Los armadores atuneros vascos quieren que se abra la pesca en Somalia, rica en atún, pero requieren contar con el apoyo de una fragata de la Armada española. El Congreso aprobó el envio de la fragata, con el voto en contra del PSOE.
Los armadores atuneros vascos quieren que se abra la pesca en Somalia, rica en atún, pero requieren contar con el apoyo de una fragata de la Armada española. El Congreso aprobó el envio de la fragata, con el voto en contra del PSOE.
ONDARROA. DV. Los armadores de la flota atunero congeladora vasca quieren que una fragata de la Armada española se dirija al caladero de Somalia este verano y que se abra la pesca por dentro de las 200 millas, para reanudar las capturas en este rico caladero. Somalia con 1.000 kilómetros de costa tiene una enorme riqueza piscícola debajo de sus aguas y eso bien lo saben los piratas que armados con armas automáticas y lanza-granadas han asaltado a todo tipo de embarcaciones.
Un total de 25 grandes barcos atuneros congeladores vascos y gallegos, de las asociaciones Anabac y Opagac, operan en aguas internacionales de la zona y necesitan del apoyo de la fragata porque no se fían de los piratas. Cerca de medio centenar de ataques –afortunadamente fallidos– certifican la peligrosidad de estas aguas.
«Abordan y apresan los barcos y luego exigen grandes rescates a las empresas propietarias», señala Juan Pablo Rodríguez Sahagún, gerente de la Asociación Nacional de Armadores de Buques Atuneros Congeladores (Anabac), con sede en Bermeo.
Bazookas, granadas, ametralladoras, lanchas rápidas y embarcaciones nodriza conforman el sofisticado arsenal que emplean para ejecutar sus acciones. Unos actos delictivos que, cada vez con mayor frecuencia, se perpetran en aguas internacionales.
«Roban todo lo de valor»
Su forma de actuar es la siguiente: «Se sirven de un barco nodriza y de lanchas, con las que apresan a los pesqueros y les roban todo lo que tengan de valor. Incluso, han cometido asesinatos», asegura Rodríguez Sahagún. Los armadores españoles decidieron hace un año pedir protección al Ministerio de Defensa y no faenar en aguas somalíes. No obstante, la situación se ha recrudecido porque los piratas han ampliado su radio de actuación a aguas internacionales.
La capacidad de estos asaltantes no es para tomársela en broma. En poco tiempo llegaron a contar con dos enfrentamientos con buques de la armada de Estados Unidos y barcos piratas. En ambos casos, los marines confiscaron fusiles, lanzagranadas y otras armas de fuego.
Posteriormente, tras la ampliación de su radio de alcance se dedicaron a apresar a buques mercantes que transportaban alimentos fletados por Naciones Unidas, e incluso lanchas rápidas han estado a punto de abordar a un crucero de 10.000 toneladas con 300 pasajeros a bordo. «Y, es que Somalia es un país en el que reina el caos y la anarquía total. Los clanes dominan la capital Mogadisco y se autofinancian con la piratería. Hay muchas luchas entre clanes y grupos islamistas. Ahora, la cosa está más tranquila porque existe un gobierno de transición islamista, menos radical», añade Rodríguez Sahagún.
El hecho más lamentable que ha sufrido la flota atunero congeladora fue la persecución de piratas del atunero Albacora IV, a unas cuatrocientas millas al norte de Somalia. Once piratas somalíes armados se aproximaron en zodiacs y exigieron al capitán una elevada cantidad de dinero para dejar al atunero en libertad. «Los piratas estaban encabezados por dos soldados ingleses que participaron en la ‘guerra del golfo’. Fueron expulsados del ejército y desde entonces actuaban como mercenarios en Somalia», precisaba un patrón de un atunero, natural de Ondarroa.
La empresa armadora del Albacora IV, Compañía Europea de Túnidos, tuvo que negociar en Inglaterra para conseguir que el barco pudiera proseguir faenando. La citada empresa no quiso precisar la cantidad de dinero que se vio obligada a pagar, pero reconoció que fue «muy elevada».
Ayuda del Congreso
Esto encendió las luces de alarma sobre un problema que viene de lejos, pero que se ha recrudecido en los últimos tiempos. Los marineros sienten «temor a que pueda suceder una desgracia en cualquier momento», señala el gerente Rodríguez Sahagún. Éste no ha sido, sin embargo, el único intento reciente de abordaje. También el buque vasco Playa de Aritzatxu, que captura túnidos en el Índico, fue acosado por dos lanchas rápidas. Por suerte, logró escapar de sus atacantes.
La gota que ha colmado el vaso ha sido el ataque a un palangrero que ha hecho solicitar al PNV en el Congreso protección ante estos desmanes. Con los votos de todos los grupos parlamentarios, salvo el voto en contra del PSOE, se aprobó el envío de la fragata. «La flota no va ahora porque la pesca está cerrada y por la inseguridad jurídica. No obstante, se tendría que abrir la pesca y contar con la fragata, pero ésto exige un tiempo. Mucho nos tememos que ni la fragata vaya por el voto en contra del PSOE. La pesca tiene lugar desde agosto hasta octubre.
Después, en noviembre no interesa. La situación se ha complicado y, cuando faenas por allí, hay que estar con todo los sentidos alerta para salir a toda máquina si percibes alguna maniobra extraña».
«Trabajar con seguridad»
«Lo único que queremos es poder pescar en las condiciones mínimas de seguridad. Por ello trabajamos intensamente para que el Ejecutivo atienda nuestra petición», apuntaron desde Anabac. Además, el aumento de la actividad delictiva en los mares ha hecho que las primas de las aseguradoras se incrementen. Somalia está declarada como zona de riesgo especial, por lo que se cobra un canon extra. Este hecho, unido al incremento del precio del petróleo y la escasez de capturas, hacen que el panorama no sea «demasiado bueno». Con todo, nadie quiere renunciar a pescar allí, ya que es una de las costas más productivas del Índico. Para algunas empresas supone hasta el 35% de su facturación. «Aquí se faena durante todo el año, pero la época principal es la de ahora. Si se abriera la pesca y contasemos con una fragata de apoyo volveríamos»
23/07/07
DIARIO VASCO
