Más control sobre los puentes internacionales expuso la vulnerabilidad del río Uruguay. Los responsables locales de la seguridad fluvial toman medidas frente al tráfico de todo tipo de mercaderías ilegales de un lado al otro de la costa.
Más control sobre los puentes internacionales expuso la vulnerabilidad del río Uruguay. Los responsables locales de la seguridad fluvial toman medidas frente al tráfico de todo tipo de mercaderías ilegales de un lado al otro de la costa.
El "apriete" en los puestos aduaneros del litoral tiene su válvula de escape en el río, que muestra prácticamente una situación de indefensión en varios puntos por dos factores: la escasez de recursos humanos y materiales de las fuerzas encargadas de controlar las playas. En las distintas delegaciones de Bella Unión, Salto, Paysandú, Fray Bentos, Villa Soriano y Colonia se hacen los máximos esfuerzos -con suerte variada- para controlar la vastedad de la costa oeste, coincidieron en afirmar a El País los responsables militares de las prefecturas.
En el escenario actual, a raíz de la actuación judicial en torno a la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), los destacamentos y prefecturas del litoral están expuestos. Desde el Comando de la Armada hasta ahora no se dio orden de acentuar los controles. El patrullaje en todas las dependencias navales se hace con lo disponible.
Diputados del oficialismo han tomado contacto con oficiales navales que, en forma reservada, plantean sus problemas cotidianos por esta causa.
En Paysandú, los controles en el puente intensificaron el tránsito de mercaderías por el río. Esto es muy difícil de controlar porque los recursos disponibles no son suficientes. A pesar de los esfuerzos que realiza la Prefectura local por mantenerla, la vigilancia se vuelve entonces fácil de ser eludida. En otros pasos del río la situación es variada. En la subprefectura de Bella Unión los patrullajes sobre el río Uruguay son normales, dijo a El País el titular de esa dependencia, Juan Montero.
Las autoridades de la Prefectura de Salto vienen realizando un más severo control del río para evitar que la utilización de embarcaciones permita realizar trasiego tanto de diversas mercaderías como de droga. El prefecto Juan José Nieto admitió que está recurriendo a "toda la infraestructura posible" para ejercer dicho control.
Más al sur, en Fray Bentos el tema del contrabando por el río, sin embargo, no inquieta demasiado. El bloqueo por la acción de los piqueteros argentinos, hace que los contrabandistas la vean como una zona "muerta".
La Prefectura de Mercedes tiene el centro de atención en las costas cerca de Villa Soriano. El prefecto José Luis Elizondo dijo que hay "controles visuales". En la confluencia del Uruguay con el Río de la Plata, toma cuenta del problema la Prefectura de Colonia y sus dependencias, Carmelo y Juan Lacaze. Poco combustible y un par de gomones, son el material a disposición.
Desde el norte, desde la desembocadura del río Cuareim, cerca de la ciudad de Bella Unión, hasta Punta Gorda (cerca de Nueva Palmira, Colonia) donde confluye con el río de la Plata, suman 475 kilómetros de costas a cargo de la Prefectura Naval; (sin perjuicio de que su jurisdicción es mucho más amplia, abarcando todas las costas de nuestro país sobre el Río de la Plata, Océano Atlántico, Lagunas y cursos fluviales limítrofes con Brasil; así como cursos fluviales interiores de importancia).
La mayoría de las prefecturas, subprefecturas y destacamentos tienen problemas de combustible. En casi todas hay que arreglarse con gomones y alguna lancha. En muchos casos, hay grandes extensiones de playa sobre el río que demandan el control visual desde tierra. De acuerdo con el relevamiento de los corresponsales de El País, los puntos con más problemas son Paysandú y Salto, pero el río, a lo largo de esos 475 kilómetros de longitud, es una invitación al cruce.
Fuentes: EL PAÍS y UVM
04/08/08
VISION MARITIMA – URUGUAY
