(FNM) Numerosas denuncias fueron hechas el lunes en la Comisión de Derechos Humanos y Legislación Participativa del Senado Federal, durante una reunión sobre malos tratos aplicados a tripulantes brasileros por las compañías extranjeras que explotan el servicio de turismo marítimo.
(FNM) Numerosas denuncias fueron hechas el lunes en la Comisión de Derechos Humanos y Legislación Participativa del Senado Federal, durante una reunión sobre malos tratos aplicados a tripulantes brasileros por las compañías extranjeras que explotan el servicio de turismo marítimo.
El presidente de dicha comisión, Paulo Paim (PT-RS), se mostró indignado con las informaciones sobre trabajo esclavo e informó que dio entrada a dos proyectos para impedir abusos. Paim reveló que convocará a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), para que explique por qué liberó, previamente, a los buques que todavía no arribaron a Brasil, otorgándoles un salvoconducto anticipado.
Paim afirmó que cuando hay procesos en la justicia, las empresas, todas con sede en paraísos fiscales, reúnen documentos en idioma extranjero para diferir los casos y dilatar condenas. Para el senador, no existen dudas sobre la existencia de casos de trabajo esclavo, humillaciones, asedio moral, asedio sexual y agresiones diversas a la ley brasilera. Según Paim, en los contratos hechos solo para la temporada brasilera, se exige que un 25% de la tripulación sea nacional, y para sortear esa situación las empresas hacen contratos más largos, como si los tripulantes fuesen a trabajar por un período mayor, y, terminada la temporada nacional, inician presiones y humillaciones para que los brasileros desistan de los contratos más largos.
Rosângela Bandeira, madre de Camila, tripulante que murió a bordo del “MSC Musica”, denunció el uso de drogas, sexo profesional y humillación moral de los tripulantes. Afirmó que el personal de seguridad, contratados a empresas israelíes, ayuda a los oficiales a crear un clima de opresión en relación a los tripulantes brasileros. Un bailarín que actuó a bordo, Arthur Souza, ofreció un conmovedor testimonio. Declaró que lo que ocurre en los cruceros es similar al trabajo esclavo. Enfatizó que si un profesional quisiera desistir de la temporada, está obligado a pagarse el propio pasaje de vuelta y el pasaje de ida de su relevo, lo que resulta, con otros gastos, en una erogación de US$ 10.000.
El senador Paim agradeció las informaciones recibidas del presidente del Sindicato de los Marítimos, Severino Almeida. Según Paim, toda la movida se inició con denuncias de Severino, a quien calificó como luchador incansable contra las arbitrariedades de las empresas propietarias de cruceros.
Alexandre Castro, presidente de la Asociación de Brasileros Tripulantes en Buques de Crucero, elogió el trabajo del Senado. Raul Vital Brazil, del Ministerio de Trabajo, reveló que se está realizando un esfuerzo conjunto con Itamaraty para evitar problemas a los tripulantes brasileros, que son obligados a firmar contratos con base en paraísos fiscales.
Por su parte, Aloysio Gomide, de Itamaraty, destacó que ya existe una cartilla para defender al trabajador brasilero que se desempeña en el exterior y que se pretende editar una cartilla especial para los cerca de 4.000 brasileros que trabajan en buques extranjeros. “Itamaraty considera a los tripulantes brasileros como grupo vulnerable a arbitrariedades”, sostuvo Gomide, refiriendo que fue pedido apoyo de la Secretaría Especial de Derechos Humanos de la Presidencia de la República.
Paim informó que el Ministerio Público de Trabajo pretende fiscalizar esos barcos en la actual temporada de verano – que va de octubre a abril – y recordó que Itamaraty puede recibir denuncias 24 horas por día, en la guardia consular. Finalmente, el diputado estadual Jefferson Fernandes (PT-RS) llamó a las asambleas legislativas a involucrarse en la cuestión. (Gazeta do Povo y Portos e navios)
11/10/13
FUNDACIÓN NUESTROMAR

