Leonardo McLean se propone subir a las cumbres más altas de cada continente.
Leonardo McLean se propone subir a las cumbres más altas de cada continente.
En el extraño universo de los montañistas existen dos grandes retos con los que todos sueñan alguna vez. El primero: escalar los 14 gigantes de la cadena del Himalaya (todas montañas que superan los 8000 metros); la segunda: hollar las siete máximas cumbres continentales.
Hasta ahora, el casillero del Himalaya permanece virgen para los argentinos y las siete cumbres continentales sólo fueron conquistadas una vez por un montañista local, Heber Orona, hace dos años. "Ahora me toca a mí intentar seguir sus pasos…", dice Leonardo Mc Lean, que el próximo 17 iniciará la ascensión al macizo Vinson, con 4800 metros, el punto más alto del continente antártico, situado 3500 kilómetros al sur de Ushuaia.
Casado, con 3 hijos, Mc Lean, de 47 años, reparte sus días entre su trabajo como ejecutivo en una empresa en Buenos Aires, su vida familiar en Bella Vista y su "afición" por la montaña. "Cada vez que estoy en medio de una noche de cumbre, pasando por todas las fuertes luchas del momento, me prometo que ésa será mi última cumbre… pero sé que me miento", se sincera Mc Lean, que está a cuatro montañas de conseguir la hazaña.
En 2005 llegó a la cima del Aconcagua (la más alta de América del Sur) y ese mismo año subió al Kilimanjaro, el pico máximo de Africa. Un año después, hizo cumbre en el Elbrus (el techo de Europa) y le restan el macizo Vinson, el McKinley (Alaska, en el Círculo Polar Artico), paredes del Carsten (Australia, Oceanía) y el Everest, en Asia.
"Depende de los factores temporales que permitan la entrada y la salida de la Antártida, pero estimamos que la expedición nos llevará entre 3 y 4 semanas", comentó este montañista que se expondrá, entre otras cosas, a temperaturas de hasta 60 grados bajo cero, grietas en el hielo y restricciones en los alimentos.
"Como toda gran montaña, encierra una cantidad de riesgos y sorpresas que uno no puede predecir; por eso hay ser conscientes de cada uno de los movimientos que hacemos", agregó Mc Lean, en referencia a una actividad tan básica para cualquiera como poner un pie delante de otro, sólo que en la montaña dar un paso atrás termina trans formándose en una lucha contra los límites físicos.
El intento de escalar el Vinson (que, en verdad, no es tan alto para los alpinistas profesionales) requiere mucha logística. La expedición parte desde Punta Arenas, Chile, en un avión Hércules ruso "charteado", y llega a la base inglesa Patriot Hill (80° latitud sur, 1500 kilómetros dentro del continente antártico). Desde allí, los seis montañistas -cinco norteamericanos y Mc Lean- tomarán un pequeño avión hasta la base del macizo. La ascensión demandará tres campamentos, con lo cual los montañistas marcharán durante horas con mucho peso. "En estas interminables horas se me pasa toda la película de mi vida, mi familia, los momentos buenos y malos. Y al momento de llegar a la cumbre las lágrimas me invaden y empiezo a moquear, es así", expresó.
Subir y bajar
Curiosa costumbre la de subir montañas… para luego bajarlas. Aunque quienes practican este deporte saben que una ascensión nunca es igual a otra. "La Antártida es un lugar increíble. Es lo más cerca que uno podría llegar a estar de sentirse en otro planeta. El Vinson es una aventura única y una de las siete cumbres continentales", dice Mc Lean.
-¿Cuál es la ascensión que le seguirá al Vinson, en busca de las siete cimas continentales?
-Si todo va bien, y mi familia no me echa de casa, estimo que la próxima cumbre por proyectar será la del McKinley, en el Parque Deneli, de Alaska, una montaña bastante dura de escalar.
Por Franco Varise
Foto: Gentileza Leonardo McLean
De vuelta en casa
• Los montañistas Juan y Pablo Basombrio, que en octubre pasado emprendieron una travesía transpatagónica de 660 kilómetros que pretendía un cruce transversal de esa región por agua, tierra y hielo, tuvieron que suspender la marcha por problemas técnicos cuando habían logrado subir al hielo continental en el glaciar Jorge Montt, en Chile. Ocurre que los kayaks que debían transformarse en trineos una vez en el hielo no dieron el resultado esperado y los aventureros argentinos tuvieron que abortar la expedición ante la escasez de víveres para poder cumplir el recorrido establecido.
12/11/07
LA NACIÓN

