Una nave hecha de juncos buscará cruzar el Atlántico

Partió ayer desde Nueva York hacia Cádiz.

Partió ayer desde Nueva York hacia Cádiz.

Con un blues especialmente creado para la ocasión sonando de fondo, entre bocinas y aplausos de los curiosos, la balsa "Abora III" partió ayer de Nueva York hacia Cádiz, en España, con un objetivo muy especial. Dominique Goerlitz, el alma de la expedición y su capitán, busca demostrar que las civilizaciones antiguas fueron capaces de atravesar el océano Atlántico en dirección a la salida del sol.

Mientras sus diez compañeros de viaje se despedían de sus familiares, Goerlitz intentaba atender a todos los que se acercaban a saludarlo al muelle 83 del puerto neoyorquino. Junto a ellos, el Club Estadounidense de Exploradores rendía homenaje al noruego Thor Heyerdahl, el más directo antecesor de Goerlitz, y quien comprobó con sus viajes con la balsa Kon-Tiki (1947) y las dos versiones de Ra (1970) que las civilizaciones de la antigüedad pudieron llegar desde Europa o Africa a América del Sur o al Pacífico Sur navegando hacia el oeste.

El objetivo de Goerlitz es demostrar que también pudieron hacer el viaje en sentido contrario. "Heyerdahl sólo navegó de Europa hacia América. Queremos probar que ya antes de Cristóbal Colón fue posible que una expedición regresase a Europa", agregó.

Para demostrarlo se hizo construir por los indios aymarás una balsa de caña de 12 metros de largo con 17 toneladas de totoras, un junco que crece en el lago Titicaca, a 3.800 metros de altura entre Perú y Bolivia.

La vida a bordo no será fácil. "Cada persona tiene cuatro litros de agua al día", explicó Sabrina Lorenz, la única mujer de la expedición. "Cada uno decide cómo los usa, si para beber o lavarse", dijo la joven, de 26 años, quien se encargará, entre otras tareas, de cocinar. El viaje durará entre 6 y 9 semanas, y es toda una aventura.

12/07/07
CLARIN

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