En las narices de la Prefectura Naval, una elección sindical terminó ayer a los tiros, con un herido de bala, decenas de personas agredidas con palos, piedras y botellas y ningún detenido. Fue parte de una feroz lucha interna por controlar el Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), cuyo líder, Juan Corvalán, logró ayer su segunda reelección en unos comicios con lista única.
En las narices de la Prefectura Naval, una elección sindical terminó ayer a los tiros, con un herido de bala, decenas de personas agredidas con palos, piedras y botellas y ningún detenido. Fue parte de una feroz lucha interna por controlar el Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), cuyo líder, Juan Corvalán, logró ayer su segunda reelección en unos comicios con lista única.
No había amanecido y en la Terminal 5 del puerto de Retiro ya gobernaba el caos. Los opositores a Corvalán, que no consiguieron a tiempo la habilitación del Ministerio de Trabajo para competir en las urnas, bloquearon el ingreso a la sala de votación con palos y neumáticos en llamas. El choque fue casi inmediato cuando se acercaron los primeros afiliados a emitir su voto. Pero lo peor llegó después. Irrumpió una patota con apoyo de barrabravas de Independiente para despejar el terreno y garantizar el desarrollo de la elección. La secuencia del terror siguió a los tiros y bajo una lluvia de piedras, palos y botellas. Todo ante la mirada pasiva de la Prefectura.
Corvalán lidera el SUPA desde 2005. Integra la CGT de Hugo Moyano y es un incondicional del camionero. Pero esconde una particularidad: es uno de los pocos gremialistas opositores a la Casa Rosada que se sienta en la mesa de Guillermo Moreno.
Los agredidos están todos fuera de peligro. Al herido de bala, el impacto le afectó el brazo derecho. Se llama Enzo De Massi y desde el Hospital Fernández le dio su versión a LaNacion: “Nos atacaron en patota con gente que no es del puerto. Eran de la barra de Independiente”.
“Los muchachos intentaron empiojar la elección porque el ministro [de Trabajo] Tomada impugnó a la lista opositora Roja y Negra. Corvalán quiere reinar en el puerto como José Pedraza hizo en los ferrocarriles. No hubo un Mariano Ferreyra de pura casualidad”, dijo a LA NACION Francisco “Pancho” Montiel, líder de un grupo de jubilados que se opone al liderazgo del jefe del SUPA y que comulga con la CTA de Pablo Micheli.
Con décadas en el puerto, Montiel quiso intervenir desde las sombras en la elección del SUPA. Le dio el apoyo del Movimiento Estibadores de Pie a Martín De los Ríos, Darío Espíndola y Ramón Sánchez, los referentes de la disidente lista Roja y Negra. Junto a ellos, participó el miércoles último de una protesta en la sede del Ministerio de Trabajo. Reclamaban ser reconocidos para discutirle el poder a Corvalán en las urnas. No lo consiguieron.
“Quisieron armar una lista en cuatro días y el Ministerio les dijo que no. Son los inadaptados de la CTA que quieren meterse en los puertos, como lo hacen en otros gremios. Vinieron a romper la elección, pero yo estoy tranquilo porque tengo el apoyo de los trabajadores”, replicó Corvalán al ser consultado por la nacion.
Desde la vereda de enfrente, el referente de la seccional porteña de la CTA, Carlos Chile, denunció que “una patota” y “barrabravas de Independiente” atacaron a los “trabajadores y jubilados”. Su teoría fue avalada por Hugo “Cachorro” Godoy, referente de los estatales de ATE y aliado de Micheli.
Unas horas después del enfrentamiento, la zona del puerto lucía arrasada. Autos rotos, piedras desparramadas por el piso y una tensión que se sentía en el aire. El humo de los neumáticos dibujaba una postal devastadora.

Los autos, víctimas de la batalla. Foto: LA NACION
Montiel y su tropa estaban de un lado, refugiados bajo el techo de chapa de la sede del Movimiento de Estibadores de Pie. Allí había jubilados heridos y jóvenes dispuestos a seguir el combate. Los adherentes de Corvalán estaban a unos pocos metros, custodiando las urnas con los votos de un único candidato: su jefe. A los bandos los separaban apenas diez metros. Y claro, un prolijo vallado de prefectos y gendarmes, listos para entrar en acción si es que volvía a brotar la violencia, algo que ya no iba a suceder.
Las acusaciones, sin embargo, seguían cruzando de un lado a otro. “Vinieron encapuchados, con palos y armas blancas. Vinieron con la intención de no dejar votar ni que los trabajadores entremos al puerto”, teorizó Daniel Arrúa, integrante de la cúpula del SUPA y hombre de confianza de Corvalán.
La Prefectura actuó de oficio, aunque no hubo ningún detenido. Se informó a la cúpula qué fue lo que pasó, pero nada más. La única pista sería una pistola 9 milímetros que algún efectivo levantó del piso en medio de los desmanes, según averiguó LaNacion. Eso sí, Prefectura actuó de manera veloz con De Massi, el gremialista que resultó herido de bala.
La presencia de la Prefectura Naval permitió seguir con la elección de autoridades bajo una tensa calma. El escrutinio cerró a las 18, aunque el desenlace desde siempre estuvo cantado. Con el 80% de los votos de un padrón de 726 personas, Corvalán celebró anoche el inicio de su tercer mandato al frente del SUPA, un gremio pequeño que levantó recientemente la frágil economía de su obra social.
“Lo que pasó hoy me da más fuerzas para quedarme toda la vida, hasta 2017”, dijo eufórico, custodiado por un grupo de hombres de brazos anchos que suelen ser la sombra de Moyano durante los actos de los camioneros. También lo vivaba una tropa portuaria que compartía un asado con un puñado de barras de Independiente.
Corvalán seguirá al frente de la SUPA. Debería ser una buena noticia para Moreno. Es uno de los pocos gremialistas opositores a la Casa Rosada que se reúne con el poderoso secretario de Comercio Interior. Se frecuentan cada vez que el funcionario necesita medir el termómetro laboral del puerto en tiempos de trabas a las importaciones. Su continuidad también fue bien recibida por el resto de los sindicatos que desarrollan sus tareas a la vera del agua. Casualmente, todos ellos, son moyanistas.
15/06/13
LA NACION
