Una sucinta mirada a lo realizado por la Marina Mercante Argentina en el conflicto del Atlántico Sur en el año 1982

Una sucinta  mirada a lo realizado por la Marina Mercante Argentina en el conflicto del Atlántico Sur en el año 1982

(FNM) La conocida como “Gesta de Malvinas”  tuvo, en 1982, muchos actores del lado argentino, y me permito decir “conocida como tal”, dado que creo que lo correcto sería referirla como “Conflicto del Atlántico Sur”, ya que el escenario de las acciones militares abarcó el Océano Atlántico Sudoccidental, no solo las mencionadas islas.

(FNM) La conocida como “Gesta de Malvinas”  tuvo, en 1982, muchos actores del lado argentino, y me permito decir “conocida como tal”, dado que creo que lo correcto sería referirla como “Conflicto del Atlántico Sur”, ya que el escenario de las acciones militares abarcó el Océano Atlántico Sudoccidental, no solo las mencionadas islas.

Dentro de los diferentes actores argentinos hubo uno cuyo accionar poco se conoce, su Marina Mercante. En tal sentido les refiero que he recibido hace unos años el obsequio del libro “Misión Cumplida” de parte, y con su dedicación, de su autor don Jorge Muñoz, que es la principal fuente y referencia de este opúsculo que sólo pretende hacer conocer una parte sustancial del conflicto, cuyo protagonistas fueron principalmente civiles, argentinos y extranjeros que embarcados, o desde tierra, contribuyeron a realizar tareas logísticas, de inteligencia y de apoyo a las fuerzas armadas argentinas en su esfuerzo por enfrentar al Reino Unido de Gran Bretaña y sus aliados, en el conflicto de marras.

El 2 de abril de 1982 los argentinos desayunaron con la novedad que las Islas Malvinas eran devueltas a la soberanía nacional luego de casi un siglo y medio de ocupación británica. La Operación Rosario llevada a cabo por sus fuerzas armadas había logrado ello.

En ese día o días previos diversos barcos mercantes de empresas estatales o privadas habían recibido órdenes de dirigirse a puertos nacionales, modificando sus derrotas. Arribados, y ya conocido el desembarco en Malvinas, recibieron carga militar con destino a las islas.

Ese mismo 2 de abril, un grupo de embarcaciones de poco tonelaje de la Falkland Islands Company que se encontraban en Puerto Argentino fueron requisadas por la Armada Argentina  para realizar diversas tareas logísticas.

La inmediata escalada de la crisis hecha por los británicos fue respondida por la argentina con el uso de todos los medios de su potencial nacional para enfrentar el combate. Para ello se movilizaron diversos barcos mercantes, de armadores privados y estatales, con sus tripulaciones.

Esto que en un primer análisis parece simple fue producto de un largo proceso previo de formación del personal y de la materialización, práctica y ejecución de diversos planes, en aspectos tales como las comunicaciones, instrucciones de convoyado etc.

Como me dijera un capitán de un buque mercante “mientras estaba en navegación me enteré del desembarco en Malvinas, luego recibí un mensaje en claro, fui a mi caja fuerte y encontré las claves y las instrucciones para operar de inmediato con la Armada”.

Conocida la decisión británica de enviar una fuerza expedicionaria al Atlántico Sur, la estrategia militar se vio obligada a conocer la posición de la misma. Para ello se fue recibiendo información de los barcos mercantes argentinos que en su derrota se encontraran con buques británicos, amén de destacarse a algunos  mercantes argentinos a las cercanías de la isla Ascensión,  y  posicionar otros a lo largo de la posible derrota de la fuerza británica, enviando información de contacto con buques de esa nacionalidad.

En particular en las cercanías de Malvinas esa tarea fue realizada por pesqueros, uno de los cuales, el “Narwal”, fue hundido el 3 de mayo de 1982.

