Una Ciudad Puerto Industrial Internacional (Bahía Blanca)

El 26 de agosto de 1950 se inauguraba en la Argentina la primera planta petroquímica de América Latina. De este hito, del que se cumplen 63 años, surge esta fecha de celebración del Día de la Industria Química y Petroquímica. Aproximadamente en la mitad de ese camino hasta nuestros días, Bahía Blanca incorporaba su territorio para albergar el desarrollo de esta Industria.


El 26 de agosto de 1950 se inauguraba en la Argentina la primera planta petroquímica de América Latina. De este hito, del que se cumplen 63 años, surge esta fecha de celebración del Día de la Industria Química y Petroquímica. Aproximadamente en la mitad de ese camino hasta nuestros días, Bahía Blanca incorporaba su territorio para albergar el desarrollo de esta Industria.

La creación por ley de Petroquímica Bahía Blanca se produjo en 1971, concebida para ser propiedad con mayoría estatal en su tenencia accionaria, pero transcurrieron diez años más hasta que las primeras plantas comenzaron luego del proceso de privatizaciones, con el complejo industrial petroquímico totalmente en manos privadas, se produjo un aluvión inédito de inversiones en ampliaciones y nuevas plantas, apenas comenzado el siglo XXI.

Ya en la actualidad, Bahía Blanca se ha convertido en los últimos años en un potente complejo industrial portuario, con el crecimiento conjunto de empresas vinculadas a la actividad petroquímica, agroindustrial y de refinerías de petróleo.

Su importancia relativa es muy alta, ya que participan en conjunto en más del 70% del valor de la producción industrial local.

Medida a través de su impacto nacional, representa el 40% de la producción petrolera y derivados petroquímicos del país.

Después de sus grandes ampliaciones y nuevas instalaciones, que representaron una inversión de más de 2.500 millones de dólares, el sector continuó creciendo e incorporando nuevas tecnologías.

Desde 2003 hasta la fecha se han invertido en mejoras tecnológicas, ampliaciones de capacidad de producción, control de emisiones, sistemas de protección y seguridad y reducción de consumos energéticos, unos 600 millones dólares.

El complejo industrial invierte anualmente en mejoras tecnológicas, tecnología ambiental, y ampliaciones productivas, alrededor del 2,5 al 3% de su inversión total acumulada; lo que representa un valor de 100 millones de dólares por año sólo por estos conceptos.

En definitiva, el polo petroquímico de Bahía Blanca continúa transitando su consolidación, luego de superadas las etapas de puesta en marcha, crecimiento y normalización de la operación de sus plantas.

Estas plantas son de moderna concepción tecnológica y su operación es altamente eficiente. La materia prima que utilizan son hidrocarburos gaseosos provenientes de yacimientos argentinos localizados en el oeste y sur del país, pero en la actualidad con un importante contenido de importaciones.

Esta transformación industrial le confiere al gas un importante valor agregado respecto de su empleo como combustible.

Sin duda es posible pensar en ampliaciones a futuro y, por las informaciones que disponemos, todas las empresas tienen proyectos en tal sentido.

Su implementación permitiría aumentos de la capacidad de producción y mejoras en cuestiones claves del proceso como las ambientales y las de seguridad operativa.

Pero toda esta lógica de mejora y crecimiento tiene, entre algunos otros, dos factores clave que concebimos como de enorme importancia estratégica, no sólo para este tipo de industria sino para todo el desarrollo local, regional y del país en su conjunto: el agua y la energía.

La necesidad de inversiones en nuevas fuentes aprovisionadoras de agua y en la generación de energía son comunes a cualquier región del país, pero es nuestro caso constituyen la esencia misma de la sustentabilidad en la convivencia entre las necesidades de nuestra población y el crecimiento de la producción de nuestro complejo industrial.

La concreción del proyecto que impulsa el gobernador Scioli para instalar en nuestra ciudad una planta de tratamiento de líquidos cloacales que produzca agua de uso industrial con la calidad requerida por las empresas, en un marco asociativo público privado, produciría un enorme salto hacia adelante respecto de la disposición de efluentes líquidos hacia el estuario y una descompresión muy grande para el abastecimiento de agua necesario para el consumo de la población, proveniente del Dique Paso de las Piedras.

En materia de energía, la recuperación por parte del gobierno nacional de la mayoría accionaria de YPF y el desarrollo de inversiones soberanas en la compañía generan una gran expectativa para aumentar la oferta de gas natural argentino, que es la materia prima elemental para la industria petroquímica de Bahía Blanca.

Se hace imperativo aumentar la oferta de gas natural a todos los sistemas de consumo para ir sustituyendo paulatinamente las hoy inevitables plantas de almacenaje y gasificación de Gas Natural Licuado importado, como son los procesos existentes en Ingeniero White y Escobar.

El comienzo de operaciones en el yacimiento de “Vaca Muerta” nos indica que se avanza en el camino deseado. Argentina es el tercer país del mundo en reservas de combustibles shale.

En cuanto a la generación de electricidad en nuestro distrito, la empresa Solalban construyó hace algún tiempo una central térmica de 120 MW de capacidad para abastecer el consumo del Polo Petroquímico y suministrar el excedentea la red nacional.

Se encuentra en etapa de inicio el proyecto de construcción de la Central Termoeléctrica Guillermo Brown, de ciclo combinado, de 600 MW, contrato firmado en la pasada semana, que inyectará al sistema local y regional la energía que necesita. Auspiciosos proyectos de parques eólicos vecinos a nuestra ciudad, que darían comienzo a un proceso de reconversión y tránsito hacia las denominadas energías limpias.

En resumen, las inversiones que se están realizando son una demostración que los gobiernos, tanto nacional como provincial y municipal, tienen claro que agua y energía son factores estratégicos.

Desde lo local, nuestra visión indica la necesidad de avanzar en materia de energías limpias y renovables. Bahía Blanca tiene dos fortalezas aprovechables en este sentido: la predominancia de vientos para la producción de energía eólica y la gran disponibilidad de fuentes de aguas subterráneas en su territorio que, a profundidades aproximadas a los 600 mts., surgen a más de 50 grados de temperatura; lo que otorga la posibilidad de generación de energía geotérmica, aún cuando todavía existen dudas sobre la relación entre escala de producción y su costo.

El aprovechamiento de los gases de nuestro relleno sanitario también resulta una posibilidad analizable para contribuir a la ecuación energética; como así también el desarrollo de tecnología para energía solar fotovoltaica y solar térmica con potencias a escala domiciliaria.

Somos una Ciudad Puerto Industrial Internacional, y el perfil de nuestro complejo petroquímico debe ser acompañado, a la vez que controlado, porque su desarrollo y buen funcionamiento forma ya parte de la matriz de producción e ingreso de nuestra ciudad y región.

Desde el puerto estamos realizando las inversiones necesarias para adaptarlo a los nuevos requerimientos de los grandes transportes marítimos, avanzando en el ensanche y profundización del canal de acceso a las terminales portuarias.

A la vez, ratificamos que su destino debe ser sustentable con las necesidades de Bahía y la de los vecinos que convivimos en ella.

Por el Cr. Hugo Antonio Borelli (Presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca).

26/08/13

LA NUEVA PROVINCIA

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio