Reportaje de P&P a Eudaldo Feijoó Rivas, empresario portuario de Comodoro Rivadavia.
Reportaje de P&P a Eudaldo Feijoó Rivas, empresario portuario de Comodoro Rivadavia.
Con agencia marítima desde principios de la década del 80, Eudaldo Feijoó Rivas llegó a la vida portuaria cuando la edad madura ya lo había llevado a recorrer las rutas del país a bordo de un camión, aunque en realidad, dice hoy, cuando empezó a trabajar en relación al puerto fue redescubrir sus raíces. Enamorado de la ciudad petrolera tan lejana a su pueblo natal allá en España, ha sido uno de los hombres que ha defendido férreamente los intereses del puerto de la ciudad y la necesidad de su obra de conclusión, que había sido promesa desde la década del 30 y tuvo una tibia culminación a mediados de los 90. Hoy, pasada la barrera de los setenta y pico, sueña todavía con una gran obra que posicione a esta terminal como el centro de servicios que toda la región patagónica aún demanda.
– Usted llegó a Comodoro a sus 27 años, hace ya 48 y en todos estos años el puerto local ha sido sólo una expresión de deseos. ¿Hoy sigue siéndolo?
– Bueno, yo viví de espaldas al puerto como la mayoría de la ciudad, porque no dejaban entrar a nadie, no daba para mucho. Cuando nos enviaban carga por mar llegaban a Puerto Deseado, en un atracadero natural, entre unas rocas. En la década del 80, cuando empezaba la pesca del langostino en Comodoro, por accidente caí al puerto. Yo tenía camiones y un taller grande, cuando los barcos empezaron a demandar servicios tenía muchas dificultades para ingresar. Tramitar un permiso, pagos, autorización… entonces, les dije a mis hijos, abrimos una agencia marítima, para estar en el puerto en forma permanente. Y lo hicimos, yo no podía ser el titular porque no tenía estudios secundarios, pero sí mi hijo. Así empezamos, luego nos unimos con Guillermo Schneider, que hacía el estibaje y empezamos a trabajar en conjunto, achicando costos para las empresas, porque a los pesqueros se les cobraba como si fueran mercantes. Nosotros pusimos precios razonables en estiba y agenciamiento, entonces empezamos a trabajar. Pasé por diferentes etapas, vendí capital para sobrevivir, porque el puerto no daba para vivir. Conocí a todos los empresarios pesqueros que iban llegando al país.
– ¿Por qué no se radicaban aquí?
– Ellos me decían “qué lástima, no podemos quedarnos en Comodoro, porque no tienen ni puerto ni tierras”. Entonces se iban a Madryn y Deseado y nosotros nos lo íbamos perdiendo. Barillari quiso hacer su planta en los 80 en barrio Industrial, pero lo mandaron a Caleta Córdova, sin agua ni servicios, era como ir a Siberia. Se fueron a Caleta Paula y ahora volvieron a instalarse en el puerto, pero en su momento se les dijo que no. La incoherencia de una política que no sabía de pesca ni cómo desarrollar su industria. No había una política pesquera; también vino gente de Ontre, que quiso hacer la planta en el infiernillo, zona cercana al puerto, y le dijeron que no. Y se iban a otros lados.
– Y en los 90 se empezó a hablar del puerto, de que había que terminar la obra. ¿Hubo más visión del puerto desde la ciudad?
– Sí, se empieza a hablar del puerto, pero no había conocimiento. Yo logré convencer al licenciado Roberto Jones, en una comida que organizamos a bordo de un buque mercante (que logramos que atraque aquí, para eso yo pagué a mi costo 1.000 dólares para colocar una bita para que pudiera amarrar el cabo sin tocar el muelle, que era escollera y si lo tocaba se rompía), él era el jefe del Coplade, del que dependían todos los Ministerios. Le hablé de lo que significaba el puerto para la ciudad. Cuando nos levantamos dijo: “El puerto se va a hacer”. Cuando lo anunció, en la Cámara de Comercio le dijeron que estaba loco.
– La obra se hace, proliferan medianas empresas pesqueras, llegamos a contar 11 procesadoras de merluza, pero hoy queda menos de la mitad. ¿Por qué?
