Al llegar a Aduanas e Inmigración el personal les informó que mantener la bandera argentina enarbolada durante la estadía podría causar "preocupación e inquietud", por lo cual les prestaron una británica y la colocaron.
Al llegar a Aduanas e Inmigración el personal les informó que mantener la bandera argentina enarbolada durante la estadía podría causar "preocupación e inquietud", por lo cual les prestaron una británica y la colocaron.
Un yate de bandera argentina que hacía la ruta Ushuaia – Buenos Aires realizó una escala en las Islas Malvinas, cuyas autoridades de ocupación hicieron que el barco arríe el pabellón nacional para enarbolar uno británico a fin de evitar "inquietud" en la comunidad local.
Según reportó esta mañana la agencia MercoPress, el yate, que lleva el nombre "Shaman", llegó el viernes pasado a Puerto Argentino, en la Isla Soledad, con dos personas a bordo, proveniente de Tierra del Fuego.
La visita a Puerto Argentino estaba planeada como parte de un viaje privado de verano por el Atlántico Sur, consignó la agencia internacional.
En esa circunstancia, al arribar al lugar con la bandera argentina, personal de Aduanas e Inmigración mencionó a la pareja que mantener la bandera argentina enarbolada durante la estadía podría causar "preocupación e inquietud" a algunos miembros de la comunidad local.
Así lo aseguró Robert King, miembro del Servicio de Aduanas e Inmigración local.
La pareja acató completamente los requerimientos e izó una bandera británica, una vez que obtuvieron una de cortesía, ya que no tenían una a bordo.
"Fueron muy comprensivos, y, sin dudarlo, la quitaron", citó MercoPress.
Finalmente el yate partió el martes pasado con destino a Buenos Aires, con una escala prevista en Mar del Plata.
Argentina y el Reino Unido fueron a la guerra en 1982 por la soberanía territorial de las Islas, ocupadas por Londres desde 1833.
El conflicto bélico se saldó con la rendición de Argentina el 14 de junio de ese año, y tras la muerte de 649 soldados argentinos, 255 militares británicos y tres isleños.
24/02/11
LA PRENSA

