Uruguay Marítimo y Puertos

Luego de muchos anuncios frustrados acerca de la construcción de un puerto de aguas profundas en nuestro país, parece que esta vez se estaría hablando más en serio.

Luego de muchos anuncios frustrados acerca de la construcción de un puerto de aguas profundas en nuestro país, parece que esta vez se estaría hablando más en serio.

Aunque, claro está que deberían darse dos supuestos fundamentales: uno, que la empresa Aratirí termine por desarrollar sus planes de explotación minera; el otro, es que el medio más rentable para la importación y exportación de mineral sea la costa de Rocha.

Si esos intereses prosperan, posiblemente el puerto de Rocha se convierta en una oportunidad de negocios para otros operadores estatales y privados. Lo cierto es que se estaría cumpliendo aquello de que un puerto no nace por mero voluntarismo, sino cuando se verifican circunstancias de índole comercial y económica que lo tornen deseable.

Dando por bueno que se construirá un puerto en la costa rochense, hay que pensar -seguramente hay personas que ya están en ello- de qué forma se integrará al conjunto de servicios que prestan los otros puertos nacionales, incluyendo el de La Charqueada.

Más, si el desarrollo de la navegación de ultramar es fundamental para los intereses nacionales, no debemos olvidarnos del Río de la Plata ni de la Hidrovía, en cuyo final se ubica, nada más ni nada menos, que la Terminal de Nueva Palmira.

Indisolublemente vinculado a todo ello está la Marina Mercante Nacional, la que tiene un papel fundamental a cumplir y que hoy no recibe la consideración y apoyo que efectivamente requiere y merece. Al día de hoy, el número de embarcaciones es muy reducido y concentrado básicamente en el tráfico en el Río de la Plata y la Hidrovía. Para tener conciencia de la significación de ésta basta con advertir que, si en 1988 el tráfico estaba a cargo de unas 250 barcazas, al día de hoy operan más de 2000.

No obstante, al respecto persisten para nuestros empresarios problemas complejos que ameritan la intervención decidida y enérgica de nuestras autoridades del servicio exterior.

Siendo que la intención de los correspondientes acuerdos es el beneficio mutuo de los Estados, en la práctica se verifican situaciones que tienden a beneficiar a unos en detrimento de los otros.

Nada más que como demostración de lo que afirmamos, es el costo que implica la contratación de prácticos o baqueanos para la navegación por el Paraná, los que Argentina exige que sean de esa nacionalidad.

Sin embargo, tampoco a nivel nacional existe conciencia de que la Marina Mercante es un sector de actividad de vital importancia. Veamos que hasta el año pasado -por lo menos- Ancap vendía el combustible más caro a la flota mercante que a los pesqueros; y que el acceso el crédito es caro; aunque, quizás, lo que mayor desaliento cause sea una cierta visión de que se trata de una actividad de importancia secundaria.

Por Gustavo Penadés
Senador del Partido Nacional

08/04/10
VISION MARITIMA

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