Científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) determinaron que el tamaño de la zona muerta en el golfo de México es de 6.765 millas cuadradas (10.887,21 kilómetros cuadrados)
Científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) determinaron que el tamaño de la zona muerta en el golfo de México es de 6.765 millas cuadradas (10.887,21 kilómetros cuadrados)
Los investigadores habían pronosticado un tamaño de zona muerta récord, de unas 8.500-9.421 millas cuadradas (13.679 -15.161 kilómetros cuadrados), debido a las inundaciones del río Mississippi durante la primavera y a las grandes cantidades de nutrientes que fluyen, en consecuencia, hacia el golfo, pero los vientos fuertes y las olas provocadas por la tormenta tropical Don afectaron la porción occidental de la zona muerta.
El viaje de exploración, liderado por Nancy Rabalais, directora ejecutiva del Consorcio de Universidades Marinas de Louisiana, descubrió que la zona muerta de este año casi equivale al tamaño del territorio de Nueva Jersey.
El tamaño promedio de la zona muerta, o hipóxica, durante los últimos cinco años fue de 6.688 millas cuadradas (10.763,29 kilómetros cuadrados), muy cerca de la medida de este año y mucho mayor que el objetivo establecido por el Grupo de Trabajo de Nutrientes del la Cuenca de Agua del Mississippi/golfo de México: 1.900 millas cuadradas (3.057,75 kilómetros cuadrados).
La zona muerta del año pasado medía aproximadamente 7.722 millas cuadradas (12.427,35 kilómetros cuadrados)
Además de los estudios en la región tradicional de la zona muerta, el grupo de investigación de Rabalais documentó a mediados de julio una amplia área de hipoxia al este del río Mississippi.
“A pesar de que la tormenta tropical Don afectó parte de la zona hipóxica, los controles que realizamos durante varios meses indicaron que las inundaciones de primavera ampliaron la región de la zona muerta”, dijo Rabalais.
“De todas maneras, el hecho de tomar muestras de las capas hipóxicas del fondo en un barco sacudido por olas de 6 pies a 10 pies (1,83 metros a 3,05 metros) presentó problemas relacionados con la seguridad y con la toma de muestras, lo que interfirió con las mediciones precisas en algunos lugares. Por estas razones, el tamaño de la zona hipóxica medida fue mucho menor justo antes de la tormenta y, probablemente, no haya sido evaluada en toda su extensión”, agregó.
La zona muerta es provocada por el vertido de nutrientes de las actividades agrícolas y otras actividades humanas realizadas en la cuenca del río Mississippi, que estimula el desarrollo de algas que se hunden, descomponen y consumen la mayoría del oxígeno que necesita la vida marina de las profundidades para sobrevivir. La zona hipóxica de la costa de Louisiana y Texas se forma todos los veranos y pone en peligro las valiosas pesquerías comerciales y deportivas.
“A pesar de las fluctuaciones en el tamaño debido a las condiciones climáticas de cada año, estas zonas hipóxicas crónicas, recurrentes cada verano, representan una gran amenaza para los ecosistemas del golfo”, observó Robert Magnien, director del Centro para el Patrocinio de la Investigación Costera y Oceánica. “Hasta que logremos una importante reducción de la contaminación por nutrientes en la cuenca de agua del río Mississippi, continuaremos experimentando cada año periodos largos de tiempo en los que muchos organismos marinos no cuenten con el hábitat tan necesario.”
A principios de este verano, los modelos de pronósticos patrocinados por la NOAA, desarrollados por R Eugene Turner de la Universidad del Estado de Louisiana y Donald Scavia, de la Universidad de Michigan, pronosticaban que la zona hipóxica iba a ser la mayor registrada. Pese a la presencia de tormentas tropicales, que pueden proporcionar temporalmente oxígeno a las aguas de las profundidades a través de la mezcla de la columna de agua, el alto nivel de vertidos que prevalece desde el río Mississippi desde que se hizo la predicción propició las condiciones para que se forme una gran zona muerta.
Texas A&M llevará a cabo un crucero de seguimiento financiado por la NOAA a mediados de agosto, para actualizar los datos del tamaño de la zona muerta. Mientras tanto, los científicos trabajan para comprender las fluctuaciones del tamaño y la duración de las condiciones de hipoxia en el golfo.
05/08/11
FIS.COM