En esta tarea de inteligencia y exploración participaron en total doce buques mercantes y seis pesqueros.

El abastecimiento logístico a Malvinas lo realizaron tres buques de la empresa estatal ELMA, dos del Comando de Transportes Navales y dos de armadores privados. De estos, tres fueron hundidos/destruidos: el ARA “Bahía Buen Suceso”, el ARA “Isla de los Estados” y el “Rio Carcarañá” de ELMA.

Diez barcos fueron utilizados para el transporte logístico entre puertos argentinos en relación al conflicto.

Otro capítulo  es la participación de buques petroleros que cumplieron tareas de abastecimiento a la Flota de Mar argentina luego de la primera quincena de abril. Esta tarea fue realizada por los buques de Y.P.F. “Puerto Rosales” y “Campo Durán”.  El primero de ellos reabasteció al crucero A.R.A. “General Belgrano” unos días previos a su hundimiento.

Ya desde su diseño se había previsto que estos petroleros tuvieran la capacidad de reabastecer buques de la armada y en años previos habían realizado esa tarea con diversas unidades de la flota de mar.

En total intervinieron en el conflicto en acciones directas o de apoyo, o fueron movilizados,  más de cincuenta mercantes y transportes de la armada.

En el continente las acciones silenciosas abarcaban  toda la actividad marítima, astilleros y talleres navales eran ocupados al máximo de su capacidad para alistar y reparar buques, en los puertos los obreros portuarios daban lo máximo de sí para realizar su tarea con eficiencia en el menor tiempo posible, los prácticos realizaban su importante tarea con suma meticulosidad porque el país no podía permitirse un canal con obstáculos a la navegación, y así todo el sistema de la  industria marítima argentina (poder marítimo) respondió a las exigencias de la estrategia nacional.

Hay muchas anécdotas sobre el personal. De ellas rescato algunas sabiendo que soy avaro en ello. No pocos extranjeros que navegaban en barcos mercantes de bandera argentina ante la posibilidad de desembarcarse decidieron seguir a bordo pese al peligro que ello implicaba. Posibilidad que casi la totalidad de los marinos mercantes argentinos desecharon. En muchos de los buques mercantes se embarcó personal militar que trabajó con las tripulaciones civiles sin mayores inconvenientes y en armonía.

La necesidad de realizar con eficiencia las tareas de estibaje en Puerto Argentino obligó a trasladar desde puertos patagónicos a obreros portuarios.

Las pérdidas humanas alcanzaron a dieciocho marinos mercantes embarcados en el los siguientes buques: pesquero “Narwal”, trasporte A.R.A. “Isla de los Estados” y crucero A.R.A “General Belgrano”, recibiendo la condecoración póstuma.

Diez marinos fueron condecorados por haber sido heridos en combate, uno por “reconocimiento al mérito”, doce al “esfuerzo y abnegación”.  Las banderas de seis transportes de la Armada recibieron la condecoración al “esfuerzo y abnegación en combate”, seis mercantes y dos pesqueros la condecoración por “operaciones en combate”.

Todo lo hecho por la industria marítima de la nación, aquí descripto, fue posible a partir del concepto de movilización nacional que permitió convocar todos aquellos recursos humanos y materiales que respondían a la necesidad de la estrategia militar.

Cada tripulante y cada práctico que participó en las operaciones de guerra en el Atlántico Sur recibió un diploma de honor, amén de la condecoración otorgada por el Honorable Congreso de la Nación Argentina. Se trata en fin, del genuino reconocimiento que la ciudadanía -a través de sus representantes libremente elegidos-, tributa a quienes dieron fe de su juramento de defender a la Patria.

No dudo que esta síntesis es escueta y quedan muchas cosas por narrar que de seguro merecen ser conocidas.

Por Rafael Sgueglia. Contraalmirante VGM (RE) Presidente del Instituto Aeronaval (para Fundación NUESTROMAR)

02/04/14

 

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