Una cacheña, pionera de las enfermeras navales

Amalia López cambió el paisaje de los Valles Calchaquíes y eligió la Armada.

Amalia López cambió el paisaje de los Valles Calchaquíes y eligió la Armada.

Ingresó a la Escuela de Suboficiales en 1980 y fue una de las primeras mujeres en hacerlo. Hoy trabaja en el hospital Naval.

Amalia López lleva más de 30 años en la Armada Argentina. Es de Cachi y fue una de las primeras mujeres en ingresar a la fuerza, en 1980, convirtiéndose en una de las pioneras de la carrera naval.

Su especialidad es la enfermería y hoy es la encargada del departamento de Traumatología del hospital Naval “Pedro Mallo”, de la ciudad de Buenos Aires.

“Nos mostraron una taquilla donde teníamos todo ordenado: había que recogerse bien el pelo, vestirse en un minuto y formar”, recordó Amalia en una entrevista publicada en la www.gacetamarinera.com.ar. La salteña aún recuerda con nitidez el 5 de mayo de 1980, cuando ingresó a la institución junto con otras 44 mujeres. Sólo quedaron 25 y a partir de entonces “marcó la huella para futuras generaciones de mujeres navales”.

“Enfermería es mi especialidad porque era lo único que había para la mujer que se incorporaba. Luego en 1981 hubo mujeres en Operaciones, fuimos pioneras. Tenemos diarios guardados de aquel entonces que hablan de la incursión de las mujeres en la Armada”, destacó. De las primeras enfermeras quedan en actividad las suboficiales María Costilla y Andrea Oviedo.

Amalia dijo que su incorporación a la Armada fue obra del destino porque quería cursar Administración de Empresas en la Escuela de Náutica, pero la carrera no se había abierto. “Allí, me enteré de algo que sería histórico: el ingreso por primera vez de mujeres con grado militar", contó.

“Cuando me presenté me parecía que soñaba, no podía creer esa carta que me había llegado, rendí bien los exámenes y me incorporé. Ahí empezó todo”, recordó con detalle.

Su primer destino en 1983 fue el hospital Naval. Hizo la campaña antártica, estuvo en Río Santiago (en la escuela de Sanidad de la Escuela de Suboficiales) y en el edificio Libertad. Entre tantos recuerdos, no olvida la preparación de las salas para recibir a los heridos de la guerra de Malvinas y su experiencia a bordo del ARA “Bahía Paraíso”, ya que formó parte de la última tripulación cuando se hundió en 1989.

En el hospital Naval se dedica al control del cargo en Traumatología, es así que atiende al público, camina los consultorios, dos de los quirófanos y una sala con 48 camas. A eso se suman las guardias de supervisión de las enfermerías del hospital, que son 17. Amalia hace tiempo se radicó en Capital Federal, pero Cachi continúa siendo parte de sus sueños: “De mi provincia lo que añoro son mis montañas. Sueño con ellas; con los Valles Calchaquíes que son una belleza”, recordó.

06/06/11
EL TRIBUNO – SALTA

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