La cuenca del río Santa Lucía está en el momento de mayor riesgo del año de que surja un fenómeno de algas similar al que se registró en marzo de 2013, indicaron docentes de la Facultad de Ciencias.
La cuenca del río Santa Lucía está en el momento de mayor riesgo del año de que surja un fenómeno de algas similar al que se registró en marzo de 2013, indicaron docentes de la Facultad de Ciencias.
En marzo de 2013, la aparición de algas en esa zona afectó la calidad del agua potable de OSE. Luego de ese fenómeno, el organismo y la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República firmaron un convenio para mejorar el monitoreo que no comenzó a ejecutarse.
Sylvia Bonilla, doctora en Biología e integrante de la sección Limnología de la Facultad de Ciencias, dijo a El País que la cuenca del río Santa Lucía “está bastante alterada y ya afectada por diversos tipos de fuentes de aportes, en especial de nutrientes”.
“Entonces en verano, al aumentar la temperatura en forma importante y la intensidad de la radiación de luz, hace que se favorezcan las condiciones de crecimiento de organismos que hacen fotosíntesis”, explicó.
Bonilla dijo que el verano “es la época más riesgosa”, porque justamente el riesgo potencial “aumenta por ese conjunto de factores”. Por ello afirmó que es necesario “prestar atención con más frecuencia y se debe monitorear más”.

En el mismo sentido se pronunció el ingeniero agrónomo y también docente de la Facultad de Ciencias, Daniel Panario. “No cabe ninguna duda del riesgo inminente” y que por la temperatura de los últimos días “es altamente probable que se genere”, dijo Panario a El País.
Según el experto, tras la ocurrido en marzo de 2013 “ahora están alertas”, por lo que consideró probable que no vuelva a suceder lo mismo con el agua potable.
El presidente de OSE, Milton Machado, dijo que hay equipos “con tecnología moderna que sirven para detectar la floración algal aguas arriba de la toma de Aguas Corrientes, que nos posibilite si se detecta estar prevenidos y no esperar que llegue a la proximidad de esa toma”.
El jerarca afirmó que cuando se da un fenómeno de algas se aplica un protocolo que incluye la aplicación en el agua de carbono activado.
Machado agregó que tras el fenómeno de marzo de 2013 se ampliaron los controles y se firmó un convenio con la Facultad de Ciencias para “el monitoreo de agua bruta para después potabilizar”, con el fin de “generar alertas tempranas”.
Bonilla dijo que ese convenio está “en etapa de elaboración y discusión” para “agregar otras variables que mejoren las alertas tempranas” y poder “predecir a tiempo la aparición de estos organismos”. La docente de la Facultad de Ciencias dijo que ya hubo varias reuniones y que hay una “base de acuerdo”, pero que aún “no se comenzó a ejecutar”.
En marzo la acumulación de algas en el río Santa Lucía provocó en el agua potable un sabor y olor mezcla de tierra y pescado. La situación inquietó a los montevideanos, a tal punto que el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, alertó sobre una “catástrofe” vinculada a la posibilidad de que en un futuro Montevideo se quede sin agua potable.
El jueves 7 de marzo, cuando se detectó la presencia de mal olor y sabor en el agua potable, la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) se comunicó con el Ministerio de Salud Pública para informar de la situación.
Entonces OSE descartó que la presencia de algas pueda ser nociva para la salud. Los especialistas de la Facultad de Ciencias que interpretaron los estudios de calidad del agua realizados por OSE dijeron que la especie de alga que se detectó fue la Anabaena (Dolichospermum), potencialmente tóxica aunque en niveles muy bajos.
“Yo escribí hace años sobre la importancia que tiene Aguas Corrientes, ese lugar de donde sacamos el agua potable para dos millones de habitantes. Si llega a pasar algo en ese lugar será la catástrofe imaginable más grande que el Uruguay pueda vivir”, sostuvo Fernández Huidobro sobre la presencia de algas potencialmente tóxicas en la cuenca del río Santa Lucía. “Debemos tener disponible, cuanto antes, un plan B, otro lugar de donde sacar agua y otra planta purificadora. La cantidad de gente que depende de Aguas Corrientes necesita una alternativa. Hay que pensar en Montevideo sin agua potable, qué pasará con los inodoros, con la red cloacal, será una catástrofe”, afirmó el ministro.
Fernández Huidobro recibió una inmediata respuesta de OSE por sus declaraciones. El entonces vicepresidente del organismo, Daoiz Uriarte, dijo que la afirmación del ministro no tiene “ningún sustento científico”.
“El ministro está acostumbrado a tirar bombas alarmistas. Tiene su derecho a pensar lo que quiera pero lo que dice sobre el agua potable no tiene ningún valor científico”, afirmó Uriarte.
En opinión de Fernández Huidobro, la tarea de prevenir eventuales problemas logísticos o desastres naturales forma parte de la labor de inteligencia que deben desarrollar las Fuerzas Armadas. En 2011 el ministro advirtió sobre los problemas de la represa Severino para abastecer de energía a OSE en Aguas Corrientes, lo cual podría dejar sin agua a Montevideo.
De hecho, el ministro de Medio Ambiente, Francisco Beltrame, anunció en mayo de 2013 que evaluaba pedir el apoyo de los militares para vigilar la cuenca del río Santa Lucía.
Ese mes la Universidad de la República divulgó un informe en el que se revela que el agua del río Santa Lucía tiene altas concentraciones de fósforo que pueden conspirar para la potabilización. Además, el informe señala que el 80% de la contaminación con nutrientes se debe a “fuentes difusas provenientes de actividades agropecuarias”.
Por qué se contamina la cuenca
En septiembre de 2013 el Poder Ejecutivo reconoció en un decreto que la cuenca del río Santa Lucía presentaba un “preocupante grado de eutrofización como consecuencia de los aportes de materia orgánica, principalmente de nitrógeno y fósforo, provenientes de distintas fuentes, entre las que se encuentran algunas originadas de actividades agropecuarias, como los tambos y los establecimientos de engorde de ganado a corral”. Con esta argumentación, suspendió por tres meses la habilitación de establecimientos pecuarios con nuevas instalaciones de engorde de bovinos a corral (feed lots) con destino a la faena. También suspendió la ampliación de los ya existentes en la cuenca del Santa Lucía y las subcuencas de los ríos Santa Lucía Chico, arroyo de la Virgen, río San José, arroyo Canelón Grande y arroyo Canelón Chico.
Por Eduardo Delgado
04/01/14
EL PAÍS (Uruguay)

