Una plataforma contratada por Exxon ingresa en aguas rusas políticamente tormentosas

Una plataforma contratada por Exxon ingresa en aguas rusas políticamente tormentosas

(FNM) El traslado, ordinario y planificado desde hace tiempo, de una plataforma petrolera con destino a aguas del Ártico, se ha transformado en un ejercicio político de alto vuelo, que atrae el escrutinio internacional y crea un dilema para Exxon.


(FNM) El traslado, ordinario y planificado desde hace tiempo, de una plataforma petrolera con destino a aguas del Ártico, se ha transformado en un ejercicio político de alto vuelo, que atrae el escrutinio internacional y crea un dilema para Exxon.

Exxon, la petrolera más importante de los EEUU y la más cotizada del mundo, está remolcando la plataforma “West Alpha” desde Noruega hacia la jurisdicción rusa del Ártico. Hay expectativas de un gran hallazgo de petróleo en el Mar de Kara, en asociación con la empresa rusa Rosneft.

El traslado comenzó justo antes de que los EEUU estamparan las sanciones más graves sobre Rusia –que incluyen sanciones sobre Rosneft- en relación con la escalada de violencia en Ucrania. Y es probable que lleguen más sanciones, luego del reciente derribo del avión de Malaysia Airlines en Ucrania oriental.   

La actividad conjunta no vulnera necesariamente las últimas sanciones aplicadas, pero la misión de la plataforma será leída como un signo de apoyo a Moscú por parte de una compañía estadounidense líder.

Los costos de exploración en el Ártico pueden exceder los cientos de millones de dólares. La campaña de exploración Exxon-Rosneft, por lo tanto, también mostrará cuán efectivas resultarán las recientes sanciones a la hora de evitar que firmas estadounidenses provean nuevos aportes de capital de largo plazo a Rosneft.

“Llevar adelante este programa de perforación justo ahora, aunque se trate de algo ya planeado tiempo atrás, resulta un poco discordante con el mensaje que el gobierno de los EEUU está tratando de enviar”, opina Elizabeth Rosenberg, directora del programa de energía del Centro de Estudios para una Nueva Seguridad Estadounidense y una antigua asesora en materia de sanciones en el Departamento del Tesoro.

Desde una perspectiva más amplia, el proyecto indicará la determinación de las principales compañías petroleras de continuar negociando con Rusia aunque el conflicto escale con Occidente.    

“Estamos evaluando el impacto de las sanciones y no tenemos nada que agregar por el momento”, comentó Exxon a través de un correo electrónico.

Para el Kremlin, el proyecto se convertirá en un acto de malabarismo entre el deseo de alcanzar sus objetivos de incremento de producción petrolera e ingresos públicos y el riesgo de presionar tanto a sus socios extranjeros que terminen tropezando contra el régimen de sanciones.

La “West Alpha” es propiedad de Seadrill, la mayor empresa de plataformas costa afuera del mundo, con sede en Noruega. Exxon contrató la unidad hasta el tercer trimestre de 2016.

Rune Magnus Lundetrae, ejecutivo de Seadrill dijo a Reuters que la plataforma ya se encontraba en viaje desde el astillero noruego donde fue alistada,  con rumbo al Mar de Kara. Precisó además, que el inicio de las tareas de perforación está previsto para el presente trimestre.

Lundetrae desistió de pronunciarse sobre las últimas sanciones de los EEUU. “Nos estamos preparando para perforar y abordaremos las distintas situaciones a medida que se vayan presentando”, sostuvo.

El seguimiento satelital muestra que la plataforma se dirige hacia Rusia a lo largo de la costa noruega.

Efectos colaterales

Las recientes sanciones no apuntan necesariamente a impactar proyectos entre Rosneft y sus socios extranjeros.

El presidente Barack Obama dijo que las sanciones “fueron diseñadas para tener un máximo impacto sobre Rusia pero limitando los efectos colaterales sobre empresas estadounidenses o aquellas que sean aliadas”.

Pero Obama también advirtió que si Rusia no cambia su rumbo en Ucrania oriental, se adoptarían pasos adicionales en una señal de que las asociaciones comerciales con compañías americanas podrían enfrentar riesgos.

Para Rosenberg,  ir adelante con las perforaciones conlleva el riesgo de dejar a la compañía en una situación de antagonismo con la administración estadounidense. “Sería un error confrontar con el presidente por una temporada de perforación que en última instancia implica una actividad conjunta bastante limitada”, explicó la analista.

Exxon ya ha mostrado que es capaz de tomar decisiones que no están plenamente alineadas con las políticas estadounidenses. Un ejemplo reciente: la petrolera decidió hace dos años invertir en la región semiautónoma iraquí  de Kurdistán, generando enfado en el gobierno central de Bagdag y oposición en Washington.

El traslado de la “West Alpha” también será materia de seguimiento por parte de los ecologistas, que reclaman la prohibición de las perforaciones en el Ártico. A principios de año, los escaladores de Greenpeace se treparon a la “West Alpha”. Por ahora, el titular de Greenpeace Noruega -Truls Gulowsen-, no pudo decir si la organización está planeando una nueva protesta (Por Balazs Koranyi y Gwladys Fouche, Reuters en gCaptain. Adaptado al español por NUESTROMAR)

23/07/14   

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