(FNM) A bordo del derruido esqueleto del “Sierra Madre” – un buque de desembarco de la época de la Segunda Guerra Mundial-, el teniente filipino Mike Pelotera y sus ocho hombres aparecen en cubierta para izar el pabellón de la República de Filipinas y rendirle honores. En las calmas aguas turquesas, dos barcos guardacostas chinos merodean y observan la escena.
(FNM) A bordo del derruido esqueleto del “Sierra Madre” – un buque de desembarco de la época de la Segunda Guerra Mundial-, el teniente filipino Mike Pelotera y sus ocho hombres aparecen en cubierta para izar el pabellón de la República de Filipinas y rendirle honores. En las calmas aguas turquesas, dos barcos guardacostas chinos merodean y observan la escena.
Con su casco agujereado y lleno de óxido, el BRP “Sierra Madre” se ha convertido en un frágil símbolo del reclamo filipino sobre el Bajo Second Thomas, un afloramiento de coral de cinco millas de largo que ha estado en disputa entre China y Filipinas por años.
Es un buque solitario, donde Pelotera y su equipo enfrentan una batalla diaria contra el aislamiento.
“Hay momentos en que uno tiende a desanimarse”, explica Pelotera al describir los desafíos del despliegue de cuatro meses que comparte con su equipo en el arrecife, donde no hay tierra donde pararse ni otra cosa que contemplar en todo el día, que no sea el mar. “Pero tenemos que matar el aburrimiento, porque tenemos una importante misión para cumplir”.
La Armada de Filipinas heredó el viejo buque de desembarco de tanques estadounidense USS “Harnett County” en 1976, y lo embicó deliberadamente en el Bajo Second Thomas en 1999.
El año pasado, una fragata y buques de vigilancia marítima chinos llegaron al lugar para reafirmar el reclamo sobre el arrecife, que se cree está ubicado sobre una zona rica en petróleo y gas. La jugada fue un ejemplo de la creciente firmeza ejercida por el gigante asiático en el Mar de China Meridional, algo que está causando alarma a los Estados Unidos, un aliado de Manila de larga data.
Los analistas sostienen que la estrategia de China consiste en tomar posesión, lentamente, de las islas y afloramientos del Mar de China Meridional, utilizando la intimidación donde resulte necesario pero evitando cualquier confrontación significativa. Su poderío militar y dominio económico en la región significan que puede imponer su peso sin mayor temor.
El Bajo Second Thomas y las cercanas Islas Spratly se encuentran a unas 120 millas de la provincia de Palawan, en la porción occidental de Filipinas, y a unas 700 millas del sur de China. El ministerio de relaciones exteriores chino sostiene que Beijing tiene una “soberanía indisputable” sobre el Bajo.
El “Sierra Madre” es en realidad una ruina, pero la Armada no lo ha retirado de servicio. Esto lo convierte en una extensión del gobierno, lo que significa que cualquier ataque al barco es equivalente a un asalto contra las mismas Filipinas.
Los barcos chinos se mantienen a unas cinco millas del puesto filipino, bien a la vista de los hombres a bordo.
En una reciente visita, en la que se permitió a periodistas de Associated Press y de otros medios de prensa subir a bordo, los infantes de marina llevaron adelante su rutina diaria, lavando sus platos y guiando a los periodistas en una rápida visita. Los lentos compases de “Solo Dios sabe”, sonaban en un antiguo equipo de audio.
“Somos infantes de marina”, afirmó Pelotera en una entrevista. “Podemos adaptarnos a vivir en donde sea”.
Otro intergrante del grupo, el suboficial Sheffrey Luna, dijo que la gente debería mirar más allá del mal estado del barco. “Deberían mirar la determinación de los soldados en esta situación”, explicó. “Si uno no tiene determinación aquí, donde todo lo que se puede observar alrededor es el agua, no va a durar mucho”.
En los últimos 15 años, el “Sierra Madre” se ha ido deteriorando, batido por el sol, el mar y las tormentas.
Su cubierta principal, alguna vez utilizada para recibir helicópteros, está ahora ocupada por un bote salvavidas y pescantes derruidos. Trozos de maderas cubren agujeros y zonas debilitadas de la cubierta, por las que podría caer una persona a las cavernosas bodegas. Su mástil principal está tan oxidado que da la impresión que se vendrá abajo en la próxima tormenta.
Tres semanas atrás, los chinos consiguieron por primera vez bloquear una lancha filipina que transportaba personal y abastecimientos al “Sierra Madre”.
Manila desplegó entonces, una embarcación civil con un equipo de reemplazo de infantes y diez toneladas de provisiones. Y para llamar la atención mundial sobre lo que los funcionarios filipinos denominan “tácticas de acoso” por parte de China, invitaron a más de una docena de periodistas, cameramen y fotógrafos a sumarse en un viaje de 30 horas de duración desde tierra firme.
Dos guardacostas chinos trataron de bloquear el paso de la lenta embarcación filipina, y le cortaron dos veces peligrosamente la proa. Los barcos chinos hacían sonar continuamente sus pitos al tiempo que advertían por radio a los filipinos que debían regresar dado que estaban ingresando ilegalmente a territorio chino. Sin embargo, la pequeña embarcación se las ingenió para maniobrar hacia el Bajo, aproximándose por aguas poco profundas y pobladas de rocas lo que impidió a los chinos continuar con sus maniobras.
Carl Thayer, profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur y un experto en el conocimiento de esta disputa, dijo que China está tratando de ganarle por cansancio a Filipinas. “China está principalmente motivada a silenciar a Filipinas y su oposición verbal y legal a la pretensión china, desalentando a otros estados regionales a hacer lo mismo”, explica el académico. “Poco a poco, China espera condicionar a los estados regionales a que acepten su hegemonía”.
Ferdinand Gato, oficial naval filipino a cargo de la misión de reabastecimiento, sonreía a medida que la embarcación se aproximaba al “Sierra Madre” y los infantes –algunos luciendo barbas y el pelo largo- saludaban alegres desde la cubierta.
El General Roy Deveraturda, comandante militar regional recibió a Pelotera y sus hombres, a los que distinguirá por su trabajo en el “Sierra Madre”. “Ahora pueden afeitarse y darse un corte de cabello”, les dijo.
Luego, confió que se habia emocionado porque al preguntar a cada uno de los hombres si serían voluntarios para regresar al buque filipino en el arrecife, todos le dijeron “cuando sea, señor”. (Por Jim Gomez – AP, en The Guardian. Adaptado al español por NUESTROMAR)
07/04/14



