Un equipo de científicos uruguayos descubrió que en la Antártida existe un microorganismo que puede combatir un patógeno que ataca las manzanas cuando están en cámaras de frío. Actualmente se intenta producirlo en grandes cantidades.
Un equipo de científicos uruguayos descubrió que en la Antártida existe un microorganismo que puede combatir un patógeno que ataca las manzanas cuando están en cámaras de frío. Actualmente se intenta producirlo en grandes cantidades.
Científicos uruguayos lograron identificar, dentro de muestras procedentes de la Antártida, un microorganismo que combate un patógeno que ataca las heridas de la manzana cuando estas están en las cámaras de frío.
Este patógeno se denomina Penicillium expansum y se instala en las heridas de las manzanas provocando que la fruta se pudra.
En la actualidad, el Penicillium expansum se combate con fungicidas químicos. Un baño de estos fungicidas se aplica a las manzanas si van a estar más de tres meses en las cámaras de frío. Pero sucede que muchas veces, el Penicillium expansum está presente dentro de las cámaras de frío y logra sortear la presencia de los fungicidas, por lo cual las manzanas con heridas terminan siendo destruidas por el microorganismo.
Las doctoras María Belén González y Silvia Vero, de la Cátedra de Microbiología de la Facultad de Química, junto a Óscar Bentancur del departamento de Biometría, Estadística y Computación de la Facultad de Agronomía, iniciaron tiempo atrás un trabajo en busca de un microorganismo que fuera inocuo para el ser humano, que sobreviviera en el frío y que destruyera el P. expansum.
Hace varios años la doctora Silvia Vero había iniciado la búsqueda de un elemento natural que combatiera este patógeno, el cual causa pérdidas millonarias al sector frutícola.
Según explicó Vero a LA REPÚBLICA, la búsqueda en el frío era un factor fundamental para poder avanzar. Se necesitaba un microorganismo que viviera a una temperatura similar a la que hay en una cámara de frío (entre cero y seis grados) y que destruyera al Expansum. De esta manera se podría implementar el control biológico como una alternativa al control químico.
Con esta premisa se consiguieron muestras de hielo de la Antártida, las cuales habían sido obtenidas por la doctora Silvia Batista, del Instituto Clemente Estable, en un viaje científico al continente helado. La esperanza era que el microorganismo que se buscaba estuviese en esas muestras.
De estas se extrajeron cinco cepas de levadura (microorganismos) provenientes del suelo de la Antártida, las cuales se usarían en la experimentación para conseguir un agente de biocontrol de enfermedades en poscosecha. De esta manera se identificó a la cepa Leucosporidium scotti como al mejor para llevar adelante el control.
Este microorganismo se esparce sobre las manzanas que están en cámaras de frío y destruye la presencia del Penicillium expansum.
Vero dijo que "la cepa seleccionada muestra un gran potencial como controlador de enfermedades poscosecha de manzanas, y se destaca además su incapacidad de crecer por encima de 35 grados".
Esta propiedad es importante porque demuestra que si ingresara al cuerpo humano, el microorganismo no se podría reproducir, ya que la temperatura corporal no baja de 36 grados.
Los pasos siguientes
En la actualidad se está intentando producir en grandes cantidades el Leucosporidium Scotti, mediante la fermentación a partir del organismo original que llegó de la Antártida. La idea es continuar con la experimentación para después llevar adelante el registro y las pruebas de toxicología, lo cual, y debido a los costos que implica, será desarrollado seguramente por una empresa privada.
De aprobarse el registro se podría producir un producto biodegradable con base en un microrganismo que vive en el frío. Este producto servirá para lograr un mejor control en las enfermedades de las manzanas que llegan a la cámara de frío, lo que reducirá de manera notable las pérdidas en este sector de la fruticultura.
Por César Barrios
06/06/11
LA REPÚBLICA