– En Comodoro quedan Pino y Javier (Mar del Chubut y Pesquera del Sur) y no hay más de las chicas, salvo las grandes como Barillari y otras langostineras. El resto, como Siracusa que estuvo muchos años y operaba precariamente, o San Jorge, no existe más. Las mató el Estado, con políticas pesqueras erráticas. Lo dije en el ‘97, la cuotificación de los barcos iba a ser la muerte de la pesca en esta ciudad. La cuota debiera ser para la provincia. Ahora se las dieron a los barcos y estos están hoy en Mar del Plata, porque tienen más variedad de especies y mejor precio, porque lo venden al doble que Comodoro. Después sube De la Rúa y corta toda la pesca, con el famoso decreto de emergencia. Yo tenía 3 barcos pescando en esa época, con la empresa Pesquera del Golfo, en la que tenía 51 por ciento. La convertibilidad ya nos había liquidado, pero íbamos saliendo. De un día para otro no nos dejaron pescar y los barcos se fueron a Mar del Plata, donde van a pescadilla, lenguado y un montón de otras opciones para “pucherear” y sacar merluza cuando hay. Acá no tenemos otra que merluza o langostino y te fuiste. Entonces cuotifican a los barcos y fue el final. En su momento impulsamos una ley llamada “buque recolector”, para aprovechar los descartes de merluza, pero no prosperó. Es bravo luchar solo, cuando las autoridades no colaboran o quieren hacerlo pero ignoran el tema. Sin políticas claras no hay desarrollo, en ningún tipo de industria.
– Usted habla de ignorancia política, ¿es posible también que hayan incursionado en la actividad muchos empresarios que no conocían en profundidad el tema?
– No, el problema es que se quedaron sin pesca. Cuando yo me caí ya no tenía mayoría en mi empresa, pero no quiero hablar de eso, yo estuve a punto de perder mi casa. No tuvimos previsibilidad en el negocio.
– ¿Por qué dice que la pesca en Comodoro Rivadavia está muerta?
– Porque no hay barcos, por la cuotificación. Vienen de Mar del Plata cuando les conviene, pero con su propia cuota. Si tuviéramos un puerto como corresponde, descargarían acá y tercerizarían la producción con las plantas de acá, que muchas veces están ociosas. Pero no tenemos un puerto adecuado.
– ¿Todavía sueña con la construcción de escollera y nuevos muelles que podría dar a esta ciudad una gran estructura portuaria?
– Sí, un día lo vi en una carta marítima. Es parecido al “proyecto francés” que se presentó aquí en la década del 20. Sería necesario hacer una escollera desde la zona norte, cerca de lo que es hoy el muelle de YPF, o incluso un kilómetro más al norte, con más de 1.500 metros de escollera. Y en el interior de la rada, deberíamos rellenar para contar con dársenas de atraque, con lo que ganaríamos más de 1.000 metros para todo tipo de buques: cruceros, pesqueros y mercantes, que podrían traer las grandes cargas petroleras que demanda esta ciudad y exportar los molinos que varias empresas están proyectando construir.
– Usted tiene aquí el anteproyecto.
– Este es el puerto del futuro, que convertiría a la ciudad en el gran centro de servicios de la Patagonia, con reparaciones en seco y todo tipo de mantenimiento. Hay una gran flota operando frente a nuestras costas, en la milla 201, a los que podemos ofrecer un gran puerto refugio. Hoy tenemos infraestructura, pero no tenemos puerto.
– ¿Y cree que será posible conseguir financiamiento para tal obra?
– Serían unos 150 millones de dólares. ¿Cuánto entrega Comodoro a la provincia? Dos millones de dólares por día, por las regalías petroleras. ¿Cuántos miles demanda la inversión petrolera? Además a la inversión la podrían financiar también grupos privados, han venido empresarios alemanes interesados en el proyecto. La gente de la Administración está al tanto, también lo estaba Eduardo Arzani, pero ahora con el cambio de Ministerio ya no lo tenemos y nos falta gente de Comodoro ahí arriba. Pensar que anulando un puerto se potencia otro, es la ignorancia total. Se debe pensar en el crecimiento de todos los puertos de la región, de Madryn y Caleta Paula, pero sin anularnos a nosotros. Lo único que hacemos es aportar a la provincia, pero no recibimos. Se cree que porque tenemos petróleo, no necesitamos puerto. Y lo piensa la gente de Comodoro también, esa es nuestra desgracia, porque no estoy culpando sólo a la gente de Rawson. Desde la Cámara de Servicios presentamos el proyecto al Intendente, que lo tiene en su escritorio. Días pasados vino un especialista a dar charlas de desarrollo y dijo que para él este puerto no debería existir. Nos peleamos a los gritos, pero luego me dio la razón. Yo amo a Comodoro, Chubut y a la Argentina. Pero el resto crece. Y nosotros no.
Por Raúl Figueroa
Ver Puerto de Comodoro Rivadavia en NUESTROMAR
09/04/07
PESCA & PUERTOS
