(FNM) Y finalmente, Velas Sudamérica 2010 vistió de fiesta al puerto de Buenos Aires.
(FNM) Y finalmente, Velas Sudamérica 2010 vistió de fiesta al puerto de Buenos Aires.
Una multitud de vecinos se volcaron progresivamente durante todo el fin de semana para disfrutar de momentos en los que la belleza y los más nobles sentimientos se conjugaron para dar lugar a una espontánea e inolvidable fiesta popular.
Los imponentes barcos y sus gallardas tripulaciones brindaron el marco de cordialidad, bonhomía y esmerado profesionalismo, traducido en la impecable presentación de las naves, en las sencillas pero emocionantes rutinas del ceremonial y en una disposición plena para garantizar el seguro disfrute de los visitantes.
Quedará en el “debe” de las autoridades de la Ciudad y de la Nación, la escasa promoción dada a este evento único y algunas descoordinaciones que podrían haber evitado imágenes negativas de la ciudad.
La displicencia en tal sentido impidió, por ejemplo, la presencia masiva de vecinos en el colorido y emotivo desfile y acto protagonizado por las tripulaciones, colectividades y escuelas en la mañana del sábado, acto del que el vecino común, simplemente no tuvo aviso previo. Una pena, tratándose en buena medida, del acto de bienvenida de la Ciudad a sus visitantes.
Una ciudad que ha perdido hace rato –al menos en la consideración de sus administradores- el carácter “porteño” que alguna vez la identificó.
Con el correr de las horas, sin embargo, el puerto se colmó de visitantes de toda edad y condición. Los teléfonos no cesaban de pasar sus mensajes: ¡¡ venite para el puerto con los chicos!! ¡¡No te lo pierdas!! …
El domingo, la fiesta “estalló”. Y mientras los grandes se emocionaban con la belleza, el buen trato, y un genuino espíritu de hermandad, los más chicos anunciaban con inocente seguridad: “mamá…yo voy a ser marinero”…
Velas Sudamérica 2010 dejó ya Buenos Aires. Continúa su derrotero, llevando el mensaje universal de buena voluntad de los hombres y mujeres de mar. Nos han dejado una huella memorable, y les deseamos los mejores vientos en lo que resta de la travesía.
Desafortunadas circunstancias por todos conocidas y experimentadas, han hecho del vocablo “crispación”, el término que mejor parece reflejar la inquietud del espíritu que anida en el cuerpo de nuestra sociedad en estos días.
“Velas Sudamérica 2010” en Buenos Aires, fue un aporte a la verdadera y deseable “distensión” de los espíritus. Lejos de un mero hecho “pasatista”, se constituyó en una muestra cabal y multitudinaria de convivencia, expresión de unidad y sano patriotismo, y de hermandad entre las naciones.
Una bocanada de aire puro, que sugiere y propone el verdadero “ánimo Bicentenario” que quisiéramos vivir, y que desde las posiciones de más alta responsabilidad parece querer escamoteársenos cada día.
10/03/10
NUESTROMAR





