Bahía Blanca ya piensa en los 50 pies

Jorge Otharán, Presidente del Consorcio del Puerto de Bahía Blanca.

Jorge Otharán, Presidente del Consorcio del Puerto de Bahía Blanca.

“La decisión política está”. Así anunció la respuesta que ofrecerá el puerto a las demandas del comercio internacional. El presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca también habló de la polémica operatoria de regasificación, de las millonarias futuras inversiones y de la relación con Coronel Rosales.

(Bahía Blanca) Una trascendente potencialidad para el tiempo venidero le asigna al puerto de Bahía Blanca el presidente del Consorcio de Gestión, a favor de la confirmación de la obra de ampliación a 50 pies del calado del muelle local.

En una charla que mantuvo con Pesca & Puertos, el doctor Jorge Otharán aseguró que “en el primer cuatrimestre de 2009 se tendrían que estar licitando los trabajos. De todos modos, lo importante es que la decisión política del gobierno nacional ya está e, incluso, asignada la partida de 45 millones de pesos para este fin”.

Pero el futuro no se detiene ahí. El funcionario, que asumió el 16 de enero último en reemplazo de Jorge Scoccia, habló de un muelle gasífero, de los intensos 6 meses de actividad que se vienen y de las millonarias inversiones confirmadas.

–¿Cuál es el estado de las tareas preliminares del proyecto de dragado a 50 pies?

– Se está trabajando en las especificaciones técnicas, tanto con gente del Consorcio de Gestión como del IADO y de otros organismos contratados. Pretendemos definir la geometría del canal. Cuando uno draga y cala a 50 pies aparece un movimiento de corrientes internas. Y esto hay que atenderlo y evolucionar hacia mayores profundidades, pero siempre que sea pacífico, también, a los efectos del trazado definitivo. También hay que ver las maniobras de reviro y los anchos a incrementar. En tal sentido, ha sido muy importante el ingreso del barco regasificador, que permitió hacer una maniobra de reviro en el sitio 9, cuando todos la esperábamos en Puerto Galván. Insisto en eso, tenemos un canal absolutamente generoso, donde hay que cuidar el piso, su profundidad y su ancho.

– ¿Cuáles son los tiempos que se manejan?

– Las especificaciones técnicas las estaremos remitiendo en 60 días a la Subsecretaría de Actividades Portuarias y al Ministerio de Economía, ambos de la Nación, desde donde se elaborará el pliego para llamar a licitación.

– ¿La decisión política ya está?

– Sí, está aprobada la partida de 45 millones de pesos para la totalidad de la obra. Además, oportunamente el tema se habló con el subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación, Ricardo Luján; la ministra de Asuntos Agrarios y Producción, Débora Giorgi, y el subsecretario de Puertos Bonaerenses, Ricardo del Valle.

– ¿Qué significará para Bahía Blanca ingresar en ese número de pies?

– Nos dará la posibilidad de emanciparnos de las mareas. Hoy, para poder salir con barcos de 45 pies, debemos hacerlo con marea alta y cada una dura 6 horas. Si tenemos 50 pies en marea y 45 al cero, vamos a poder trabajar las 24 horas con carga a 45 pies.

– ¿Este es uno de los objetivos de la nueva administración?

– Claro, que se brinden condiciones y capacidades adecuadas para incorporar barcos de gran calado que no pueden amarrar y zarpar de otros puertos con su capacidad de carga completa. Somos gestores de quienes hacen negocios. Pretendemos que nuestros operadores, nuestras terminales y concesionarios hagan muy buenos negocios en el puerto de Bahía Blanca.

– ¿Existe un límite en el crecimiento de los planes del CGPBB?

– En este momento es la expansión territorial, para lo cual hay que tener inteligencia y anticipación, a fin de precisar hacia dónde se puede trabajar pensando en el crecimiento del puerto. Todavía nos quedan algunos emprendimientos por desarrollar; es decir, alternativas a futuro que son por demás interesantes. Después debemos pensar hacia dónde crecer y, además, coordinar con las delegaciones provinciales una relación con Punta Alta, donde hay una cesión de tierras de la Marina que va a ser motivo de análisis en conjunto.

