El coloso brasileño de la minería se unirá con ese aporte al grupo que está construyendo el embalse de Belo Monte, en la Amazonia. Diversas organizaciones aseguran que las obras causarán un daño irreparable.
El coloso brasileño de la minería se unirá con ese aporte al grupo que está construyendo el embalse de Belo Monte, en la Amazonia. Diversas organizaciones aseguran que las obras causarán un daño irreparable.
"Esta decisión se enmarca en la estrategia de la empresa para aumentar la generación de energías renovables, que se requieren para sus proyectos", le aseguró al diario O Globo el director de Mercado y Ventas de Vale, José Carlos Martins.
Vale pasará a formar parte del consorcio Norte Energía, que se adjudicó las obras de la represa. El ingreso del gigante brasileño será en lugar del grupo Gaia, de la compañía Bertin, que tenía una participación del 9% y se retiró del proyecto en febrero pasado alegando dificultades financieras.
Belo Monte, que comenzó a ser construida este año en el cauce del río Xingú, en el municipio amazónico de Altamira, deberá iniciar sus operaciones en 2015 y será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, después de la china de las Tres Gargantas y la paraguayo-brasileña de Itaipú.
Según los cálculos iniciales, los trabajos costarán unos 10.600 millones de dólares y su capacidad de generación alcanzará un máximo de 11.233 megavatios en las épocas de crecida del Xingú, donde estará emplazado su enorme muro de hormigón.
Sin embargo, el proyecto ya fue salpicado de polémicas en las que ha entrado hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que pidió frenar las obras hasta que se constate su real impacto ambiental y social.
Indios y campesinos que viven en la zona han denunciado que las obras desplazarán a unas 50 mil personas, que actualmente viven en áreas que serán inundadas y a las que el Gobierno todavía no les ha ofrecido alternativas.
Por su parte, diversas organizaciones ecologistas afirman que la represa de Belo Monte le causará un daño "irreparable" al ecosistema de la región y pondrá en riesgo la subsistencia de la rica fauna del Xingú, uno de los afluentes del río Amazonas.
Pero a pesar de las presiones, el gobierno de la presidente Dilma Rousseff ha reiterado en varias ocasiones que el proyecto no será paralizado ni revisado, ya que es uno de los más importantes para garantizar la energía que el país requiere para sus planes de desarrollo.
02/05/11
INFOBAE

