Los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, y Venezuela, Hugo Chávez, acordaron el lunes un financiamiento de 637 millones de dólares para la construcción de un astillero de los países del ALBA en el estado venezolano de Sucre.
Los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, y Venezuela, Hugo Chávez, acordaron el lunes un financiamiento de 637 millones de dólares para la construcción de un astillero de los países del ALBA en el estado venezolano de Sucre.
El crédito será concedido por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil y en la construcción de la obra participarán empresas brasileñas según el convenio firmado durante la visita de Chávez a Brasilia.
Los recursos del BNDES serán canalizados por la petrolera estatal venezolana PDVSA, que estará a cargo del astillero. ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) está formada por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas.
El líder venezolano visitó Brasil para un encuentro con Rousseff por primera vez desde que la líder brasileña asumió el poder el 1 de enero de manos del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien llegó a tener un entendimiento estrecho con Chávez.
Chávez destacó que los dos países están creando, a través de sus acuerdos, un modelo nuevo de relacionamiento “que no se limita a la competencia; estamos creando un modelo de complementación y cooperación económica, social, política y científica. Estos convenios dan fe de ello”.
Los dos países firmaron un total de 10 convenios durante la visita de Chávez, incluyendo el financiamiento del astillero del ALBA y otros entendimientos en las áreas de desarrollo industrial y agrícola.
“Venezuela quiere fortalecer su industria y su agricultura, quiere fortalecer su infraestructura y agregar valor a los inmensos recursos naturales de que dispone”, comentó Rousseff en una declaración formulada junto a Chávez. “Brasil quiere y puede contribuir con ese esfuerzo”, agregó.
Aseguró además que las empresas brasileñas continuarán empeñadas en el desarrollo de obras en Venezuela, incluyendo plantas hidroeléctricas, carreteras, redes de metro, siderúrgicas, petroquímicas y construcción naval.
“Las dimensiones y el alcance de esos proyectos demuestran la confianza del sector privado brasileño en la economía venezolana”, agregó la líder brasileña.
Sin embargo, los gobernantes no hicieron mención sobre la construcción de una refinería de crudo pesado en el estado brasileño de Pernambuco que estaba siendo negociada desde 2005 por las petroleras estatales de los dos países, pero que fue iniciada por la brasileña Petrobras por falta de acuerdo para la incorporación de la venezolana PDVSA.
En su discurso, Chávez hizo votos porque América del Sur sea convertida en una zona de paz en momentos de convulsión en el norte de Africa.
“El mundo está cada vez más invadido por el hambre, la miseria y ahora también por las guerras. Habíamos soñado con un siglo XXI de paz, pero lamentablemente pareciera que va a continuar siendo, como fue el siglo XX, un siglo de guerra”, expresó Chávez.
Agregó que “tenemos que consolidar nuestra Sudamérica como una zona de paz. Aquí no queremos más guerras ni más invasiones ni queremos bombardeos ni golpes de Estado ni desestabilizaciones inducidas desde factores endógenos. Nosotros somos, integrándonos cada día más, los principales garantes de Sudamérica como zona de paz”.
06/06/11
EL PERIODIQUITO