– ¿Cuál es el grado de avance de estas negociaciones?

– Se avanza. Y con muchas expectativas por saber cómo evolucionan las gestiones. Entiendo que, en el mediano plazo, los usos y aprovechamientos de las tierras costeras a lo largo de los 97 kilómetros de ría deberán definirse en un plan estratégico. Con el gobernador Daniel Scioli y Débora Giorgi, en una reunión con la ministra de Defensa de la Nación, Nilda Garré, donde también estaba el almirante Jorge Godoy, se conversó sobre estas tierras y su potencialidad de crecimiento, si se es inteligente y se administra en conjunto.

– ¿Existen algunas otras alternativas para crecer en cuanto a terrenos?

– Se analiza llevar el refulado del dragado (se trata del material extraído por la draga que se utiliza para rellenar terrenos inundables) a una zona que imaginamos crear entre la Terminal Bahía Blanca y Glencore-Toepfer. Allí podríamos generar unas 20 hectáreas de relleno, lo que nos permitiría la construcción de un nuevo muelle sobre el canal de 45 pies de calado.

– ¿Cuáles son las empresas que han presentado formalmente sus intenciones de radicarse?

– Ya hay espacios que hoy están destinados a construir. Son los casos de Río Tinto (exportación de potasio), Dreyfus (acopios y demás) y Oleaginosa Moreno (elaboración de biodiesel). La inversión de Dreyfus es de 127 millones de dólares. También hay otro proyecto presentado por Glencore-Toepfer, que involucra 145 millones de dólares. Otra alternativa es Greenlife, quien oportunamente hizo trámites.

– ¿Cómo se trabajó en el puerto durante la crisis del campo, considerando que poco más del 50% de sus exportaciones están vinculadas a los cereales?

– Lógicamente que notamos una merma en la medida que la circulación del grano por las rutas y la llegada a los puertos tuvo alguna dificultad de comercialización y traslado. De todos modos, el puerto de Bahía Blanca tiene una diversificación importante que lo hace muy potente.
Últimamente asistimos al debate sobre la provisión de energía con el buque regasificador y, hace unas semanas, inauguramos la llegada de la naviera de cabotaje Maruba, que nos trajo muy buenas noticias.

Con los productos petroquímicos seguimos muy bien, así como con los gases, los hidrocarburos y, con el muelle multipropósito “Andoni Irazusta”, entiendo que compensamos la baja que tuvimos en el tema cereales. Pero, continuando con este tema, auguro un segundo semestre de 2008 muy importante, porque ese grano que hoy está en silo, o en silos bolsa, de alguna manera y en determinado momento habrá de pasar al sistema de los puertos. Y Bahía Blanca, con el dinamismo que tiene por sus 45 pies, captará gran parte de esa carga.

– ¿No cree que se puede producir una suerte de cuello de botella?

– Hay que ver cómo reacciona el mercado y la captación de granos de las distintas terminales portuarias, las fluviales de Rosario y la hidrovía y las marítimas, especialmente la nuestra y Quequén. Soy muy optimista en que no sólo tendremos el completamiento que es habitual en este puerto; es decir, salen con 37 pies cargados de Rosario o del sistema Rosafé y cargan a 45 pies en Bahía Blanca, sino que también podremos sumar derrames de alguna logística mucho más complicada.

– Se puede, entonces, apelar a una frase muy utilizada por estos días, pero aplicada en este caso al puerto: ¿es ganar o ganar?

– Sí, definitivamente; es ganar o ganar.

La operatoria de regasificación

– ¿Cómo siguió las alternativas previas al inicio de la regasificación, que conllevó numerosas polémicas y discusiones?

– Observamos las instancias a través de nuestro lugar de administradores de la estación marítima. Desde luego, sin competencia para expedirnos sobre la operación propiamente dicha, donde allí es autoridad de aplicación el Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS), y sin expedirnos sobre la seguridad náutica, que es competencia de la Prefectura Naval Argentina, aunque sí trabajando puertas adentro de la concesión, en cada uno de los espacios del puerto involucrados.

