Un museo costoso que aún no abrió sus puertas

Ya se gastaron 140 millones de pesos. Se trata del ex predio de la ESMA.

Ya se gastaron 140 millones de pesos. Se trata del ex predio de la ESMA.

El Museo de la Memoria demandó una importante inversión de fondos públicos pero todavía no abrió sus puertas y sigue envuelto en la polémica. Más de tres años después de haber sido creado, no hay nada hecho en el ex predio de la ESMA para recordar las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura. Sin embargo, ya se gastaron 140 millones de pesos en desalojar a los marinos del predio, uno de los reclamos motorizados por los organismos de derechos humanos.

El 4 de marzo de 2004 el almirante Jorge Godoy hizo pública la determinación de la Armada de ceder la ESMA, incluso antes de que el Poder Ejecutivo reclamase esa acción. La cúpula naval sabía entonces que la Casa Rosada tenía decidido ocupar el lugar y optó por no poner obstáculos.

El costo del traslado se computa como gasto obligado para el museo porque para los organismos de derechos humanos resultó fundamental liberar la ESMA de militares. El último grupo, el del Liceo Naval debe dejar sus instalaciones antes de 1° de octubre próximo. Sólo entonces las comisiones mixtas integradas por organizaciones civiles y los gobiernos nacional y porteño empezarán a definir qué se hará en ese predio de 40.000 metros cuadrados, 17 edificios y un enorme campo de deportes. Desde 2004 nada se decidió, confirman los organismos de derechos humanos (ver aparte).

Embajadores y personalidades extranjeras fueron invitadas en estos años a visitar el casino de oficiales, donde funcionó el centro de detención ilegal, un lugar sin muebles y con algunos carteles de indicaciones. Fuera de esas recorridas, ningún argentino puede acceder al lugar por decisión de los organismos de derechos humanos, como se informa en el Instituto Espacio para la Memoria, que depende del gobierno porteño, y que está a cargo del predio.

El ministro de Educación, Daniel Filmus, se reunió la semana última en París con representantes de la Unesco y propuso armar allí un instituto mundial de la memoria. En mayo último, se realizó en Buenos Aires un seminario con presencias internacionales para analizar el destino que se dará al lugar. En marzo de 2005 se había hecho lo mismo. No hubo cambios entre un encuentro y el otro.

Además, el juez federal Sergio Torres limitó cualquier obra al decidir que no puede alterarse la fisonomía de la ESMA mientras investiga los delitos allí cometidos durante la dictadura.

Desalojo naval

Sí se produjo el desalojo naval. Pero esa obligación tuvo un costo bastante elevado, por tener que construirse edificaciones para las diferentes escuelas que funcionaban en el predio conocido como la ESMA. Un polo de concentración de los marinos se armó en el Centro Recreativo Bouchard, en Avenida del Libertador al 300, en Vicente López, bastante cerca del lugar desocupado. Construir el Liceo Naval demandó $ 25.369.340, según se determina en el sistema nacional de inversiones públicas del Ministerio de Economía. Y también allí se edificaron los alojamientos para 123 oficiales y 300 suboficiales, que estaban antes en la ESMA. Costó $ 42.802.597.

Otros 15.788.535 fueron destinados a construir la Escuela de Guerra Naval, la Biblioteca de la Armada, el Instituto Universitario Naval, el laboratorio de idiomas y el Centro de Estudios Estratégicos, todos reubicados también en Vicente López. Adecuar los pisos del Edificio Libertad para recibir a la Dirección de Educación Naval tuvo un presupuesto de $ 8.686.764. Trasladar otras dependencias menores demandó $1.471.000.

La Escuela de Suboficiales que da origen a la denominación con la cual se conoce al predio ahora desalojado fue transferida a Puerto Belgrano, pero con un gasto para el Estado de $ 44.694.524.

La Armada había ofrecido compartir el predio de la ESMA, con la intención de que el Museo de la Memoria tenga como naturales visitantes a las nuevas promociones de marinos y a los mandos intermedios que cursaban allí la Escuela de Guerra Naval, paso obligado para llegar a los más altos cargos. Pero los organismos de derechos humanos se negaron a esa posibilidad y exigieron todo el predio. Lo consiguieron, pero hoy reconocen sus principales figuras que no saben cómo ocuparlo por la magnitud de sus dimensiones.

El 1° de octubre próximo, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación tiene previsto inaugurar el Archivo Nacional de la Memoria en el edificio antes ocupado por la Escuela de Guerra Naval. Será la primera toma de posesión real del complejo. Tendrá entonces un valor simbólico superior, porque se hará a pocos meses del cambio de gobierno en la ciudad de Buenos Aires.

La administración de Mauricio Macri tendrá "la llave" del predio de la ESMA, algo que preocupó tanto a los organismos de derechos humanos que se metieron en la campaña política porteña en un intento final de evitar la victoria del macrismo.

En mayo último, la Secretaría de Derechos Humanos buscó acotar el margen de maniobra de un futuro gobierno porteño al firmar un acta de compromiso con los actuales representantes porteños, por la cual la cesión a la ciudad de los inmuebles denominados Pabellón Central, Casino de Oficiales, Enfermería, Imprenta, Taller Mecánico y Pabellón Coy queda bajo consideración del destino final que se dará a esos edificios.

Pese a las críticas de organizaciones civiles que entienden en el tema, reacias a que ocupen espacios entidades oficiales, el Gobierno espera ubicar en la ESMA una futura academia nacional de derechos humanos. Mientras sigue el debate, el Estado ya gastó cinco veces más dinero que lo destinado a la lucha contra las drogas.

Por Daniel Gallo
De la Redacción de LA NACION

22/07/07
LA NACION

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