Ballenas y lobos junto al muelle de cruceros (Puerto Madryn)

El paulatino mejoramiento del clima en la zona costera chubutense ha acompañado la importante llegada de turistas a la región, quienes se ven favorecidos con una agradable temperatura al momento de realizar las excursiones hacia Península Valdés y la pingüinera.

El paulatino mejoramiento del clima en la zona costera chubutense ha acompañado la importante llegada de turistas a la región, quienes se ven favorecidos con una agradable temperatura al momento de realizar las excursiones hacia Península Valdés y la pingüinera.

En la mañana de ayer prácticamente no sopló viento, y a partir de media mañana los turistas que no tenían excursiones comprometidas comenzaron a acercarse a la zona costera, en la que el mar se presentaba “planchado”.

Desde allí se podía observar más de media docena de ballenas cercanas a la zona costera, y sobre todo al muelle de cruceros, por lo que el viaducto se transformó en el sitio de visita obligado.

Para deleite de los paseantes, en más de una oportunidad uno de los ejemplares se acercó a menos de cinco metros de los pilotes del viaducto, por lo que la situación se transformó en un “avistaje privilegiado”, ya que la posibilidad de ver desde arriba del muelle la verdadera dimensión de una ballena Franca, resultó imponente para los foráneos.

Sobre el muelle había más de medio centenar de turistas, que iban y venían por sobre la calle de acceso de la terminal, siguiendo el desplazamiento del cetáceo, el que los asombraba cuando asomaba alguna parte de su cuerpo sobre la superficie.

La posibilidad de poder realizar un avistaje sin costo, y poder tener a tan corta distancia un ejemplar vivo de ballena sin necesidad de tener que depender de alguna embarcación o costosos traslados mar adentro, se ha transformado en una característica exclusiva de playa Canteras y El Doradillo, y con la llegada de cada temporada de ballenas el muelle céntrico de la ciudad se consolida como una opción más para aquel turista que puede ingresar caminando para tener otro punto de vista de la anatomía de esta especie y su forma de navegar en el mar.

Para completar el panorama que en la mañana de ayer se vivió en el muelle Piedrabuena, sobre uno de los pilotes se apostaron dos lobos marinos, que reforzaron el atractivo. Cuando la ballena Franca se alejaba, los visitantes se concentraban en los lobos, que se mostraban a menos de tres metros de las cámaras fotográficas de los turistas, separados de ellos por la malla de protección de la baranda. Cuando regresaba el cetáceo, nuevamente se iniciaba el ciclo.

03/10/07
DIARIO DE MADRYN

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