En este caso, hubo que instalar un brazo de amarre en el muelle de Mega y se debió colocar otro que conecte el sistema nacional con los regasificadores. Ahí nos expedimos dando los permisos de uso, en el caso de que fueron espacios fuera de la concesión, o bien autorizando nuevas obras, que son las que nos solicitó en su momento la empresa Mega.

– Las críticas al CGPBB no fueron pocas…

– Nosotros, con buena escucha, seguimos todo. Tomamos lo que servía y descartamos a quienes se sumaron al debate en forma destemplada, generando miedo y caos en una operatoria que no digo que sea rutinaria del puerto, pero que posee muchos años de antecedentes con el trabajo de gases, ya sea propano, etileno u otros. Además, hay una experiencia y una trayectoria que habla de un espacio con muy pocos accidentes en cuanto al manejo e, incluso, los barcos tienen condiciones y estándares de seguridad que los hace confiables al momento de la operatoria.

– ¿Por cuánto se extenderá el proceso de regasificación?

– Entre 4 y 5 años, considerando el contrato de locación de obra que ha firmado Enarsa.

– ¿La decisión de construir una planta en Bahía Blanca ya está tomada?

– Enarsa dijo que se hará una planta en tierra, aunque aún no está confirmado el emplazamiento. Y en esto decía que tenemos buen oído y escucha, tratando de captar lo que dicen los vecinos.

– ¿Usted coincide con lo que ellos plantean?

– Sí, en gran parte. Por ejemplo, en que debemos trabajar en un emplazamiento que sea amigable y pacífico. La idea también es que no se tenga una actitud agresiva para con la población, ni para con las industrias que están en el entorno. Si trabajamos con estas líneas, podemos trabajar en forma eficiente y ordenada con la comunidad.

Entiendo que regasificar no es una bomba atómica ni el fin del mundo, sino que se trata de una operación a la cual nos debemos acostumbrar porque lo cierto es que no hay gas en la Argentina. Pero para ampliar este tema, vale citar que hay plantas de regasificación debajo del puente de Brooklyn, en Nueva York; también existen en Barcelona y están construyendo otras en Chile y en el Brasil. Esto lo asume el puerto de Bahía Blanca por la potencialidad de su canal, calado, ancho de funcionamiento y egreso de barcos.

– ¿Con quién competiría Bahía Blanca en una eventual disputa por el asentamiento?

– Creo que hay dos o tres plantas regasificadoras en tierra que se van a realizar. Una en La Matanza y otra en nuestra ciudad. Pero no hay una competencia, porque la decisión de estos lugares ya está. Se harán y será a costo de una inversión muy importante.

– Mucha de la incertidumbre se acrecentó en la comunidad por la falta de información y el desconocimiento…

– Sí, es cierto, es todo muy novedoso. Pero no hay un grado de contaminación en el proceso de regasificación, aunque sí puede haber cuestiones vinculadas a la seguridad; y cuando esto sucede lo que debemos hacer es mitigarla con herramientas técnicas que morigeren la peligrosidad del caso.

Otharán, en tres frases

Una oportunidad sin precedentes:

“Nos acompaña el escenario mundial con una demanda de alimentos única. El crecimiento de la actividad portuaria en el mundo hace que barcos Panamax, de gran calado, estén pensando en el puerto de Bahía Blanca”.

Búsqueda de cargas generales:

“Tenemos que ir incorporando cargas generales. Productores locales y regionales que, por distintos obstáculos, exportaban por otro puerto o por vía terrestre, están pensando que el muelle local es una opción. Nosotros tenemos que explotar esta potencialidad”.

Sobre las políticas comunes para las terminales bonaerenses:

“Llegué para administrar y a conducir un directorio que tiene 9 representantes y que registra la consolidación del modelo de referencia. Pero las correcciones que tengamos que hacer las realizaremos, por más que tengan que ver con procedimientos, con formas o con nombres”.
 
21/07/08
PESCA & PUERTOS

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