Hasta ahora sabíamos que pueden cantar y que sienten pena cuando muere una compañera o compañero. Ahora podemos estar seguros de que los cetáceos también se enamoran.
Hasta ahora sabíamos que pueden cantar y que sienten pena cuando muere una compañera o compañero. Ahora podemos estar seguros de que los cetáceos también se enamoran.
Esto de acuerdo a un estudio realizado por dos científicos del Consorcio Neoyorquino para la Primatología Evolucionaria, Patrick Hof y Estel Van Der Huft, quienes han detectado que el cerebro de las ballenas cuenta con un tipo de células que hasta ahora se creía sólo existían en humanos y grandes primates. Las células en cuestión permiten experimentar amor y emociones.
El informe se publicó en la revista especializada The Anatomical Report y el diario británico Independent on Sunday publicó recientemente un avance, aventurando que el descubrimiento "podría cambiar la visión que tenemos sobre las ballenas", las cuales continúan siendo aniquiladas por países como Japón, Islandia y Noruega con supuestos fines "científicos" y comerciales.
El descubrimiento ha llegado "por sorpresa", según el profesor Hof, tras 15 años de estudiar el cerebro de los cetáceos. La "célula del amor" se ha hallado en cuatro especies de ballena de gran tamaño y su presencia significa que los primates no fueron los primeros en desarrollarla. Según el artículo, las ballenas las han desarrollado durante 30 millones de años, el doble de tiempo que los humanos. Además cuentan con tres veces más células de este tipo que los humanos.
En los humanos estas células ayudan a procesar las emociones y activan la interacción social. Aunque son las que permiten a los humanos sentir el amor, hará falta profundizar si las ballenas sienten el enamoramiento de la misma manera.
Entre tanto, el vínculo con los humanos cada vez se afianza más. La prueba está en que a fines de 2006 ya eran doce los países latinoamericanos que quieren convertirse en un santuario para la conservación de cetáceos.
07/05/07
DIARIO DE MADRYN
