La asociación ecologista Greenpeace vuelve a situarse en el centro de la polémica. Ayer denunció que la Autoridad Portuaria de Valencia ha impedido el amarre en sus muelles del buque Artic Sunrise, que se ha desplazado hasta Valencia con motivo del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático que se celebrará entre el 12 y el 17 de noviembre.
La asociación ecologista Greenpeace vuelve a situarse en el centro de la polémica. Ayer denunció que la Autoridad Portuaria de Valencia ha impedido el amarre en sus muelles del buque Artic Sunrise, que se ha desplazado hasta Valencia con motivo del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático que se celebrará entre el 12 y el 17 de noviembre.
Pese a la negativa, y según señaló su director ejecutivo, Juan Pérez Uralde, Greenpeace va a intentar por todos los medios que se les autorice la entrada a puerto. De momento, el buque permanece fondeado frente a la ciudad.
Pérez Uralde resaltó que su organización no está teniendo problemas para amarrar sus buques en ninguna otra ciudad española salvo en Valencia. Este hecho le llevó a afirmar con contundencia que detrás de la negativa de conceder la autorización hay ‘una intencionalidad política’.
La Autoridad Portuaria se mostró igual de rotunda. ‘No se le ha concedido permiso porque no es un buque comercial y nosotros somos un puerto comercial’, explicaron fuentes de la entidad. Además, añadieron que no podían ceder un muelle ‘durante tanto tiempo’ como pretende Greenpeace.
Juan Pérez Uralde desdeñó estas explicaciones. ‘Hemos atracado varias veces en Valencia’, recordó y añadió que en la página web de la organización ecologista se pueden ver imágenes del puerto en las que se encuentra prácticamente vacío, por lo que la Autoridad Portuaria utiliza ‘argumentos falsos’.
El dirigente de la organización reivindicó su derecho al resaltar que el de Valencia ‘es un puerto público y tenemos todo el derecho a atracar’. Añadió que su intención era continuar negociando su entrada. ‘Haremos todo lo posible para que nos dejen estar en Valencia’ y rechazó la posibilidad de fondear en Sagunto, como en otras ocasiones.
‘La Autoridad Portuaria es la que gestiona los amarres de los buques y decide cuánto tiempo y dónde fondean’, resaltaron desde el Puerto y recordaron que la última vez que un barco de la asociación ecologista atracó en Valencia ‘se produjo un abordaje y acto de piratería’.
Los hechos a los que se refiere la Autoridad Portuaria ocurrieron en junio de 2003, cuando el Rainbow Warrior bloqueó la entrada del buque maderero Honour y algunos de sus miembros llegaron a abordar la embarcación.
El barco permaneció retenido durante más de 25 días y el Ministerio de Fomento les impuso una multa de 300.000 euros, que posteriormente les fue condonada. Ni la asociación ecologista ni el Puerto están dispuestos a ceder. ‘Nos dedicamos a dar amarres a barcos comerciales y el buque de Greenpeace no, por lo que no tiene permiso para entrar en la dársena’, destacó uno de los portavoces de la Autoridad Portuaria.
Pero Greenpeace ha venido a Valencia para quedarse hasta el 17 de noviembre, fecha en la que finaliza el IPCC y no parece dispuesto a irse antes. Fuentes de la asociación recordaron que durante las dos próximas semanas tienen previsto actividades divulgativas sobre el cambio climático como la presentación de un libro y un encuentro con medios de comunicación. ‘Irnos a Sagunto no tendría sentido, ya que el IPCC se celebra en Valencia’, destacaron.
04/11/07
TERRA ACTUALIDAD
