La Antártida queda tan al sur del planeta, que para verla íntegra en un globo terráqueo hay que voltearlo por completo. Hasta ese confín han llegado científicos venezolanos, con las mochilas llenas de instrumentos de medición y de implementos para la toma de muestras científicas.
La Antártida queda tan al sur del planeta, que para verla íntegra en un globo terráqueo hay que voltearlo por completo. Hasta ese confín han llegado científicos venezolanos, con las mochilas llenas de instrumentos de medición y de implementos para la toma de muestras científicas.
En poco más de dos años, Venezuela ha enviado cuatro misiones científicas, dentro del Programa Antártico Venezolano, que dirige el Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias. La más reciente se dividió en dos grupos de expedicionarios. El primero permaneció allá durante todo el mes de enero y regresó a Venezuela la semana pasada. El segundo partió el 26 de enero hacia la isla de Greenwich, archipiélago de las Shetland del Sur, y ya cumplió con su primera misión: el levantamiento de un tótem de señalización con la distancia entre ese punto al sur y los países miembros del Alba, y otras naciones latinoamericanas que han colaborado con el proyecto científico.
Los miembros de esta expedición son Ascanio Rincón, Alberto Quintero y Rafael Carreño del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas y Genaro Arismendi del Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones.
El tótem colocado en la Antártida es de madera y fue elaborado artesanalmente en el IVIC. Antes de partir, debió adaptarse a las condiciones extremas de ese territorio al sur, con temperaturas entre 10 y 15 grados bajo cero en verano.
Además de las señalizaciones, según informaron desde el IVIC, estos científicos ejecutarán las primeras fases de dos proyectos con Ecuador, según convenio de cooperación firmado el año pasado con ese país: el Estudio paleontológico en Isla Dee, para prospecciones geológicas y paleontológicas, y la Bioprospección de organismos marinos antárticos, para buscar nuevos compuestos en líquenes, invertebrados y algas de potencial uso medicinal. Los venezolanos también buscarán mejorar la conectividad satelital para instalar una futura estación nacional en esa parte del planeta.
Cartografía bajo cero
El eje principal del trabajo del primer grupo de científicos fue cartográfico náutico. Con la precisión que exigen estas tareas, desarrollaron las mediciones a la intemperie, en temperaturas que rondaban los 15 grados bajo cero.
Según informó el IVIC, esta misión fue liderada por Wladimir Maldonado, especialista hidrográfico de la Armada e integrada por los también hidrógrafos Carlos Oswaldo Castellanos y Luis Jiménez Pérez; el topógrafo Harry Valdez Zambrano y el oceanógrafo Gerardo Rondón Fernández.
Los objetivos cumplidos fue la actualización de una carta a náutica que disponía Ecuador y dos nuevas ediciones, una pequeña carta para un muelle y otra para una isla, a la cual llega la mayor cantidad de cruceros con ruta por aquellos lados.
Tras los levantamientos topográficos, comenzaron los planes para instalar un módulo científico venezolano-ecuatoriano en territorio antártico.
Las distintas expediciones a los terrenos australes incluyen registro fílmico y fotográfico para la próxima realización de un sobre la Antártida (eluniversal.com).
10/02/11
ANALÍTICA

