Un virus herpes fatal está devastando la industria marisquera de Francia por cuarto año consecutivo.
Un virus herpes fatal está devastando la industria marisquera de Francia por cuarto año consecutivo.El área afectada comprende los 5.500 kilómetros de la línea costera del país, y el clima templado de este año hace que las consecuencias sean más serias.
La presencia de esta enfermedad hizo que los precios de las ostras en las granjas aumentaran un 65% en apenas tres años, según Goulven Brest, director de comité de productores de mariscos de Francia.
Al directivo le preocupa que los precios altos y la escasez de ostras pongan en peligro una industria que generó EUR 630 millones en ventas en 2009, informa Bloomberg.
“El consumidor pierde interés en el producto porque tenemos menos para comercializar -explica Brest-. No podemos cobrar más. Alcanzamos un precio que si llegarnos a superar, desplomará la demanda.”
En París, los precios minoristas de las ostras aumentaron a unos EUR 14 – 17 por docena, frente a EUR 12 – 14 en 2010.
En octubre, los precios mayoristas subieron un 8,2% interanual y un 26% con respecto a hace dos años, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos de Paris.
Entre el 70% al 80% del stock de juveniles de Francia murió en 2011, según el Instituto Francés de Investigación para la Exploración del Mar (Ifremer).
“En 2008, los investigadores quedaron sorprendidos por la escala y la distribución del fenómeno”, observó Marion Le Foll, vocera del Instituto.
La cosecha de ostras disminuyó un 38% en 2010, a 80.000 toneladas, comparado con alrededor de 130.000 toneladas en 2009, indicaron desde el comité de productores de mariscos. Y Brest dice que la producción de este año es similar.
Las mortalidades en la bahía de Arcachon son particularmente inquietantes porque la cuenca produce cerca del 70% de las semillas de ostras silvestres.
Algunos de los 300 productores de ostras de la región están tratando de adaptarse. Aun cuando el Gobierno les brinda asistencia, muchos productores no la consideran suficiente.
Con todo, Brest rescata un resultado positivo de la disminución del stock: las ostras son más carnosas y más atractivas porque los productores las cuidan muy bien.
Pero también le inquieta que la escasez redujo la duración de la temporada de venta de ostras fuera de las grandes ciudades, a diciembre y enero, mientras que antes se prolongaba entre septiembre y mayo.
Con menos volúmenes disponibles, la cantidad de puntos minoristas disminuirá antes de la temporada de vacaciones porque las otras son demasiado caras. Por consiguiente, es de esperar que la demanda y los precios bajen.
Por Natalia Real
23/12/11
FIS.COM
