haber detenido sus hélices para siempre.

En su ajuste de motor 2006 gastaron sólo $2 millones. En reparar el casco derruido (conchas adheridas escondían sus agujeros), otros 35.

En 2005 Eric Goles, ex presidente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Armada intentaron comprar el Maurice Ewing en EE.UU. Tanto demoró conseguir US$3,5 millones que Noruega se adelantó.

De vuelta al mar, en junio, el Vidal Gormaz monitoreará la ocurrencia de El Niño o la Niña.

En julio, hará un nuevo crucero del programa Cimar, en las zonas de canales y fiordos australes, para clasificar el borde costero y ver posibles parques y reservas marinas.

El Abate Molina, del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), se salvó de las oleadas de Aisén.

Este mes navegará entre San Antonio y Corral. Observará los recursos pelágicos, las anchovetas y las sardinas.

Este monitoreo es clave para precisar las cuotas de captura entre la VIII y X Región.

Un batallón de equipos estimará la biomasa de los recursos, poblaciones y características.

En octubre de 2006 el Ministerio de Hacienda liberó $600 millones para pintarlo y modernizar sus instrumentos. Quedó listo para operar 15 años más.

Lancha penquista

La Kay Kay lleva 17 años navegando para la Universidad de Concepción.

Con ella, los investigadores generan datos físicos y biológicos sobre el ecosistema marino.

No basta. Carina Lange, directora del Centro de Investigación Oceanográfica en el Pacífico Sur-Oriental, cuenta que para trabajos mayores dependen de arrendar tiempo en el Vidal Gormaz o el Abate Molina.

Carencias

El Abate Molina se encontraba en Aisén cuando temblaba. Logró guarecerse. Debía muestrear el fondo marino para la U. de Chile. El Servicio Sismológico recurrió al Cabrales, buque regular de la Armada, para evaluar el riesgo en los fiordos.

Fuente: El Mercurio

22/05/07
MUNDO MARITIMO – CHILE

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