Adiós al rey de las ballenas: murió el pionero de los avistajes (Puerto Madryn)

Mariano van Gelderen tenía 70 años. En el invierno de 1970, con una pequeña lancha, comenzó con la actividad que se convertiría en el principal recurso turístico de Chubut.


Mariano van Gelderen tenía 70 años. En el invierno de 1970, con una pequeña lancha, comenzó con la actividad que se convertiría en el principal recurso turístico de Chubut.

Mariano van Gelderen encontró desde muy joven su lugar en el mundo. En Puerto Pirámide, en Penínusula Valdés. Llegó en 1970 para jugar un partido de rugby y nunca más se fue. Pero además, encontró también algo que formaría parte de su vida: los primeros ejemplares de la ballena Franca Austral, hoy admiradas en el mundo. Con una pequeña lancha y 20 pasajeros, realizó el primer avistaje de la historia. Murió en la madrugada del martes, a los 70 años, y cuando aún tenía mucho para dar. Pero su salud se fue empeorando a raíz de una diabetes y su corazón dijo basta.

Se lo conocía como “el rey de las ballenas”. Su aspecto fornido y bonachón le hizo ganar amigos de todo el mundo. Amaba el mar y a esos enormes cetáceos como nada en la vida. Entre otras cosas, fue guía de expediciones del famoso Jacques Cousteau, y cineastas franceses filmaron un documental sobre su trabajo.

De origen holandés y nacido en Bahía Blanca, en donde su padre era aviador naval, se fue a vivir a los 9 años a San Isidro, en el norte del Gran Buenos Aires y allí empezó a jugar al rugby en el tradicional CASI: formó parte de la primera y hasta se rompió una pierna en el clásico contra el SIC, contó hace algunos años en una entrevista.

Trabajó con su padre vendiendo papel en Capital, hasta que un tío, dueño de un molino yerbatero, le ofreció vender yerba en la Patagonia. “Me pareció fantástico”, decía siempre. Para entonces tenía 23 años: “Ahí arranqué en camión, con los camioneros, y aprendí a hacer asado con papelitos… y empecé mirar para todos lados, al costado del camino”. También a mirar el mar, donde en el invierno de ese 1970 divisó un gigante que hacía piruetas. Compró un pequeño barco y en un principio los avistajes lo hacían visitantes de la zona. Pero con los años, la ballena Franca se convirtió en el principal recurso turístico de Chubut. Cada temporada, más de 100 mil personas realizan el avistaje.

Retirado hace tiempo de la actividad, pasaba horas sentado en algún barcito de la costa de Pirámide, contando sus anécdotas. Sus restos descansarán en el lugar que eligió para vivir y para morir. Y donde nadie lo olvidará. (Por Carlos Guajardo; Clarín)

31/12/15

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