Un nuevo método de conservación para las maderas de los pecios

El método más utilizado para la conservación de las maderas pertenecientes a un pecio una vez extraídas del agua ha venido siendo la sustitución del agua por Polietilenglicol, un proceso que necesita muchos años para completarse y que cada vez resulta más caro, ya que el Polietilenglicol procede del petróleo y este no para de aumentar su coste, provocando el alza del coste para sus derivados.

El método más utilizado para la conservación de las maderas pertenecientes a un pecio una vez extraídas del agua ha venido siendo la sustitución del agua por Polietilenglicol, un proceso que necesita muchos años para completarse y que cada vez resulta más caro, ya que el Polietilenglicol procede del petróleo y este no para de aumentar su coste, provocando el alza del coste para sus derivados.Debido al incremento del coste del tratamiento, la Texas A&M University ha decidido cambiar los planes de conservación para el pecio del La Belle y ya ha hecho pruebas con un nuevo método basado en una técnica de sobras conocida y utilizada ampliamente por todo el mundo, la liofilización.

La liofilización consiste en congelar algo y aplicándole posteriormente la presión adecuada conseguir que el agua congelada pase a estado gaseoso sin pasar por el estado líquido, proceso llamado sublimación. Mediante esta técnica puede extraerse toda el agua de una madera que ha estado sumergida durante 300 años sin que esta sufra desperfectos y posteriormente exponerse sin que la madera se degrade al contacto con un ambiente seco. De esta forma consiguen hacer todo el proceso más barato y mucho más rápido, en pocos meses las piezas estarán listas para su exposición. Recordar que el proceso de sustitución del agua por Polietilenglicol en el Vasa necesitó varios años.

La Texas A&M University ha construido una liofilizador de unos 12 metros x 2.5 metros para realizar todo el proceso en sus propias instalaciones y tienen previsto aplicar el mismo método al pecio de Newport, con un tamaño el doble que el de La Belle.

En definitiva, no sé cómo no se le ha ocurrido antes a nadie.  Un proceso muy conocido y sencillo, que no necesita de una tecnología punta, y unas instalaciones que pueden usarse tantas veces como se quiera con lo que aun se abarata más los costes a medida que se amortiza la inversión inicial. Muy buenas noticias para la arqueología submarina.

02/01/13

HISTORIA Y ARQUEOLOGIA MARITIMA.ES

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