Santos, el puerto más grande de América latina -sin considerar los enclaves panameños- sufrió el jueves último una dura huelga en apoyo al paro nacional decretado por cinco centrales sindicales brasileñas, en el marco del “Día nacional de lucha”.
Santos, el puerto más grande de América latina -sin considerar los enclaves panameños- sufrió el jueves último una dura huelga en apoyo al paro nacional decretado por cinco centrales sindicales brasileñas, en el marco del “Día nacional de lucha”.
Los estibadores de Santos demoraron las operaciones de 13 buques portacontenedores, pero no afectaron las cargas de granos (soja y maíz), según consignó la agencia Reuters.
Los manifestantes bloquearon los sucesivos ingresos en las terminales “en apoyo al día de la lucha”, según indicó Cesar Rodrigues Alves, un representante del sindicato de estibadores en el puerto de Santos a la agencia de noticias.
Pero lo cierto es los puertos brasileños están más que convulsionados hace por lo menos 60 días, cuando los legisladores brasileños aprobaron la norma que permite la venta de terminales portuarias a compañías privadas, el 16 de mayo.
Preocupados por una ola de reestructuraciones laborales, los trabajadores portuarios manifestaron su rechazo a la medida, que ya no obligará a contratar estibadores por medio de una agencia centralizada, el Organismo de Gestión de Mano de Obra (OGMO).
De hecho, el foco de las críticas fue Embraport, la terminal que construye DP World con el grupo brasileño Odebrecht, con una inversión de US$ 1200 millones, y que no estaría contratando personal por medio de la agencia.
La Asociación Nacional de Estibadores en Brasilia conformó que la adhesión al bloqueo de las terminales portuarias brasileña no se limitaría a Santos, sino que abarcaría también otros puertos de Brasil, como el de Paranaguá.
16/07/13
LA NACION
