La operación italiana Mare Nostrum, centrada en el rescate, llegó a su fin y desde ayer fue reemplazada por Tritón, un dispositivo europeo para reforzar el control de las fronteras.
La operación italiana Mare Nostrum, centrada en el rescate, llegó a su fin y desde ayer fue reemplazada por Tritón, un dispositivo europeo para reforzar el control de las fronteras.
Mare Nostrum, la operación italiana de salvataje de migrantes en el Mediterráneo, cedió su lugar este fin de semana a Tritón, un dispositivo europeo de control de fronteras marítimas. La profunda diferencia de medios y objetivos entre ambas estructuras provoca debate, dudas y cuestionamientos.
Aunque no logró evitar la muerte de unas 3.500 personas en un año, Mare Nostrum permitió socorrer a más de 150.000 personas y detener a 351 traficantes de seres humanos en el Mediterráneo. Hoy, las autoridades italianas consideran que ya cumplieron con su deber. Así lo afirmó el viernes el ministro del Interior, Angelino Alfano, al anunciar el fin del dispositivo y subrayar que su país gastó 114 millones de euros desde comienzos de año.
Confiado a Frontex, la agencia europea de vigilancia de fronteras, Tritón cuenta por el momento con la participación de ocho países: Francia, España, Finlandia, Portugal, Islandia, Holanda, Lituania y Malta. Mucho menos dotado en medios que su antecesor, el nuevo dispositivo utilizará 21 navíos, cuatro aviones, un helicóptero y 65 oficiales. Tritón permitirá realizar patrullas cerca de las costas europeas, en una zona comprendida entre el sur de Sicilia, las islas Pelagias y la región de Calabria, en el sur de Italia.
La operación será supervisada por las autoridades italianas y contará con un presupuesto mensual de 2,9 millones de euros.
En 2015, tras una primera evaluación, y en función del presupuesto destinado a Frontex, se decidirá su duración definitiva. Simple comparación: Mare Nostrum movilizaba 900 soldados diarios y 32 buques, apoyados por aviones y helicópteros, con un costo mensual de 9 millones de euros.
El objetivo de ambas misiones también difiere profundamente. Mientras Mare Nostrum era una operación de salvataje, Tritón busca sobre todo controlar las fronteras. La mejor prueba es que la primera llegaba hasta las costas libias; la segunda permanecerá en aguas territoriales europeas. Esa disparidad es subrayada tanto por las autoridades europeas como por las organizaciones defensoras de los derechos humanos, aunque por diferentes razones.
“En ningún caso la operación Tritón tiene por vocación reemplazar a Mare Nostrum”, declaró a comienzos de octubre Cecilia Malmstrom, entonces comisaria de Relaciones Interiores europea.
“El nuevo dispositivo no sustituirá a las obligaciones de Italia. Los migrantes socorridos desembarcarán en su territorio, donde deberán ser inscriptos y tomados a cargo. Allí podrán presentar un pedido de asilo, que Italia deberá tratar”, detalló ayer otro funcionario en Bruselas.
Según esas fuentes europeas, fue Italia la que decidió poner término a Mare Nostrum, a pesar del pedido de varios Estados miembros. Simultáneamente, otros gobiernos del bloque acusaban a Roma de favorecer la inmigración, al “asegurar” la travesía de los migrantes.
Las ONG, por su parte, lanzan desde hace tiempo un mensaje de alarma. “El fin de Mare Nostrum sin la creación de otra operación similar a nivel europeo destinada a búsqueda y salvataje aumentará el riesgo para los migrantes, que podrían perder sus vidas con más frecuencia en alta mar”, afirmó el Alto Comisariado para los Refugiados (HCR) en un comunicado.
Lo mismo advirtió Amnistía Internacional. Para Nicolas Berger, director de la Oficina de Instituciones Europeas de la organización, “mientras aumenten la guerra, la pobreza y las persecuciones, gente desesperada continuará asumiendo enormes riesgos. La Unión Europea y sus Estados miembros no pueden y no deben darles la espalda, dejándolos ahogarse a las puertas de Europa”. (Por Luisa Corradini; LaNacion)
04/11/14

