Un verdadero desafío para el “cluster” naval

En la noche del martes 10 de abril pasado el rompehielos ARA “Almirante Irizar” sufrió un incendio que se originó en la sala de generadores y obligó a evacuar a todos sus pasajeros.

En la noche del martes 10 de abril pasado el rompehielos ARA “Almirante Irizar” sufrió un incendio que se originó en la sala de generadores y obligó a evacuar a todos sus pasajeros.

Días más tarde y con el apoyo de varios buques de la Armada Argentina se logró sofocar el fuego e iniciar las tareas necesarias para proceder a su remolque a puerto para evaluar los daños e iniciar las reparaciones.

Así como la Fragata Libertad es una auténtica embajadora de la tradición náutica y marítima de nuestro país, no caben dudas que el rompehielos “Almirante Irizar” es un indiscutible ícono en el territorio y los mares antárticos.

El Irizar es un digno representante de nuestro país en las frías y turbulentas aguas del continente antártico y su salida de actividad impactará no sólo en las bases argentinas sino en todas aquellas de otras nacionalidades a las que el Irizar brindaba soporte.

La industria naval argentina se encuentra en un estado de ebullición, donde todos vislumbran posibilidades de crecimiento y casi al unísono proponen distintas alternativas para el esperado despegue de esta madre de industrias.

Se reitera en los diversos actos y botaduras la capacidad instalada de nuestra industria, la capacitación de nuestros hombres y mujeres y la necesidad de exhibir al mundo nuestra potencialidad como astilleros y talleres navales.

No caben dudas que el “Almirante Irizar” debe ser reparado con la mayor premura y en las mejores condiciones. Su puesta a punto y su posterior zarpada hacia el continente blanco será la mejor vidriera que puede esperar la industria naval nacional para mostrarse al mundo.

Se está ahora ante un verdadero desafío para el cluster naval argentino. Para poner nuevamente en funcionamiento a nuestro mejor representante en las heladas aguas del sur será necesario el aporte de todos. Será el momento adecuado de ver en funcionamiento la tan pregonada integración horizontal y vertical de la industria naval. Es la oportunidad de poner en marcha los acuerdos y convenios celebrados entre los astilleros estatales y privados, grandes y chicos.

Hoy la Argentina le puede demostrar al mundo que tiene una industria naval a la altura de las circunstancias. Pero para que le crean, tiene que hacerlo.

Por Tedy Woodley

23/04/07
PESCA & PUERTOS

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