Astillero: su presidente explica factores que han impedido hasta aquí su desarrollo industrial (Comodoro Rivadavia)

Astillero: su presidente explica factores que han impedido hasta aquí su desarrollo industrial (Comodoro Rivadavia)

Concebido para fabricar barcos, la importación de usados ha sido una competencia imposible de sortear.

Concebido para fabricar barcos, la importación de usados ha sido una competencia imposible de sortear.

El presidente de Astilleros Comodoro, ingeniero Emilio Bressán, dijo que los factores que han impedido hasta ahora el desarrollo de la industria de fabricación de buques y otros elementos flotantes en el puerto de esta ciudad estuvieron vinculados a la falta de una política que apoye e incentive el recambio de flota, que históricamente se ha producido mediante la importación de embarcaciones usadas, a muy bajo costo en comparación respecto de las unidades nuevas. De todos modos dijo que hoy la crisis del sector pesquero impediría plantear ese tipo de objetivos.

Los rumores en zona portuaria hablan sobre intentos de reimpulsar el astillero local, que se construyó a fines de la década del 90 con un préstamo del Fondo Financiero Permanente del orden de los 4,5 millones de dólares, sobre una infraestructura que hoy podría valuarse en el orden de los 15 millones de dólares.

"El astillero es una industria, una fábrica, con instalaciones que están entre las más modernas del mundo –dijo Bressán-. Lo que pasa es que este tipo de industrias, al igual que otras manufacturas importantes, están relacionadas a una política de Estado; de nada sirve una fábrica de coches si importamos coches usados. Lo mismo con la industria textil o cualquier otra. En la Argentina desde hace 15 ó 20 años se importan barcos usados, con distinta intensidad según como esté el negocio y cuál industria los requiera, pero la realidad es que nuestra flota es viejísima".

Tras ponderar la situación, el ingeniero recordó que el astillero está orientado, desde su concepción, a la fabricación por sobre la reparación de unidades. "Desde su inicio el proyecto ha sido impulsado para la producción de buques, o cualquier otro elemento flotante como monoboyas, o no flotantes, como plataformas según se conversó en alguna oportunidad con empresas petroleras; también se podrían producir remolcadores, buques de apoyo para las boyas, etc. El astillero está concebido como una fábrica de embarcaciones. A partir de ahí requiere políticas de Estado que determinen que al Estado nacional le interesa realmente desarrollar esa industria. Digamos que nosotros hemos concretado la primera etapa del proyecto, de poder hacer el astillero, en contra de los escépticos y muchas cosas que se dijeron: hoy está clavado en el fondo del lecho marino y nos va a suceder a nosotros. Es una infraestructura completa, estacionaria, que está instalada. A partir de ahí deberá esperar esa infraestructura a que llegue el momento adecuado y que las políticas sean las adecuadas, para poder desarrollarlo en su plenitud".

Hoy no se puede exigir el recambio de flota

Al preguntársele cuáles serían las decisiones necesarias para incentivar la producción de buques, respondió:

"Es muy difícil hoy decir qué medidas se necesitan, porque estamos relacionados con otras industrias que hoy están en crisis. Si yo digo que los barcos pesqueros deberían ser todos nuevos, la gente de la pesca me diría si no podemos cambiar un guinche, cómo vamos a cambiar el barco. La realidad es que hubo momentos en que la industria estaba en su auge, con otras expectativas, en los que hemos recibido pedidos de compra por parte de empresas grandes, pero la realidad es que esas empresas cuando iban a cerrar los contratos con nosotros vieron que se seguía con la importación de barcos que en el exterior los regalan; entonces para qué comprar un barco nuevo si se puede seguir en el negocio con usados. Se han perdido muchos momentos que hubieran permitido desarrollar industria. Esto pasó tanto con la pesquera y renovación de barcos, o la petrolera con su renovación de boyas, que históricamente se construían en la Argentina y hoy son todas importadas. Lo mismo los remolcadores, en fin, no sé a cuáles de las industrias se les podría pedir que construyan elementos flotantes en el país. Pero ninguna fábrica de artículos nuevos puede competir contra los usados".

Bressán también explicó por qué al astillero no ingresan buques para reparación.

"Por la ubicación que tiene el astillero no nos convence mucho la fase de reparaciones, porque solamente acá podríamos apuntar a la flota pesquera y algo de los remolcadores y apoyo del sector. Eso nos da situaciones muy estacionarias, porque cuando hay pescado toda la flota pesquera quiere pescar, con lo cual no nos permite mantener un plantel permanente de gente entrenada y con oficio y conocimientos. Es diferente un astillero en Buenos Aires, donde tiene la pesca de Mar del Plata (que se da a lo largo de todo el año con distintas especies), barcazas de río, etc, y tienen permanentes alternativas de reparaciones para mantener un staff permanente. Si tuviéramos construcción, la reparación sería un complemento para alternar y superar los altibajos de la carga laboral. Pero sin tener construcciones es muy difícil dedicarse sólo a reparar".

Sobre las menciones comparativas que se hacen en el puerto local en torno al exceso de trabajo de reparaciones que tiene Puerto Deseado, el empresario local señaló escuetamente: "No puedo opinar sobre un colega, cada uno tiene su negocio. No sé si es cuestión geográfica o a lo mejor ellos tienen otras políticas o lo solventan con otras cosas, realmente no sé qué tipo de apoyo pudieron haber recibido o qué tipo de negocio llevan adelante. Lo que tengo claro es que una infraestructura como el dique Puerto Deseado no se puede amortizar sólo con reparaciones".

También evaluó que la expansión petrolera de la zona no ha ayudado al sector naval, "porque inmediatamente que nosotros traemos gente idónea para hacer trabajos, ésta consigue ofertas de trabajo por dos tres o cuatro veces su sueldo, con lo cual ha sido imposible para nosotros mantener un staff permanente de gente idónea. Lo cual también nos lleva a decir tal vez con construcción de barcos, con buena performance de rendimiento personal, con buenos planes de construcción, uno puede mantener personal idóneo bien pago, pero la realidad es que cuando uno intenta competir con las reparaciones de otros astilleros y uno ve que cualquier trabajo similar en Comodoro vale cuatro o cinco veces más, se da cuenta que es muy difícil participar en reparaciones con precios adecuados".

Reimpulso

Tras expresar que no tiene conocimiento de un posible "cambio de manos" de las instalaciones, Bressán consideró importante y positivo el interés que se ha manifestado por reimpulsar la actividad del astillero, "cualquier cosa que rescate a la industria, que tiene un fin social de desarrollo y trabajo para la gente, es positiva. Creo que si de parte del estado provincial o nacional hay algún tipo de empuje o medidas que permitan a una industria como ésta desarrollarse y salir adelante es auspicioso, pero la realidad es que no hemos tenido ningún contacto formal".

Varias fotografías en las oficinas del astillero ilustran un momento, de no hace muchos años, en que podían contarse cinco buques y dos monoboyas en reparación dentro del astillero.

"En ese momento -evocó el ingeniero- los dueños de esos barcos nos trajeron planos de Europa para reemplazar tres de esos cinco buques, llegamos a un precio razonable y a evaluar borradores de contrato. Después se cayó, por la situación de la pesca y problemas de permisos compartidos y otros factores; hoy esta empresa extranjera todavía tiene los mismos barcos y creo que vendieron todo y se fueron. Impulso hubo en algún momento, pero falta ese detalle de decisiones políticas que permitan que la industria empiece a desarrollarse".

21/07/08
DIARIO CRONICA

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