Con una dinámica propia de un becario, pero con la certeza que le otorga ser el más antiguo de los investigadores del INIDEP, el doctor Enrique Boschi acepta gustoso una charla sobre los inicios de la investigación biológica en el Mar Argentino.
Con una dinámica propia de un becario, pero con la certeza que le otorga ser el más antiguo de los investigadores del INIDEP, el doctor Enrique Boschi acepta gustoso una charla sobre los inicios de la investigación biológica en el Mar Argentino.
“Todo empezó con el Instituto de Biología Marina –recuerda– y luego el INIDEP. Empezamos en 1960, con un grupo de personas, de quienes la mayoría ha fallecido. Yo era el menor de todos, había ido a Estados Unidos becado y volvía, así que era el pibe del grupo”.
“Pasaron los años y del Instituto de Biología Marina pasamos a esto que es el INIDEP que, con toda esta estructura que tiene, es un privilegio estar aquí”, asegura con orgullo.
Un gran cambio
“El cambio fue muy grande en todo sentido, incluso desde el punto de vista edilicio, allí no estaba preparado para la investigación, estaba la gente un poco apretada –rememora el ex director del Instituto de Biología Marina– era un lugar todo subdividido y no había lugar para nada. Desde que estamos acá la situación fue mucho más simple porque este es un edificio concebido para la investigación”.
“Ahora tenemos este Instituto, con una cantidad de gente importante, más de 350 personas –afirma quien también dirigió el INIDEP– también están los 3 barcos de investigación que son muy importantes ya que permiten que se hagan campañas recorriendo todo el mar de punta a punta. Hay un muy alto nivel de investigadores, la mayoría se ha ido a especializar al extranjero, así que también cuentan con gran experiencia, con numerosos premios nacionales e internacionales”.
La percepción sobre el INIDEP de este investigador que por más que se haya jubilado concurre normalmente a su oficina es muy clara, “esto es como si fuera mi casa, porque uno puede estar en una institución y cobrar su sueldo y nada más o puede estar pensando que esto es parte de su vida, es como su casa, entonces uno pone todo el esfuerzo por la institución porque llega a estar más tiempo acá que en su casa”.
Nuevas generaciones
Sobre las nuevas camadas de investigadores, Boschi asegura que “el entusiasmo siempre existió entre los que se dedican a la biología marina, yo dicto Oceanografía hidrográfica hace 33 años y siempre hubo entusiasmo de los jóvenes que llegan al Instituto. Siempre hubo interés de la gente porque el que viene directamente al mar ya trae un montón de cosas, biología marina es algo muy especial que exige una verdadera vocación, un interés que le nace a uno por algo que tiene en las células. Siempre hay entusiasmo y acá hay un grupo de becarios jóvenes muy pero muy entusiastas y algunos se dan cuenta que estar al lado de alguien que tiene experiencia en algún tema facilita la tarea porque ya hay un camino que fue recorrido en su momento. En ese sentido, hay garantías de seguir adelante”, resume quien también tiene a su cargo el Comité Editor del Instituto.
Los más y los menos
El pasaje del Instituto de Biología Marina al INIDEP no fue fácil, “hubo cambios, porque antes dependía de las universidades y por un lado se perdió un poco el ambiente académico pero se ganó mucho en presupuesto, antes nunca podríamos haber tenido los barcos ni mantenerlos. En esa época el país no tenía nada en ciencias marinas, nada de evaluación de los recursos, que también estaban menos explotados que ahora”.
La anécdota
Sin dejar de reírse, Boschi recuerda que cuando presidía el Instituto de Biología fue increpado en una universidad acusando a la institución de proporcionar datos a la flota rusa que operaba en lo que ahora es la Zona Económica Exclusiva, “nosotros no teníamos barcos y yo les pregunté que si ellos creían que parados desde la costa le podíamos proporcionar información a la flota pesquera más poderosa del mundo”, y quien lo había acusado solo dijo “muchas gracias doctor y se retiró”.
05/11/07
PESCA & PUERTOS
