El “Feixa”, el más grande de los buques que tiene operativos, zarpó el lunes a la noche. Al cierre de esta edición anunciaba un pago parcial a los obreros del pescado que se acreditaría mañana. Promesa de continuidad laboral.
El “Feixa”, el más grande de los buques que tiene operativos, zarpó el lunes a la noche. Al cierre de esta edición anunciaba un pago parcial a los obreros del pescado que se acreditaría mañana. Promesa de continuidad laboral.
Una vez más Franco Barillari parece haberse salido con la suya. La cara visible de la concursada pesquera Antonio Barillari SA logró la venia de los gremios marítimos y pudo mover su única joya operativa sin terminar de cerrar el acuerdo con el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP), el más relegado entre los acreedores del empresario.
El lunes por la noche el buque pesquero “Feixa”, un fresquero de algo más de 5 mil cajones, zarpó del puerto marplatense con la tripulación completa en busca de merluza hubbsi para reactivar su circuito productivo, inactivo desde hace un par de meses.
Los otros dos barcos grandes de la compañía, el “Santa Bárbara” y el “Juan D´Ambra”, activos de “Pesca Angela”, firma controlada por Barillari, están en proceso de reparaciones. Hace mucho tiempo que la pesquera no tiene los tres buques operativos en simultáneo y la crisis laboral que afecta a sus recursos humanos es, en parte, fruto de esa imposibilidad.
Los gremios vinculados con el circuito productivo de la pesquera –camioneros, comercio, conductores navales, prácticos de muelle, capitanes, marineros del SIMAPE y el SOMU– avisaron días atrás que si Barillari no saldaba las deudas con todos los sindicatos, no había forma de que moviera los buques y la cadena comenzara a correr.
Pero la realidad marca otra cosa, muy diferente a lo comprometido por los gremios. Es que el “Feixa” se fue y los 200 obreros del pescado nucleados en las tres PyMES que procesan materia prima en su planta de José Hernández 69, todavía están esperando que se cumpla la promesa del pago por los salarios atrasados, como sí lograron los sindicatos que levantaron el ancla del fresquero.
El comienzo de la negociación entre la empresa y el sindicato no fue auspicioso. La mala relación, que todavía mantienen Myriam Alemann –jefa de personal de la pesquera– y Cristina Ledesma, la secretaria General del SOIP, imposibilitó cualquier acercamiento. Ahora brotan renovadas expectativas entre los obreros que ayer visitaron la sede del gremio para conocer novedades. En las últimas horas volvió a la mesa de diálogo Gustavo García, contador y operador de Franco Barillari.
Al cierre de esta edición el representante del empresario debía elevar la propuesta para los obreros de la planta. En el gremio ponían como piso la mitad de la deuda que tiene la pesquera como piso para izar la bandera blanca de la paz social.
En el SOIP confiesan que es muy difícil estimar el total de la deuda. “Les han dado algunos vales de adelanto y cuesta saber qué le deben a los compañeros porque no a todos les debe lo mismo”; reconoció una mano derecha de Ledesma.
Barillari debe los viáticos (dos boletos de colectivo por día) desde agosto del 2009. Las vacaciones de abril a octubre de ese año. Luego los obreros dejaron de solicitarlas porque no se las pagaban. Los salarios de marzo y una parte de abril, con el retroactivo del aumento, en el caso de las envasadoras quienes eran las más convocadas a trabajar. El resto cobra el sueldo garantizado del mínimo vital y móvil: menos de 1500 pesos de bolsillo.
“Nunca pagó cuota sindical ni obra social porque decía que estaba en una situación financiera crítica y nosotros no presionamos porque lo más importante era el salario de los compañeros”; reconoció Ledesma, ante la consulta de este medio.
Lamentablemente en el SOIP deberán conformarse con lo que Barillari quiera darles. El barco ya salió y cuando llegue, podrá darse el gusto de vender el pescado entero y no convocar a sus obreros a trabajar. Si los gremios no paralizaron la zarpada hasta que arreglara con el SOIP, cuando llegue la carga es difícil que bloqueen la salida de los camiones en caso de que el reclamo se mantenga.
“No, nos ha dicho que posiblemente convoque a la gente antes de que llegue el barco porque comprará pescado para procesar”, adelantó la Secretaria General.
A esta altura de los acontecimientos, nos permitimos dudar de las promesas de Franco Barillari y sus operadores/voceros.
Por Roberto Garrone
29/05/11
REVISTA PUERTO

